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Por el bien de la paz, Obama debe entregar su Premio Nobel

10 de enero de 2017
Barack Obama con la medalla y diploma del Premio Nobel durante la ceremonio del Premio Nobel de la Paz el 10 de diciembre de 2009. [Whitehouse photo]

10 de enero de 2017 — Cuando solo le quedan 10 días para terminar su presidencia, Barack Obama sigue con la escalada de confrontación con Rusia con el potencial de una Guerra mundial, mientras que sigue empeorando el caos mortífero de sus guerras de cambio de régimen en Libia, Yemen y Afganistán.

Además de la nueva fuerza de despliegue rápido de 6,000 efectivos de tropa que Estados Unidos está ubicando en las fronteras de Rusia, con armas de combate en suelo y aire, Obama y sus jefes del Pentágono han empezado a formar un “unidad asesina” con 2,000 efectivos entrenados para asesinar a los líderes de Corea del Norte. Obama inició, ayudo a empezar o continuó con nueve guerras diferentes durante su cargo, todo sin la autorización del Congreso o ni siquiera una consulta de importancia. Es el único Presidente en la historia de Estados Unidos que ha estado en guerra durante cada uno de los días de sus gestiones consecutivas en el cargo, como lo señaló el representante Ron Paul en su portal electrónico el 9 de enero. Sus asesinatos con drones han eclipsado a los de George W. Bush, y su política publicada sobre la guerra con drones, en esencia le quita todo límite a las facultades del Presidente para matar con drones en cualquier parte del mundo.

Algunas de estas acciones de Obama, como la dotación de armamento por $115,000 millones de dólares a la fuerza aérea de Arabia Saudita para bombardear e invadir a Yemen, han tenido consecuencias genocidas prácticamente; algunas de esas acciones fomentan que haya más grupos terroristas; otras amenazan con desatar una guerra total con Rusia y con China.

Que este Presidente de la guerra se pavonee con un Premio Nobel de la Paz, es una abominación, y una amenaza a la paz, en la guerra civil de Siria y en todo el mundo.

El 9 de enero, la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, exigió al Presidente Obama que regrese el Premio Nobel de la Paz que se le otorgó en 2009, poco después de que asumió el cargo. El Pentágono acaba de anunciar la “unidad asesina” en Corea —establecida por un Presidente saliente junto con un gobierno surcoreano que está a punto de acabar en un juicio político— y la nueva fuerza de despliegue dizque para “detener la agresión rusa” en Europa.

Es necesario responder a esas acciones de escalada de guerra en los últimos días de Obama en el cargo, con un llamado para que entregue de inmediato su Premio Nobel de la Paz; y que circule internacionalmente, y que siga circulando luego de que deje el cargo.

Si Obama tiene que entregar su mal habido Premio Nobel de la Paz, se limitarán los intentos de su gobierno para obligar al equipo entrante de Donald Trump para que siga con estas guerras y confrontaciones con las grandes potencias. Su escalada de último momento está creando tanto caos y confusión como le es posible para su sucesor.

Las guerras y las amenazas de guerra pueden cobrar vida propia, a menos que se le rechace de manera visible y enérgicamente.

Por el bien de la paz y el desarrollo, se le debe revocar el Premio Nobel de la Paz a Obama y debe entregarlo.