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El asesinato de Karlov: el canto del cisne de Obama para la guerra

22 de diciembre de 2016
Vladimir Putin ofreció sus últimos respetos al embajador de la Federación Rusa en Turquía, Andrei Karlov, quien murió trágicamente en Ankara en un ataque terrorista el 19 de diciembre. [en.kremlin.ru]

22 de diciembre de 2016 — Frente a las acusaciones directas de que Obama ha llevado a cabo su amenaza pública de tomar represalias contra Rusia por su supuesta subversión de las elecciones en Estados Unidos, “en el momento y lugar de nuestra elección”, Obama no solo se ha mantenido completamente en silencio con respecto al asesinato del embajador ruso Andrei Karlov en Turquía, sino que realmente aprovechó la oportunidad para vilipendiar más todavía a Rusia, del mismo modo en que se jacta de sus asesinatos extrajudiciales en serie con los drones y otros medios por todo el mundo.

“Algunas [represalias] pueden ser explícitas y públicas; otras no”, le dijo Obama a la Radio Pública Nacional NPR el pasado jueves 15, cuando afirmó que tiene el derecho a responder militarmente a la simple acusación de que Rusia ha realizado guerra cibernética. Obama se ha rehusado a permitir que sus funcionarios de inteligencia testifiquen ante el Congreso, ni siquiera a puerta cerrada, sobre sus supuestas evidencias del hackeo ruso. ¿Se imagina acaso que el mundo se ha olvidado de lo que reveló Edward Snowden sobre la guerra cibernética universal que realiza su Agencia de Seguridad Nacional?

Este miércoles 21, mientras que las naciones civilizadas envían sus condolencias a Rusia y a Turquía, y se ofrecen para cooperar en la derrota del terrorismo, Obama aprovechó un respiro en su juego de golf para agregar más sanciones contra empresas y empresarios rusos. El Presidente electo Donald Trump envió sus condolencias y prometió que Estados Unidos bajo su Presidencia trabajaría con Rusia, y cualquier nación que esté empeñada en limpiar al mundo del azote del terrorismo.

Quizás Obama llamó al diario New York Daily News para expresar sus sentimientos a través del encabezado que publicó el diario: “Asesinato del embajador ruso Andrei Karlov no fue terrorismo, sino castigo por los crímenes de guerra de Vladimir Putin”. Como lo han documentado desde hace mucho, entre otros la persona que Trump nombró como su Asesor de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, eso cuadra por completo con el apoyo sistemático de Obama a al-Qaeda y demás organizaciones terroristas para proseguir con su manía criminal de tumbar gobiernos, imponer “cambios de régimen”, contra gobiernos seculares que combaten el terrorismo y que no han cometido ninguna ofensa en contra de Estados Unidos.

El propósito del asesinato de Karlov es claro; Rusia, Turquía e Irán, han sustituido al asesino gobierno de Obama en el sudoeste de Asia, para demostrar que los movimientos terroristas respaldados por los saudíes, los británicos y Estados Unidos, pueden realmente ser derrotados a través de la cooperación con los gobiernos soberanos de la región. Peor aún, a los ojos de los controladores de Obama en Londres y Wall Street, es el hecho de que estas naciones forman una parte importante del “nuevo paradigma” centrado en el proceso de desarrollo global de la Nueva Ruta de la Seda de China, lo cual socava la capacidad del quebrado sistema financiero occidental para saquear a las naciones de Asia, África y de Iberoamérica.

El banco más antiguo del mundo, el banco italiano Monte dei Paschi di Siena, se está derrumbando en estos mismos momentos, y amenaza con acelerar el derrumbe inevitable de los bancos “demasiado grandes para quebrar” de Europa y de Estados Unidos. Está en marcha un rescate financiero nacional por parte del gobierno italiano, según el diario británico Financial Times, a pesar de que las normas de la Unión Europea que exigen que los bancos en quiebra no deben ser rescatados por los gobiernos, sino mediante un “rescate interno” (bail-in), es decir, apropiándose de los fondos de los tenedores de bonos del banco y de los fondos de los depositantes, para pagarle a los especuladores en derivados. Aparentemente hay un reconocimiento de que un rescate interno del tercer banco más grande de Italia causaría muy probablemente un contagio que podría tumbar a todo el tambaleante sistema financiero occidental. Sin embargo, otro rescate financiero más simplemente demora la crisis por unos momentos más.

La enorme presión para la guerra proveniente de Obama y de sus amos británicos, demuestra la locura de esta casta moribunda de oligarcas. Estados Unidos se encuentra en un pantano cultural económico, en donde se registran cada vez mayores tasas de mortalidad por primera vez en su historia, uno por cada 15 residentes en Estados Unidos es adicto a las drogas opiáceas o sus equivalentes, el número más alto en toda la historia, de personas en edad de trabajar que son expulsados de la fuerza laboral. Se conoció ayer que el Presidente electo Donald Trump había invitado al tenor italiano Andrea Bocelli a cantar en su toma de posesión, pero Bocelli “fue sujeto a tanta presión” por parte de los medios sociales que tuvo que retirarse. La opinión popular, aparentemente, prefiere la fealdad de un cantante de rock que sincroniza sus labios con los altoparlantes, que cualquier expresión genuina de la belleza.

Estados Unidos expresó su disgusto por esta decadencia cuando rechazó el programa de guerras y austeridad de Obama y Hillary, así como los británicos y los italianos rechazaron a la Unión Europea, y como los filipinos rechazaron los dictados imperiales de Estados Unidos, y al igual que todo el fermento revolucionario que barre por el mundo occidental.

La solución a la pesadilla está a la mano. Unirse a China y a Rusia en el proceso de la Nueva Ruta de la Seda no solo pondría a Estados Unidos en la ruta de la recuperación genuina y en la empresa de construir las naciones en vez de destruirlas, sino que también le permitiría la reconstrucción de la diezmada industria estadounidense y de la decrépita infraestructura. Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, dijo ayer que nada menos que un renacimiento global puede abordar la cualidad de mente de una población degradada por esa “cultura popular” y depravación económica. Unirse al Instituto Schiller debe ser el primer paso para quien quiera ser parte de esta lucha por la dignidad humana y la cultura clásica. Ve al portal: http://www.schillerinstitute.org/about/membership.html