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Vladimir Putin encabeza la reorganización que lleva a cabo la humanidad para las nuevas metas planteadas por LaRouche

26 de diciembre de 2016
Presidente de Rusia responde una pregunta en su conferencia de prensa anual, el 23 de diciembre de 2016 [en.kremlin.ru]

26 de diciembre de 2016 — Entre Rusia, Turquía e Irán, hay profundas discrepancias; incluso cada uno de ellos respalda a diferentes fuerzas opositoras en Siria. Y sin embargo, ahora, los tres se unieron para detener la guerra en Alepo, un punto de inflexión determinante. Seguidamente se proponen llevar a cabo conversaciones de mediación entre el gobierno de Siria y los representantes de la oposición, en Kazajstán, el cuarto socio de este proceso.

Esto fue una sorpresa para todos menos para Vladimir Putin, y para Lyndon y Helga LaRouche, pero de hecho, esta clase de sorpresas ha sido un sello en la carrera de Vladimir Putin por muchos años. Ya se pudo ver esto en el "Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre la República Popular China y la Federación Rusa" del 16 de julio del 2001. Este cuidadoso tratado de 25 puntos plantea un "nuevo orden internacional justo y racional", exhorta a "construir relaciones entre los dos países en niveles completamente nuevos", y resuelven que "la amistad entre sus pueblos se transmitirá a todas las generaciones". Cada uno de los socios se comprometió a nunca formar parte de una alianza que amenazare al otro; a nunca lanzar sus misiles uno contra otro; y a consultar de inmediato si en algún momento fueran amenazados de un ataque.

Estos son dos países que pelearon uno contra otro, armas en mano, en 1969.

Además el tratado contempla una actualización y expansión del sistema de comisiones intergubernamentales chino-rusas, que fue impulsada con gran interés por el Presidente Putin. Hasta ahora hay como una docena de esas comisiones, de tal modo que gran parte de cada uno de los dos gobiernos mantiene una consulta constante con el otro, a fin de solventar sus diferencias, muchas de ellas graves. "Pero", afirmó Putin, "siempre encontramos una solución".

La Organización de Cooperación de Shangai (OCS), fue fruto de este tratado del 2001 y de las negociaciones que llevaron a el mismo. Durante 40 años de negociaciones sobre la frontera entre Rusia y China y sobre su desmilitarización, tres de los nuevos Estados independientes del Asia Central son parte hoy de la frontera con China en lugar de lo que era antes la Unión Soviética. Esto ayudó a crear las condiciones para que se formara la OCS, que al principio sería una organización conformada por China, Rusia y los Estados de Asia Central, dedicada a preservar la seguridad dentro y en los alrededores de Asia Central.

De manera similar, el genio original de Putin se ha mostrado en la creación del BRICS, otro pilar del nuevo acuerdo mundial en camino, junto con las otras organizaciones mencionadas anteriormente.

Aquí, la aportación que dio el predecesor de Putin, el finado Yevgeny Primakov, es muy clara. Ahora, no habría sido posible el papel que juega Putin actualmente sin las décadas de liderato de Lyndon y Helga LaRouche, por medio de la Iniciativa de Defensa Estratégica de 1977 y de los años que le siguieron, y de la iniciativa del Puente Terrestre Eurasiático que propusieron luego de la caída del muro de Berlín, y que ahora se ha convertido en la iniciativa global del gobierno de China, Una Franja, Una Ruta, bajo el liderato del Presidente Xi Jinping.

La conjunción de estas organizaciones e iniciativas conectadas con Vladimir Putin, con la iniciativa Una Franja, Una Ruta de Xi Jinping, define el momento histórico actual completamente único y sin precedentes que vivimos. Es claro, como dice Helga Zepp-LaRouche, que es posible en estos momentos ponerle fin a la geopolítica. Nuestra tarea es clara e irreemplazable. Completamente irreemplazable.