La política belicista de Obama y Hillary se puede derrotar

4 de noviembre de 2016

4 de noviembre de 2016 — En el mundo se está sucediendo una revolución hoy día. Empezó en Asia, en donde está ya muy avanzada, en tanto que China Rusia, India y cada vez más Japón también, están trabando juntos para logar un proceso de desarrollo para el mundo en su conjunto, con base a la ciencia, las innovaciones tecnológicas, enormes proyectos de infraestructura regional, saltos hacia la exploración especial, y desarrollo verdadero de las empobrecidas naciones de África, Iberoamérica y de Asia. Prácticamente casi todos los días, en este nuevo paradigma que está en marcha, se ve un nuevo nivel increíble de nuevos proyectos de colaboración que inician estas naciones euroasiáticas, entre ellas y con naciones de otras latitudes a través de proyectos de desarrollo conjuntos en el sector en desarrollo.

El impacto de esta revolución está llegando, finalmente, a Estados Unidos, luego alcanzar avances significativos en Europa a través de los proyectos de la Nueva Ruta de la Seda provenientes de China, que alcanzan a Europa Oriental y a Europa Occidental. Este giro que está ocurriendo en Estados Unidos se puede trazar directamente a la obra de Lyndon LaRouche.

Mientras que se desenvolvían las campañas para la elección presidencial durante todo el año pasado, todo lo que Obama había tocado se desmoronaba. El plan de atención médica (conocido como Obamacare en inglés) resultó en el desastre que LaRouche había advertido que sería. El receptor del Premio Nobel de la Paz ha quedado al descubierto como un asesino de masas aliado a las fuerzas terroristas de todo el Sudoeste de Asia para derrocar gobiernos soberanos. El Presidente que iba a componer el desbarajuste en Wall Street que dejó George Bush, resulta que se ha negado a enjuiciar a ni un solo banquero, a pesar que ahora están ante la luz del público los delitos de Wells Fargo, el narcolavado del HSBC, y la vuelta a la burbuja especulativa de los derivados financieros en el JP Morgan Chase y demás bancos demasiado-grandes-para-quebrar. El Presidente que prometió traer Esperanza y Cambio ha creado la peor epidemia de drogas en la historia de Estados Unidos, a una generación joven que ha perdido esperanza en el futuro, y a millones de gente trabajadora que han perdido la esperanza, que caen en las drogas o el suicidio, o ambas cosas.

Y Hillary Clinton decidió hacer campaña basándose precisamente en esos antecedentes, y le ha agregado el hecho de que ha estado ansiosa por iniciar una confrontación militar con Rusia, lo cual es obvio para todos excepto los ciegos que no quieren ver, que eso significa la aniquilación en una guerra nuclear global.

Pero las cosas han cambiado durante las últimas semanas. Muchas personas han cuestionado el hecho de que LaRouche se rehusó a tomar bando en estas elecciones, sino insistir más bien que sus partidarios organizaran para introducir políticas serias en una campaña que ha sido casi por completo una repugnante pelea de gatos pornográfica. LaRouche insistió en que había que empezar con la Glass-Steagall, para clausurar la economía de casino de Wall Street y restaurar los programas de crédito hamiltoniano en Estados Unidos. Esto significa dirigir el crédito federal a través de la restauración del Banco Nacional de Estados Unidos para reemplazar a la quebrado sistema de la Reserva Federal, para financiar la transformación económica nacional orientada por la ciencia, con foco en la resurrección de la exploración espacial de la NASA, el desarrollo de la energía de fusión nuclear, y un extenso programa de infraestructura de todo tipo, lo cual LaRouche denominó sus Cuatro Leyes.

Ahora Donald Trump ha hecho un llamado a adoptar la ley Glass-Steagall del siglo 21, y ha atacado el servilismo de Hillary (y de Obama) a Wall Street. Ha llegado incluso a proponer la cooperación con Rusia para aplastar al EIIS, para dar la voz de alerta de que elegir a Hillary significará una guerra nuclear.

Ambos temas están identificados internacionalmente con Lyndon LaRouche. Su esfuerzo para introducir la realidad en la campaña ha tenido un impacto, lo cual puede y debe impedir la guerra y comenzar con la reforma de las economías transatlánticas que se derrumban.

LaRouche abordó este jueves 3 este nuevo potencial, pero advirtió que este no es un momento para "que nuestra voz se vaya a la deriva" para caer en seguimiento de un candidato, sino para intensificar la lucha por un viraje revolucionario en la política de Estados Unidos, y para estar listos para actuar el 9 de noviembre, no importa quien gane la elección, para implementar la Glass-Steagall y las Cuatro Leyes.

En un momento como este, cuando el mundo cambiará de manera dramática para bien o para mal en el período inmediato, no hay lugar para el pesimismo ni el pragmatismo, y ningún motivo para dejar que el miedo te frene. El nuevo paradigma se propagad por todo el mundo. Estados Unidos también, al restaurar sus principios fundadores, puede acabar la mentalidad imperial británica del "mundo unipolar" que se ha apoderado de nuestra nación, y unirse par construir un mundo de naciones soberanas que trabajan juntas por los objetivos comunes de la humanidad.