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Obama y la Unión Europea, furibundos porque Trump ve la nueva realidad estratégica

17 de enero de 2017
Obama y el secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen participatan en una reunión del Censejo del Atlántico Norte con los jefes de Estado y de gobierno durante la Cumbre de la OTAN en Chicago, Illinois, el 20 de mayo de 2012. [Whitehouse photo]

17 de enero de 2016 — En su más reciente y substancial entrevista, el Presidente electo Donald Trump deja muy en claro cuál es el nuevo paradigma para el mundo en el futuro inmediato. Trump le da prioridad a un acuerdo para reducir las armas nucleares y probablemente reducir las sanciones contra Rusia y Vladimir Putin. Trump sostiene que la OTAN es “obsoleta” y que sus miembros europeos ni sostienen a sus fuerzas armadas ni tampoco combaten al yihadismo terrorista. Trump pronostica que la Unión Europea es probable que se divida y que esto será algo bueno.

A pesar de todos los arranques de histeria que han provocado entre la élite europea y los embajadores de Obama allá, en esta entrevista con el Times de Londres y con el Bild zeitung de Alemania, Donald Trump simplemente plantea lo que ve como una nueva realidad, el nuevo paradigma, y da indicios de que puede ayudar a realizarla.

La Rusia de Putin es la responsable de haber creado la posibilidad de terminar con los 15 años de guerras continuas en el Oriente Medio y en el Norte de África, y de sentar las bases de un nuevo concepto de seguridad, el cual comparte la China de Xi Jinping, lo cual puede romperle el espinazo al terrorismo internacional. Hoy Xi da su discurso magistral en el Foro Económico Mundial en Davos. Xi es responsable de sacar adelante una gran parte del crecimiento y la productividad económica en el mundo, y de ofrecerle al mundo “una comunidad de destino común” mediante la infraestructura de la Nueva Ruta de la Seda, y encabezando la investigación y desarrollo en la fusión nuclear y la exploración lunar.

Estados Unidos, libre del Premio Nobel de la Guerra Presidente Obama, está invitado a unirse a las instituciones y obras de este nuevo paradigma.

El miedo y odio que les causa esta perspectiva es el origen de la intensa campaña de propaganda en Estados Unidos contra Rusia y contra Trump, dirigida desde las agencias de inteligencia británicas pero que se ha incrustado como una “fuerza de tarea para tumbar a Trump” dentro de las agencias de inteligencia bajo las órdenes de Obama. Esa campaña es inútil y destructiva, y los estadounidenses “progresistas” no se la deberían tragar ni hacerle el juego.

Como lo señalo el director fundador de EIR Lyndon LaRouche, “con la manera en que avanza Trump ahora, va a haber un gran cambio internacionalmente. No es solo Trump. Son los otros elementos en el sistema que se están juntando para poner en juego una fuerza que dominará al planeta”.

La población estadounidense, que ha votado para rechazar el viejo paradigma de “globalización y desindustrialización”, ¿hará que el nuevo gobierno y el Congreso hagan lo que se necesita para unirse a los nuevos factores de crecimiento y de avance científico?

Está circulando un llamado nacional, bipartidista (que está también en el sitio electrónico de LaRouchePac— donde se exige a Trump, quien prometió una “Ley Glass-Steagall del siglo 21” durante la campaña electoral, la proponga ya a este Congreso en su primer mensaje a la nación. El primer paso para incorporarse al nuevo paradigma es acabar con el casino de Wall Street que ha envenenado la economía estadounidense. Luego hay que crear una institución de crédito “Hamiltoniano” que actualmente no existe, para rehacer toda la obsoleta infraestructura económica de Estados Unidos; aun cuando china las instituciones financieras de China están buscando exactamente una institución de ese tipo para facultarlos a invertir en una nueva infraestructura para Estados Unidos. En contraste con Obama, quien le dijo al electorado que consideraba que la revolución tecnológica de energía de fusión y de plasmas era totalmente innecesaria, y privatizó los principales programas de exploración de la NASA, con los peores efectos posibles.

Ya es hora de que los estadounidenses actúen por su futuro, no por sus miedos.