La potencia extranjera que corrompe la política de Estados Unidos es Gran Bretaña, no Rusia

13 de enero de 2017

13 de enero de 2017 — Los detalles que van apareciendo sobre el origen del expediente falsificado sobre el Presidente electo Donald Trump y sus supuestos nexos con Rusia, muestra con toda claridad que toda la operación ha sido iniciada y controlada por los servicios de inteligencia británicos. De lo que se ha publicado hasta ahora en varios informes de prensa, es patente que las imputaciones de que Rusia interfirió en las elecciones de Estados Unidos a favor de Trump se cocinaron en Gran Bretaña, luego la misma inteligencia británica las canalizó al FBI y a los partidarios de Hillary Clinton, y finalmente a los medios de difusión estadounidenses. En suma, es Gran Bretaña la que está corrompiendo la política en Estados Unidos. Ese es el verdadero escándalo.

El expediente falsificado que se filtró a la prensa esta semana, se comenzó a preparar durante las primarias de los demócratas y republicanos como proyecto que comisionó por un acaudalado donante republicano opuesto a Trump. Los informes de la BBC señalan que esta persona apoyaba a Jeb Bush, aunque eso no se ha confirmado. Ese donante contrató a una compañía investigadora de oposición con sede en Washington, DC, llamada Fusion GPS, la cual fue fundada y dirige Glenn Simpson, un ex reportero del Wall St. Journal. Fusion GPS había sido contratada por agentes de Obama para hacer investigaciones negativas contra Mitt Romney en 2012, y también la había contratado Planned Parenthood en 2015. Pero Simpson también está vinculado a las redes neoconservadoras. El es miembro de alto rango en el Centro Internacional de Evaluación y Estrategia (IASC, en sus siglas en inglés) en donde tiene la especialidad sobre corrupción y delitos transnacionales. Según el portal electrónico del IASC, Simpson ha escrito montones de páginas sobre la corrupción en Rusia. Según las notas del New York Times, se conoce que Simpson es contrario a Putin.

Luego de que Trump se aseguró la postulación republicana, se detuvo temporalmente el financiamiento a Fusion GPS para el proyecto Rusia-Trump. En ese momento, los partidarios de Hillary Clinton contrataron a Fusion GPS para que continuara con su investigación de oposición contra Trump.

Luego, en junio de 2016, el Comité Nacional Demócrata (CND) anunció que los habían hacheado, y culparon de ello a Rusia. La fuente de esa imputación fue también la inteligencia británica. De acuerdo al diario británico Guardian, desde agosto de 2015, la inteligencia británica había contactado al FBI para advertirles que el CND había sido hacheado. A su vez, el FBI contactó al CND, pero el CND no les creyó. Luego en mayo y junio del 2016, después de que Trump había ganado la postulación republicana y después de que los partidarios de Hillary Clinton habían contratado a Fusion GPS, el CND anunció públicamente que los habían hackeado, y que supuestamente habían sido los rusos.

En ese momento, Fusion GPS contrató a Christopher Steele, un “ex” agente del MI6 británico de muy alto nivel, para que trabajara en la elaboración del expediente fraudulento. Steele había trabajado de manera encubierta en Moscú y en París para el MI6, y se sabía también que era contrario a Putin (Steele estuvo a cargo del caso del desertor de la FSB rusa, Alexander Litvinenko, que fue asesinado en Londres). El FBI estaba ya familiarizado con Steele, pues el había proporcionado al escuadrón del “hampa euroasiática” del la oficina del FBI en Nueva York, la información sobre la corrupción en la federación internacional de fútbol soccer, FIFA. Esta información llevó luego al procesamiento de altos funcionarios de la FIFA, una maniobra que estaba desde el principio dirigida contra Rusia. Steele contrató a nombre de Fusion GPS a varios contactos en Rusia para que recopilaran información de los antiguos informantes. En el verano y otoño del 2016, Steele escribió los memorandos para Fusion GPS que ahora circulan como el expediente fraudulento de 35 páginas que se filtró a la prensa esta semana.

Los memorandos de Steele estuvieron circulando en Washington durante el verano y el otoño de 2016 entre los círculos políticos y los medios noticiosos de Estados Unidos, pero ninguno se atrevió a publicarlos porque era demasiado evidente que eran falsificados. Según el New York Times, Steele le entregó los memorandos al FBI a través de agentes del FBI en roma, a quienes Steele conocía desde sus días en el MI6. Cuando Trump ganó las elecciones, le dejaron de pagar a Fusion GPS por su trabajo, pero de cualquier modo Simpson y Steele siguieron con sus “investigaciones” y su difusión del expediente fraudulento. En diciembre se las arreglaron para que el senador John McCain obtuviera uno. McCain se lo entregó personalmente al director del FBI, James Comey, aunque ya Comey lo tenía directamente de los canales de Steele. El expediente era tan evidentemente fraudulento que nunca se comentó en público, hasta que el director de Inteligencia Nacional James Clapper y el director de la CIA Brennan lo elevaron de mero chisme a la categoría de “noticia”, y adjuntaron un resumen del mismo en su informe a Obama y a Trump sobre la influencia rusa en las elecciones de Estados Unidos. Fue entonces de que recibió de este modo el sello de “inteligencia”, que se encendió la luz verde para que lo difundiera públicamente la CNN y lo publicara en su totalidad el portal BuzzFeed”.

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