Obama amenazó con un ataque militar por el supuesto hackeo ruso de las elecciones estadounidenses

22 de diciembre de 2016

21 de diciembre de 2016 — Un informe que colocó en su portal la cadena de TV NBC News, a finales del lunes 19, revela que el Presidente Obama amenazó a Rusia militarmente si el gobierno ruso continuaba con el supuesto hackeo del sistema electoral estadounidense. Según funcionarios estadounidenses anónimos, la advertencia que le urgieron asesores de alto rango a Obama que le enviara al Presidente Vladimir Putin de Rusia, fue que "Si se meten con la votación lo consideraremos un acto de guerra". Obama se resistió al principio, y optó por enviar a Putin una advertencia en un lenguaje menos específico sobre las consecuencias si la supuesta interferencia rusa no paraba, durante la cumbre del G20 en China, en septiembre pasado.

Sin embargo, un mes después, Obama utilizó el llamado "teléfono rojo" (el sistema utilizado para la comunicación de emergencia entre la Casa Blanca y el Kremlin durante una crisis importante, en particular una crisis nuclear) para transmitir a Putin una amenaza muy específica: "El derecho internacional, como el derecho sobre conflictos armados, se aplica a las actividades del ciberespacio", decía parte del mensaje enviado por el Teléfono Rojo el 31 de octubre, según un funcionario estadounidense de alto nivel. "Vamos a considerar a Rusia según esas normas".

El informe de NBC muestra que hubo un desacuerdo considerable dentro del gobierno y entre la Casa Blanca y el Partido Demócrata, en cuanto a si la amenaza funcionó o no; algunos funcionarios dice que la supuesta intervención rusa se detuvo antes del día de las elecciones, pero el Partido Demócrata y otros funcionarios de inteligencia dicen que no se paró, en parte porque ya miles de correos electrónicos del funcionario del Partido Demócrata, John Podesta, se habían filtrado y las filtraciones continuaron.

El almirante retirado James Stavridis es uno de los que dicen que la respuesta de Obama no fue suficiente para detener la intervención. Pero también dijo que la palabra "guerra" se tiene que utilizar de manera "extremadamente cuidadosa".

"Yo creo que declarar que algo es un acto de guerra, seamos claros, es la última línea roja", dijo Stavridis.