Altos funcionarios de la Reserva Federal ponen al descubierto el fraude sobre la "infraestructura" de Hillary

26 de octubre de 2016

26 de octubre de 2016 — Los comentarios de dos altos funcionarios de la Reserva Federal que cita la agencia noticiosa Bloomberg el 25 de octubre, indican que la Reserva elevaría las tasas de interés bastante rápidamente si "el próximo Presidente" intenta un programa de estímulo económico. Los comentarios se publicaron el mismo día en que Hillary Clinton (creyéndose ya la"próxima Presidente") dijo que en sus primeros 100 días iba a promover un programa de "infraestructura" que supuestamente implicaría la inversión de $275 mil millones de dólares.

El programa de Hillary es un fraude; pero el presidente de la Reserva Federal de Boston Eric Rosengren y el vicepresidente de la Reserva Federal, Stanley Fischer dijeron, el primero el 24 de octubre y el segundo el 14 de octubre, que la Reserva reaccionaría ante cualquier programa de "estímulos, elevando las tasas de interés más rápidamente. Rosengren fue más específico, implicando que incluso un programa de gastos por $100 mil millones podría provocar que la Reserva elevara las tasas unas tres veces adicionales más durante el 2017. Por supuesto, esto volvería sustancialmente más costoso el "estímulo" para el gobierno, a menos que se emplearan los principios sobre el crédito nacional de Alexander Hamilton.

Hasta aquí la idea, promovida por Wall Street y los ingenuos demócratas, de que la política de la Reserva Federal de cero tasas de interés ha hecho tan barato el dinero, "prácticamente gratis", que el Departamento del Tesoro debería de pedir prestados varios billones de dólares "para infraestructura". Ese espejismo ha estado sobre la superficie del desierto por casi ocho largos años, sin que ningún gobierno transatlántico se haya atrevido a tratar de tomar agua de ahí. Pero la política de cero tasas de interés y la Emisión Cuantitativa (EC) han sido para los grandes bancos europeos y de Wall Street y los gobiernos que llevaran a cabo las "reformas estructurales", no para los gobiernos que intentaran invertir en la economía real.

El plan de Clinton es un fraude que pretende construir infraestructura a través de reducir los impuestos supuestamente. Es lo mismo que intentó Obama con la "ley de estímulos" ARRA 2009, que ha resultado en cero aumento en la productividad de la economía en seis años. Clinton, según el senador Chuck Schumer, reducirá los impuestos a las corporaciones en dos tercios, del 35% al 10-14%, para las compañías multinacionales que repatríen parte de los billones que tienen atesorados en los paraísos fiscales extraterritoriales para evadir impuestos. Las compañías cosecharían una bonanza, desde la reformulación del tratamiento fiscal de sus activos en efectivo hasta ver cómo se encumbran sus acciones y valores.

Aparte del fraude de alegar que las "redes eléctricas inteligentes" y las autopistas con múltiples carriles de cuota son "infraestructura avanzada", el plan de Clinton dependería de que las multinacionales decidieran la cantidad y el momento en que desean llevar a cabo su repatriación de fondos evasores del fisco. Ningún proyecto de infraestructura real podría funcionar de esa manera.

Y si un Presidente Clinton recurre a pedir más prestado para completar la repatriación de capitales golondrinos que vacilen en llegar a pesar de los regalos fiscales, la Reserva Federal aumentaría las tasas de interés y haría más caros esos préstamos.

No hay nada que substituya a una institución de crédito hamiltoniano para construir una nueva infraestructura económica realmente moderna.