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Un fracasado tan amargado como Hoover, ¡Obama se debería ir ya!

3 de enero de 2017
Obama en el Departamento del Tesoro antes de dar un discurso sobre el asesinato en masa ocurrido en Orlando, Florida, en junio de 2016. Foto: whitehouse.gov Pete Souza

3 de enero de 2017 — Cuando el Presidente Herbert Hoover fue derrotado por Franklin D. Roosevelt en 1932, se pasó todo el período de transición tratando de forzar a Roosevelt a que apoyara en público de los programas fracasados de Hoover; luego de que Roosevelt no lo hizo, Hoover se puso furioso, al grado que en el día de la transferencia de poderes, se rehusó a hablar, ni siquiera a mirar al Presidente electo. Hoover alimento un amargo rencor contra el éxito del nuevo paradigma de Roosevelt, el Nuevo Trato, hasta fines de la década de 1950, un período en en el que Hoover jugó su papel en el surgimiento del veneno “MacCarthyista”.

Ahora todas las acciones de Barack Obama son un intento de forzar al Presidente electo Donald Trump a que sigua sus programas fracasados también; y para que ataque y calumnie a Rusia y a su Presidente Putin.

Obama le ha fallado a la nación desde cualquier punto de vista; a su fuerza laboral, empleo productivo, productividad, ingreso familiar, adicción, indigencia, el aumento de las tasas de mortalidad y la caída de la esperanza de vida, las guerras desastrosas. Ahora Obama recurre a las “órdenes ejecutivas” supuestamente “irrevocables” y a campañas de desinformación descaradamente para tratar de obligar a Trump a una nueva Guerra Fría, cuando menos. Todo esto, de un Presidente que no pudo sobrellevar al Presidente Putin, ni pudo soportar al Presidente Xi Jinping de China.

Pero ni así aceptará Trump a Obama, como lo destacan los comentarios de Trump en Florida al víspera del Año Nuevo. Aunque no está claro aún cual será su programa.

Lo que si está claro, es el nuevo paradigma de progreso económico y científico, y las posibilidades de una paz duradera, que se crearon durante el 2016 gracias a la China de Xi y a la Rusia de Putin, y a sus alianzas entre las naciones euroasiáticas, africanas e iberoamericanas, en donde Lyndon y Helga LaRouche siguen ejerciendo un papel catalítico. Y tan claro como esto es el “poder del canto” en ese nuevo paradigma, el cual necesita de lo mejor de la historia cultural de cada nación, su “clásica”, para compartir con las demás. Esto se mostró con el relámpago que se propagó por la Internet, en especial entre rusoparlantes, con el mensaje de condolencias de Helga LaRouche por la pérdida del Ensamble Alexandrov y demás pasajeros del avión ruso que se estrelló. (No se necesita decir, por supuesto, que Barack Obama ni siquiera tomó nota de ese trágico suceso).

El nuevo paradigma también deja en claro lo que Trump y el nuevo Congreso deben de hacer de inmediato: Restaurar la Ley Glass-Steagall y crear una institución de crédito nacional para canalizar la inversión hacia la exploración espacial, la energía de fusión termonuclear, y nuevas infraestructuras para elevar la productividad.

Se supo que Obama contempla ‘decir adiós y gracias a la nación” el 10 de enero en un discurso en Chicago. Lo debería hacer una semana antes y salir de inmediato.