Experto sobre China advierte sobre un baño de sangre si EUA lanza ataque preventivo contra Corea del Norte

4 de noviembre de 2016

4 de noviembre de 2016 — John Delury, experto en China de la Universidad Yonsei de Seúl, escribió en el sitio electrónico 38 North que si Estados Unidos lanza un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Corea del Norte, China honrará su compromiso de defender a Corea del Norte e irá a la guerra. Por otra parte, señala Delury, China sería un socio muy cooperador y provechoso si Estados Unidos quisiera iniciar negociaciones con Corea del Norte. El artículo se publicó en el Korean Herald y en otros medios de comunicación.

Delury evalúa el desastre de la política de Obama hacia Corea del Norte, y supone que Hillary Clinton va a continuar y a intensificar la política confrontacionista de Obama. Delury afirma que la versión de un ataque preventivo está ganando apoyo en el gobierno de Obama, y que muy posiblemente Clinton continuaría por esa vía. Delury dice que además de quienes abogan por las acciones militares, están quienes quieren aumentar las sanciones económicas, lo que él llama una "boa constrictora". China se opondría fuertemente a ambas políticas y habría el peligro de una confrontación entre Estados Unidos y China.

"Mientras que funcionarios de Estados Unidos hacen intensas consultas con sus homólogos de Corea del Sur, no se le da la debida atención a la perspectiva de Pekín, a pesar de que China tendría un papel muy pesado en cualquier posible acción hacia Corea del Norte. Al examinar el papel de Pekín en cada una de las tres políticas estratégicas principales de Corea del Norte, las cuales debate Estados Unidos, el 'Factor China' surge como algo decisivo, de manera que los planificadores tienen que sopesarlo muy cuidadosamente", escribió Delury.

"¿Cómo reaccionará Pekín a un ataque preventivo o quirúrgico de parte de Estados Unidos contra el Norte? Esta cuestión se evade muy a menudo, tal vez porque la respuesta hace que una solución militar sea considerablemente menos atractiva. Corea del Norte es, después de todo, el único aliado en el mundo con quien China tiene un acuerdo de defensa, y [China] está obligada a 'darle de inmediato asistencia militar y de otro tipo, y ponerla a su disposición' para defender Pyongyang en caso de un ataque. Su acuerdo de 1961 muy a menudo se pasa por alto o se trivializa, ocasionalmente hasta académicos chinos lo hacen. Pero el acuerdo está vigente, y pone de relieve el papel único de Corea del Norte en las relaciones extranjeras de China. Para celebrar en julio el aniversario 55avo de la firma del tratado, Kim Jong Un le envió a Xi Jinping una carta amistosa donde elogia al acuerdo como el 'fundamento legal firme' de las relaciones bilaterales".

"Para estar claros, Corea del Norte se vería sola si es que llegara a atacar a algún aliado de Estados Unidos o sus agentes en la región, ni mencionar si lo hiciera en territorio estadounidense. Pero si Estados Unidos llegase a lanzar un ataque preventivo que no fuera para prevenir un ataque específico e inminente de misiles, sino más bien para evitar que Corea del Norte perfeccione su capacidad de lanzamiento de misiles nucleares intercontinentales, es improbable que eso cumpla con la norma de Pekín para un jus ad bellum [guerra justa]. Al contrario, un ataque de esta naturaleza podría llevar a Pekín a unirse al Norte y honrar el acuerdo de 1961. En la represalia militar furiosa que Pyongyang exhibiría después de un ataque de Estados Unidos, ni Corea del Sur ni Estados Unidos podrían contar con que Pekín los apoyara e incluso podrían enfrentar una invasión china en la península, como en octubre de 1950. Una 'intervención quirúrgica' rápidamente se convertiría en un baño de sangre. Un ataque 'preventivo' desataría una guerra.

Por otro lado, afirma Delury, China le daría la bienvenida a las negociaciones de Estados Unidos con Pyongyang, y cooperaría en ellas.

"Pelear por el compromiso y la negociación con Corea del Norte, en el debate sobre la política exterior en Estados Unidos es una batalla cuesta arriba. Pero los proponentes del compromiso tienen una carta ganadora: cuando Washington entable conversaciones, el factor de China se convierte en un activo frente a Corea del Norte, en vez de un pasivo o una barrera. Pekín, después de todo, es firme en su estrategia de negociar con Pyongyang, y perpetuamente busca una apertura de Estados Unidos para la negociación. La política de seguridad de China hacia Corea del Norte es firme: la meta es la desnuclearización, la condición necesaria es la paz y la estabilidad, y el método es el diálogo. Si el próximo Presidente de EU adopta una estrategia de compromiso, el gobierno de Xi Jinping adelantaría probablemente su propia labor para lograr un avance en el corto plazo y soluciones de largo plazo. Paradójicamente, la mejor opción que tiene Washington para que China ejerza una presión constructiva sobre su errante vecino es mediante una iniciativa de Estados Unidos para negociar con Kim Jong Un".