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Como el rey Canuto, los oligarcas no pueden parar la ola

1 de diciembre de 2016
"Canuto reprende a sus cortesanos por las olas" de Alphonse-Marie-Adolphe de Neuville.

30 de noviembre de 2016 — Los cambios revolucionarios que barren a las naciones occidentales están provocando la histeria entre los líderes nacionales quedados y desacreditados de Europa y de Estados Unidos. El Brexit en el Reino Unido, la derrota electoral del plan bélico de Obama y Hillary en Estados Unidos contra Rusia y China, la revuelta filipina contra Obama, y nación tras nación en Europa que rechazan las sanciones contra Rusia y la satanización de Putin, todo esto representa un reconocimiento por todo Occidente de que el liderazgo ha estado bajo el control de oligarcas financieros y neoconservadores locos por la guerra que ya no pueden ser tolerados. El imperio se desmorona, pero sus cabecillas no se van a detener ante nada, incluso a costa de una guerra nuclear, para salvar ese imperio, si no se les desaloja ya.

No es de sorprender que los británicos hayan salido a defender al imperio de la manera más abierta y repulsiva. Luego de que Tony Blair quedó al descubierto en virtud de la Indagación de Chilcot en el Reino Unido (RU), como un criminal que provocó una guerra de agresión contra Iraq en base a mentiras, ahora anunció que pretende regresar a la política para salvar su casta moribunda. Un oficial de las fuerzas armadas estadounidenses que escribió en el blog del coronel Pat Lang, Sic Semper Tyrannus, quizás es el que mejor capta la ironía: “Veo también que en el Reino Unido, Tony Blair ha levantado la tapa de su féretro y de nuevo acecha las calles de Londres en un intento de revertir el Brexit. ¿Vemos un patrón aquí? ¿Las élites internacionales no están muy contentas con las revueltas campesinas en ambos lados del Atlántico?”

Hoy miércoles, el parlamento británico debatirá sobre los crímenes de Tony Blair, un debate que tiene fúricos a los seguidores de Blair en el Partido Laborista ante una mayor exposición de su complicidad en la destrucción del Sudoeste de Asia y de Europa.

También desde el RU, el otrora miembro del gabinete conservador Ken Clark ve a la patética Angela Merkel como la última gran esperanza blanca para el imperio británico: ahora que se ha perdido a Estados Unidos por Trump, dice Clark, la Merkel, es “la única política que ha logrado mantener viva la tradición de la democracia liberal occidental”. Claro, si lo que le ha sucedido a Occidente es la “democracia liberal occidental”, entonces la gente está ya lista para tirarla a la basura.

La histeria se extiende a la respuesta que tiene esa casta moribunda a la derrota a los terroristas que está sucediendo en Alepo, Siria. En tanto que Rusia y Siria juntos están demostrando que el terrorismo se puede derrotar realmente, y se puede liberar a la población de la barbarie, los medios informativos occidentales reaccionan con horror, e insisten en que Rusia y Siria son el problema, no los terroristas. Francia, incluso, bajo el régimen del malhadado Hollande, pidió incluso una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar a Siria.

Pero la ola no se puede devolver. Detrás de la oleada de cordura en Occidente se encuentra el reconocimiento creciente de que Rusia y China han puesto en marcha un nuevo paradigma basado en la cooperación en que todos ganan, en el desarrollo físico de las naciones y regiones de todo el mundo. En todos los continentes se llevan a cabo conferencias sobre la Nueva Ruta de la Seda que inició Xi Jinping, para analizar el desarrollo de la infraestructura, existente y potencial, que enlaza a las naciones mediante el progreso compartido y a través de compartir también las mejores tradiciones y más creativas dentro de sus culturas respectivas.

La organización de LaRouche inició este proceso y ha hecho campaña por estas ideas desde hace medio siglo. Algunas personas aceptan el pesimismo y las mentiras de que una organización relativamente pequeña no puede haber sido responsable de tales cambios globales; pero esas personas no entienden el poder de las ideas para mover la historia, que es mucho mayor que las “conexiones” con la gente en el poder. La verdad se revela en las grandes olas de la historia, y el mundo experimenta ahora el estruendo atronador de una marejada histórica. Qué dirección tomará el despertar subsecuente depende del poder la creatividad y la cultura clásica que adopte la gente en el mundo, y en especial en Estados Unidos.

Como decía Federico Schiller, el Poeta de la Libertad: “La dignidad del hombre ha sido en vuestras manos puesta. Con vosotros se hunde. Con vosotros ha de elevarse”.