Visita de representantes del Instituto Schiller a Serbia: con la Nueva Ruta de la Seda surge nuevo sentido de optimismo

28 de noviembre de 2016

28 de noviembre de 2016 — Durante la visita de cuatro días a Serbia, concluida recientemente, los representantes del Instituto Schiller Elke y Klaus Fimmen sostuvieron una serie de reuniones en la capital de Belgrado con representantes institucionales, todos involucrados, de una forma o de otra, en la nueva iniciativa china de Una Ruta Una Franja, y varios de ellos han visitado China en el último período. Se trata de expertos de diversas organizaciones (políticas, desarrollo de infraestructura) y medios de comunicación. Todo mundo sabía bien y apreciaba el trabajo crucial y del historial del Instituto Schiller en el desarrollo del Puente Terrestre Mundial, que muchos de ellos han seguido durante mucho tiempo. Uno de los expertos más importantes, quien ha escrito sobre la importancia de la Nueva Ruta de la Seda para Serbia, subrayó que está totalmente de acuerdo con la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, en el sentido de que esto tiene una importancia global y se trata de un nuevo paradigma. Al final del viaje, hubo una conferencia sobre "La nueva Ruta de la Seda: una política de paz regional y global para el desarrollo" ante unos 50 estudiantes y miembros de la facultad de economía, organizada por la asociación regional de economistas en la segunda ciudad más grande de Serbia, Novi Sad, cerca de la frontera con Hungría.

Por primera vez en décadas, hartos de guerras regionales y destrucción económica y social, la población tiene ahora cierta esperanza en el futuro. Un político retirado dijo que con la Ruta de la Seda, por primera vez en la historia Serbia se halla en posición de poder utilizar su ubicación geográfica y estratégica para el bien, en vez de la ruina acarreada por la geopolítica durante siglos. Además de esta percepción de que hay un nuevo espacio de maniobra, se agrega el hecho de los resultados electorales en EU, de lo que todos se sentían aliviados. En "votaciones" públicas en los medios, los resultados han dado un 95% a Trump. La población serbia ve a Hillary Clinton como la personificación de la agresión de la OTAN. La población cree que con el triunfo de Trump, se ha parado, al menos por el momento, la guerra en contra de Rusia. Existe un enorme interés en la posibilidad de que se implemente la ley Glass-Steagall ahora y se le dé todo un nuevo sentido a la política económica hacia el verdadero crecimiento económico en Estados Unidos y a nivel internacional.

Serbia se ha convertido en una pieza central en el enfoque de China hacia las 16 naciones de la región de Europa Central y Oriental (CEEC). En la reciente cumbre de la CEEC en Letonia, Serbia y China firmaron un primer acuerdo de exención de visa, a partir de enero; el Banco Nacional de China va a abrir una sucursal bajo estatutos serbios a partir del próximo año. También se lograron los acuerdos finales para empezar ahora con la construcción del ferrocarril de alta velocidad Belgrado-Budapest, que va a revolucionar también la red ferroviaria interna de Serbia. Actualmente el tren que va de Belgrado al norte a Novi Sad y que viaja a 80 kilómetros por hora, toma casi dos horas.

Sobre otros proyectos: la planta siderúrgica Smederovo con 3,000 trabajadores, que compraron los chinos, se va a modernizar y va a incluir el desarrollo de un puerto complementario sobre el Danubio, en donde se localiza la planta. Aunque la Unión Europea (UE) ha estado tratando de obstaculizar el proceso, no va a poder hacer nada para impedirlo, dado que todas las regulaciones (entre ellas las "antidumping") han sido sistemáticamente cubiertas. Para Belgrado se tiene contemplado un parque industrial con empresas de alta tecnología, posiblemente en combinación con el nuevo puerto. Asimismo, hay planes para desarrollar las minas de cobre, plata y oro en Bor, que son de las más grandes que existen en Europa, y en las cuales no se ha invertido en los últimos 25 años. Así pues, China va a revitalizar proyectos y sectores que han sido sometidos a la privatización durante décadas o se han dejado suspendidos en el aire, con un costo enorme para el presupuesto federal.

Aunque el PIB ya se movió un punto porcentual en el último año y es algo que se atribuye a los efectos de la cooperación serbo-china, casi no existe industria que valga la pena destacar, muchos de los bienes son bienes baratos importados (o no tan baratos) incluyendo de China. La tasa de desempleo sigue siendo elevada, 30% o más, dependiendo de las cifras que se usen. La juventud no tiene futuro, los graduados universitarios terminan de taxistas o guías de turistas. En Novi Sad, un mesero gana un promedio de 200 euros, en tanto que el costo de vida es de 500 euros. Los jóvenes están emigrando hacia las pocas ciudades y abandonando el campo, pero de todas formas no pueden encontrar trabajo. Es inmensa la cantidad de dinero que se necesita invertir para renovar la infraestructura, que fácilmente podría alcanzar entre 30 y 50 mil millones de euros, solo para la capital, Belgrado.

Se considera a la UE —que está poniendo presión por todos lados (Serbia es un país que está pidiendo la adhesión— como un verdadero obstáculo para su desarrollo en los últimos 15 años. No solamente no financiaron ningún proyecto sino que la adhesión de Serbia a la UE se ha estado demorando constantemente. Serbia tiene una enorme población que tradicionalmente ha vivido y trabajado en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial a la fecha. La población ya está harta de promesas no cumplidas. Así que más vale que Alemania y los otros países de la UE se pongan al día y cambien su curso o van a perder su oportunidad.