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El Nuevo Paradigma es la dinámica dominante en el mundo; Italia le propinó una derrota apabullante a la oligarquía de la UE

5 de diciembre de 2016
El primer ministro Matteo Renzi de Italia con el Presidente Obama, octubre del 2016, en Washington, D.C.

5 de diciembre de 2016 — El 9 de noviembre de 2016, a la mañana siguiente de las dramáticas elecciones en Estados Unidos —cuando la victoria de Trumpo dejó a la mayoría de los analistas, dentro y fuera de EUA, hablando tonterías o boquiabiertos y mudos— Lyndon LaRouche señaló claramente que la victoria de Trump era parte de un proceso global, no de un proceso local o nacional, en el cual todo el edificio de la globalización y del libre mercado se estaba desmoronando. LaRouche dijo que todavía no hay nada resuelto, y que el proceso está bajo la conducción de los Presidente Putin de Rusia y Xi de China, y de la alternativa global que ellos están presentando, una alternativa basada en los programas por las que Lyndon y Helga Zepp-LaRouche han luchado por mucho tiempo.

Este domingo 4 de diciembre, el proceso global siguió desenvolviéndose a una velocidad cada vez mayor, hasta el punto en el que el Nuevo Paradigma es en estos momentos la dinámica dominante en el mundo. En Italia, el país le propinó una derrota apabullante de 60% contra 40% a la dictadura británica de la Unión Europea (UE). El referendo del domingo —siguiendo los pasos del Brexit, y de la votación que recibió Trump— puede muy bien ser el golpe final que acabe con todo el sistema del euro.

Mientras que el viejo paradigma del sistema transatlántico hace implosión, el Presidente de China, Xi Jinping, le ofrece vigorosamente a todo el mundo la participación en el "sueño" del desarrollo que está funcionando de modo tan impresionante en China. Como lo plantea la agencia noticiosa china Xinhua, en un artículo editorial: "El sueño chino es un sueño para todos". Y Xi, así como su socio Putin, continúa extendiendo la invitación a una cooperación productiva con Estados Unidos al Presidente electo Donald Trump. El potencial es enorme; pero todavía hay que hacerlo realidad.

Mientras tanto, las voces de los acabados líderes del viejo paradigma, siguen actuando como si no hubiese habido ningún cambio en la presidencia de Estados Unidos, y como si el Nuevo Paradigma no existiese. Siguen empujando al mundo en la dirección de una guerra nuclear, con sus descabelladas y peligrosas provocaciones contra Rusia y contra China.

Lo que hagamos en este proceso mundial, señaló LaRouche desde el 9 de noviembre y de nuevo este fin de semana en discusiones con asociados en ambos lados del Atlántico, es absolutamente decisivo. Tenemos que seguir impulsado la adopción de las Cuatro Leyes de LaRouche, y utilizar el hecho de que hay una cada vez mayor apertura a discutir ideas atrevidas, como lo ha corroborado el Comité de Acción Política de LaRouche en su trabajo organizativo en el Capitolio de Washington DC durante la semana. Por primera vez, por ejemplo, muchas personas se mostraron dispuestas a discutir sobre la energía de fusión nuclear, de los programas espaciales, y hasta de Einstein y de Krafft Ehricke.

Tenemos que plantearle a la gente la necesidad de la ley Glass-Steagall y del sistema hamiltoniano de crédito para sustituir al actual sistema den bancarrota, y mostrarles que funciona. Y sobre todo tenemos que concentrarnos en la característica central del ser humano, que hace posible ese desarrollo continuo: su creatividad.

Nos tenemos que enfocar en definitiva en la creación de una mejor calidad de la mente humana, subrayó LaRouche; no podemos dejar por fuera la necesidad de crear y generar genios, como lo demuestra rotundamente el ejemplo de Einstein. Esa es la norma que se tiene que aplicar. Tenemos que mejorar nuestro funcionamiento como organizadores, dijo, y buscar gente que tenga al menos en forma germinal, esa cualidad de genio y que estén dispuestos a construir una nueva sociedad y crear un futuro para la humanidad.

No podemos transigir en el desarrollo del genio. Esto exige que nos empeñemos en desarrollar ese tipo de cualidad que debe de tener cuando menos el sabor a genio, porque queremos que la población esté en esa trayectoria.

Esta idea de apelar a la gente que tenga cuando menos un pálpito de lo que significa hacer avanzar a la humanidad, señaló Helga Zepp-LaRouche, es también la clave para el reclutamiento. En esos individuos tenemos que encender la chispa para que se unan a esta nueva revolución que está en marcha en todo el mundo.