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Al descubierto los crímenes de Guerra de Bush y Obama; Trump debería estar de acuerdo

25 de noviembre de 2016
El Presidente Obama y la Primera Dama Michelle Obama en Arabia Saudita, 27 de enero de 2015.

23 de noviembre de 2016 — El senador republicano del estado de Virginia, Richard H. Black, publicó la declaración siguiente como respuesta a la advertencia que emitió el representante demócrata por Texas, Ted Lieu, en el sentido de que el apoyo que ha dado Estados Unidos y su colaboración con Arabia Saudita en la guerra criminal contra Yemen, pone al personal militar estadounidense en el riesgo de una demanda por crímenes de guerra. El senador Black fue Jefe de la División Penal de la Oficina del Auditor Militar General del Pentágono:

“Concuerdo con el análisis judicial del representante Lieu. Sin embargo, yo pienso que el aspecto más práctico de esto es la exposición judicial de nuestros más altos funcionarios, que dirigieron las acciones de nuestros efectivos militares. Bajo el precedente sentado por el Tribunal Americano de Crímenes de Guerra, del general japonés [Tomoyuki] Yamashita después de la Segunda Guerra Mundial, el comandante de mayor rango es responsable penalmente por las malas conductas penales generalizadas de sus subordinados. Esto se aplica a la conducta de la cual él sabía o debía de haber sabido.

“Estados Unidos ha burlado ampliamente las normas internacionales de conducta en sus guerras de agresión contra Serbia, Iraq, Libia, Siria y ahora Yemen. Algunas acciones parecen constituir delitos comunes, tal como nuestra negativa a aceptar la rendición del coronel Gadafi cuando él la ofreció para salir de Libia. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, conferenciaron según se ha informado y se comunicaron antes de decidir desatender su ofrecimiento de abdicar, y en vez de ello facilitaron su asesinato.

“Al desacatar las normas establecidas de conducción de la Guerra, Estados Unidos ha socavado gravemente su autoridad moral y ha disminuido su poder en todo el mundo. Yo apoyo una defensa vigorosa, pero no ganamos nada librando guerras para avanzar el globalismo; en particular cuando tales guerras violan las Leyes de la Guerra”.

El Presidente Donald Trump ha señalado cada vez más que coincide con esto. Su designación del general (ret.) Michael Flynn es uno de esos indicios. El general Flynn, es bien sabido que cuando fue jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, advirtió a Obama que su aventura en Siria, así como en Libia, estaba ayudando a establecer un “califato” de los terroristas islámicos más extremista financiados por los saudíes. Asimismo, el general Flynn ridiculizó el extenso programa de Obama de asesinatos con drones, que tanto le gusta al presidente asesino, como algo militarmente peor que inútil, ya que cada asesinato “los convierte en mártires, y crea un nuevo motivo para combatir a Estados Unidos más duro todavía”. Al igual que Trump, el general Flynn propone colaborar con Rusia para defender al Estado sirio y al mundo en contra del terrorismo.

Trump se reunió también el lunes con la representante demócrata por Hawái, Tulsi Gabbard, y se dieron indicios de que su nombre está bajo consideración como embajadora de Estados Unidos ante la ONU. Gabbard es una veterana de la guerra en Iraq, y ha sido una crítica abierta de la guerra perpetua de Obama y de su fracaso para combatir el terrorismo para favorecer el “cambio de régimen” contra gobiernos laicos. Esto es un contraste con la embajadora de Obama en la ONU, Samantha Power, quien ha unido su rebuzno al de los dinosaurios y salió ayer en la ONU desbarrando con que va a “llevar ante la justicia” a los comandantes sirios que han dirigido las operaciones contraterroristas en su país.

El mundo se halla en una transición revolucionaria. Los líderes europeos que siguieron a Obama y a los dictados británicos para imponer sanciones contra Rusia y para provocar una guerra, están cayendo como moscas. La elección de Francois Fillon, un candidato derechista a favor de las relaciones con Rusia, en las primarias del Partido Republicano francés esta semana, sigue la pauta de la elección de Presidentes prorrusos en Bulgaria y en Moldova la semana pasada. Al mismo tiempo, los bancos europeos, encabezados por el banco alemán Deutsche Bank y el británico Royal Bank of Scotland, cuelgan de un hilo y podrían llevarse consigo a todo el sistema bancario occidental en cualquier momento, a menos que el Congreso de Estados Unidos recupere sus cabales e imponga la ley Glass-Steagall, ya, sin esperar a que tome posesión el nuevo gobierno de Estados Unidos en enero.

Más decisiva todavía es la lucha para restaurar el pensamiento creativo en las naciones de Occidente, luego de décadas del veneno intelectual de la violencia y la perversión de Hollywood y la contracultura del rock, drogas y sexo. Hace tres años, en el 50vo aniversario del asesinato de John F. Kennedy, el Instituto Schiller, fundado por Lyndon y Helga LaRouche, presentaron un concierto en memoria de Kennedy, con la Misa de Réquiem en Re Menor de Mozart, en la zona de Washington, DC, y luego el 19 de enero de 2014, seguido de una presentación de la misma en la Catedral de la Santa Cruz de Boston, el mismo lugar en que se celebró la Misa Solemne de Réquiem en memoria de John Kennedy, celebrada por el cardenal Richard Cushing 50 años antes, en donde se presentó la misma expresión profunda de belleza clásica y se pudo ver en televisión por todo el mundo. Lo que se ha perdido en Occidente es la identificación de la belleza con la verdad, y se debe restaurar, para unir al mundo a favor de la paz, mediante el desarrollo compartido y cooperativo.