Embajada rusa en el Reino Unido denuncia la “inminente cacería de brujas oficial antirrusa” del gobierno de su majestad

13 de enero de 2017

12 de enero de 2017 — La embajada de la Federación Rusa en el Reino Unido le asestó un golpe preventivo al gobierno de “su majestad”, al denunciar públicamente que el gobierno de su majestad está preparando una cacería de brujas oficial en contra de Rusia al estilo Obama y que también “se sospecha ampliamente y se espera que le dé un informe en contra de Rusia al gobierno entrante en EU”. La declaración publicada en el sitio electrónico de la Embajada el 10 de enero, desafía a los medios británicos a que la publiquen; todo esto antes de que empezaran a circular las noticias sobre el papel de la inteligencia británica en la redacción y circulación del último de los memorandos burdos sobre Trump y Putin.

No se trata solo de lo que dijo la embajada rusa, sino que lo que realmente cimbró a Londres es su ataque directo a los motivos de toda la histeria antirrusa. Organizada en seis puntos, la embajada empieza por el “por qué” de la cacería de brujas:

“1. ¿Por qué ahora? ¿Se trata acaso, como en EU, de sentar las bases para repetir el referendo de junio [Brexit], que ahora asumen está contaminado por la influencia rusa? ¿O se trata de ayudar a salvar el status quo en Europa, asediado por el electorado que exige cambios? La experiencia británica en este tipo de cosas incluye patrioterismo en los medios en la época de la Guerra de Crimea, cuando Sidney Herbert fue acosado por mantener una relación con el gobernador de Novorossiya en Rusia.

“2. Pareciera que las elites occidentales no van a parar ante nada para salvar su propio mundo con su consenso de Washington, Davos y la austeridad, incluso aunque esto ya no beneficie a nadie más. Su desaparición se presenta como si fuera el fin del mundo, otro ocaso de Europa. Este pánico e histeria es en respuesta a su pérdida total de control, que hace cien años acarreo guerras. Es también una pérdida de control sobre el debate público, ejercitado mediante la nueva jerga orwelliana de lo políticamente correcto”.

En los puntos 3 y 4 denuncian el papel en este juego de los servicios especiales británicos en general, y al ex director del M16, sir Richard Dearlove, por nombre. Sir Richard, “conoce como nadie más”, señala con sequedad la embajada, que “la mayor parte del daño hecho a Estados Unidos y su rol en el mundo le fue hecho por el gobierno de George W. Bush”. El ex director del MI6 renunció al Seminario de Inteligencia de Cambridge a mediados de diciembre, en protesta por los supuestos intentos “rusos” a poner en peligro el seminario.

La declaración rusa se refiere a las mentiras sobre Siria:

“5. ¿Qué es lo que no es cierto sobre Siria? ¿Que la intervención occidental en Libia engañó tanto al gobierno como a la oposición? ¿Que en el 2012, dicho sea de paso, cuando el primer convoy de yihadistas llegó a Alepo desde Turquía, Estados Unidos exportó el cambio de régimen a sus aliados regionales? ¿Que el Estado Islámico nació más o menos en ese momento? ¿Que la coalición liderada por Estados Unidos no se preocupó por al-Nusra, que estaba asociada a Al-Qaeda? ¿Que los motivos de la oposición, fuesen los que fuesen, fueron secuestrados por los terroristas? ¿Que occidente esperaba que Damasco iba a caer en manos del EIS en octubre del 2015, y no le importó para nada? ¿Que la dura retórica del gobierno británico sobre Siria tiene el propósito de encubrir su complicidad en la eliminación deliberada de Yemen para hacerlo dependiente de la ayuda financiera extranjera para poder reconstruirlo?”.

El punto 6 le recuerda al mundo del papel de los británicos en tratar de apaciguar a Hitler, empezando con “experimentar con el fascismo, el Cliveden Set, luego Munich, y de ahí directo a la guerra ficticia en Dunquerque”.