Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La historia ama las paradojas

9 de noviembre de 2016

7 de noviembre de 2016 — Entre octubre y casi noviembre, ha surgido una gran paradoja en Estados Unidos. Por un lado, escuchamos que millones de estadounidenses muestran una repugnancia y desaliento por las elecciones presidenciales y por los candidatos. Pero al mismo tiempo, hay un presentimiento tangible en el país de que viene el momento muy pronto en que Estados Unidos podrá volver su enfoque y sus esfuerzos a "las metas y necesidades afirmativas del individuo y de la vida social", para más nunca volver la vista atrás a la aflicción y vergüenza de los años de Bush y Obama.

Probablemente no te lo esperabas nunca, y quizás no te lo puedas explicar, pero es innegable una vez que lo hayas percibido. Su causa no reside en las candidaturas ni en las campañas; muy lejos de eso. Su causa reside en el propio espíritu humano; su causa es la "chispa divina" en el hombre, que habla a través de la esperanza que tantos de nuestros ciudadanos hallan de repente que comparten, a pesar de todo aparentemente.

Percy Shelley entendía todo esto cuando escribió su "En defensa de la poesía" y otras obras. También el "poeta de la libertad" alemán Federico Schiller.

¿Corresponde a la realidad esta inesperada primavera de la esperanza? ¿Existe realmente la posibilidad de un renacimiento de algo incluso mejor que el Estados Unidos de John Kennedy, que llevó al mundo hacia arriba a la exploración del espacio ilimitado, y al mismo tiempo hacia la superación de la pobreza, del subdesarrollo y de la guerra en la Tierra? La respuesta es sí: la esperanza es válida; no es un engaño. Por qué es esto verdad, es una cuestión profunda; pero la respuesta se puede resumir rápidamente al indicar que las leyes de la mente humana creativa, que son las leyes creadas por nuestra razón, son las leyes del universo.

No hay garantías, y se necesitará un tremendo esfuerzo moral e intelectual, coordinado, comparable al de una guerra total, pero la oportunidad existe, en este momento tardío, de salvar a nuestra nación.

Una parte importante del ambiente de cambio en la mentalidad de nuestros ciudadanos, se debe al liderato verdaderamente heroico que ha mostrado el Presidente de Rusia, Vladimir Putin (a pesar de lo que diga Hillary Clinton) y el liderato de China. Ellos han conducido a sus naciones para sacarlas del fango hacia las estrellas durante el tiempo que vivamos. Rusia era un desastre luego de las mentadas "reformas" de la década de 1990; vean donde está ahora. China ha sacado de la pobreza a 800 millones de sus ciudadanos. Pero ellos no andan mangoneando a nadie ni aspiran a imponer ninguna hegemonía; más bien, procuran la cooperación en igualdad. La propuesta internacional de China para desarrollar la Nueva Ruta de la Seda es un plan de desarrollo internacional doce veces más grande que el Plan Marshall, en el cual participan 70 naciones y cada vez se unen más. Y sin el papel de Putin, no habría esperanza de suprimir el terrorismo que Barack Obama ha alimentado en el Medio Oriente con la ayuda de Hillary Clinton.

Un elemento crítico para condicionar el actual repunte de esperanza entre los estadounidenses, y que se va a necesitar para su éxito, es el "Proyecto Manhattan" de Lyndon LaRouche que lleva dos años. A través de Manhattan, LaRouche ha inspirado a redes importantes en todo el país a favor de los principios originarios con los cuales Alexander Hamilton de Manhattan creó a Estados Unidos como nación, y como se expresan de nuevo en las Cuatro Leyes de LaRouche. En un resumen brevísimo, esto significa la restauración de la Ley Glass Steagall de Franklin Roosevelt; la creación de un nuevo Banco de Estados Unidos; una política de crédito nacional comprometida a elevar constantemente la productividad del trabajo; y un programa de urgencia para desarrollar la energía de fusión controlada, reviviendo la NASA y el programa espacial de Estados Unidos que Barack Obama eliminó.

Aunque nadie ha señalado siquiera la realidad de este nuevo estado de ánimo nacional hasta hoy, el candidato Donald Trump respondió a éste a su modo a fines de octubre, cuando apoyó públicamente la ley Glass-Steagall, he hizo un llamado para revivir a la NASA y su compromiso con la exploración del espacio profundo. Asimismo, señaló que una Presidente Hillary Clinton lanzaría la Tercera Guerra Mundial contra Rusia, como lo ha mostrado LaRouche desde hace tiempo.

Señalamos esto debido a su relevancia patente, pero no se imaginen nunca que marcar la boleta por un candidato salvará a la nación en este momento tardío; no lo hará. La esperanza inexplicable que has sentido de repente junto con muchos otros, es un susurro interno que te empuja a hacer lo que debes hacer; quizás no haya otra oportunidad.