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Zepp-LaRouche: El Nuevo Paradigma depende de ti

31 de enero de 2017

30 de enero de 2017 – La fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, tuvo una charla con activistas el domingo por la tarde sobre el contexto mundial en el que ocurre la primera semana de la Presidencia de Trump. Zepp-LaRouche subrayó la necesidad de enfocarse en hacer responsable a Trump de sus promesas de campaña más importantes: Mejorar las relaciones con Rusia y reinstituir la Ley Glass-Steagall. Enseguida, las palabras de Zepp-LaRouche:

Primero que todo, ¡hola a todo mundo! Creo que todos saben que con la elección de Donald Trump, el mundo a cambiado por completo. El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Steinmeier, lo puso en los términos correctos, que la elección de Trump implica el fin de todo el orden del siglo 20.

Está claro que Estados Unidos ahora tiene que hacer una elección:

Una es continuar con la “relación especial” con Gran Bretaña, que fue el fundamento del mundo unipolar de los últimos más o menos 25 años, con algunas excepciones durante los años de Bill Clinton. Y evidentemente los británicos querrían que esto continuase, razón por la cual Theresa May fue la primer jefe de gobierno extranjero en venir y tratar de restablecer esa relación especial, lo cual sería muy, muy dañino.

Por otro lado, está la clara perspectiva de que Estados Unidos inicie una alianza estratégica con Rusia, y posiblemente con China e India, lo cual crearía las bases para llevar realmente la política mundial hacia un paradigma completamente nuevo de colaboración entre las naciones más prominentes para resolver problemas urgentes como la crisis económica, los problemas de terrorismo, y muchos otros problemas similares.

Ahora bien, se hace evidente, de la primera semana en que Trump está en el cargo, que obviamente él tiene la intención de darle seguimiento a todas las promesas que hizo durante su campaña. Desde mi punto de vista, es muy importante que, dado el hecho que son tantos los problemas, que la gente no se asuste por esto y lo otro, sino que se concentren en las dos cuestiones que son absolutamente las más esenciales, sin las cuales no se puede solucionar nada de lo demás. La primera cuestión, muy pero muy decisiva, es que Trump prometió que mejoraría las relaciones con Rusia, y eso, por el bien de la paz mundial, es la cuestión más importante. Porque si Hillary Clinton hubiera implementado sus planes en Siria, con las zonas libres de vuelos y en particular todas las provocaciones en contra de Rusia, estaríamos a un paso de una Tercera Guerra Mundial.

Por lo tanto, el hecho de que, ayer Donald Trump habló con 5 líderes mundiales, entre ellos con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, y que aparentemente ellos llegaron a tener un buen acuerdo, tiene la mayor importancia estratégica. Y si ven lo que la Casa Blanca y el Kremlin publicaron luego de esto, verán que es muy importante, porque “Trump pidió que hicieran llegar sus deseos de felicidad y prosperidad al pueblo ruso, y dijo que el pueblo estadounidense tiene sentimientos de afecto hacia Rusia y sus ciudadanos”.

Esto es muy, muy importante, y creo que deberíamos verdaderamente agradecer que si Estados Unidos y Rusia pueden arreglar sus relaciones, entonces tenemos la posibilidad de enfrentar cualquier otro problema.

Obviamente, la segunda cuestión en importancia es que Trump también había prometido en su campaña electoral que reintroduciría la Ley Glass-Stegall, porque todos saben que el mundo está todavía en peligro de que se repita una crisis de desintegración como la del 2008, que en esta ocasión va a ser mucho, mucho peor que incluso el colapso de Lehman Brothers y de la AIG en septiembre del 2008, por la simple razón de que los bancos que son demasiado grandes para quebrar han crecido en un 40% o hasta más, los derivados han aumentado, y todos los mentados instrumentos de los bancos centrales ya se utilizaron, como la emisión cuantitativa, como todos los mecanismos de los rescates financieros, del dinero de helicóptero que está en discusión.

Por lo tanto, el peligro del colapso del sistema bancario es una amenaza absoluta que pende sobre el mundo hoy.

Ahora bien, está claro que obviamente Wall Street no quiere la Glass-Steagall, porque, por decir lo mínimo, les reduce enormemente su poder; pero es una condición absolutamente necesaria para componer la situación. Y el señor LaRouche no solo ha hablado sobre la Glass-Steagall, sino que ha definido sobre una base científica las cuatro leyes básicas que es absolutamente esencial que se implementen para sacar al mundo de esta crisis: Estas leyes son:

* Glass-Steagall, exactamente como la implementó Franklin D. Roosevelt en 1933;

* Un banco nacional en la tradición de Alexander Hamilton;

* Un sistema de crédito;

* y luego, naturalmente, un programa de emergencia para desarrollar la energía de fusión de alta tecnología, y la cooperación internacional en el programa espacial, sería el modo absolutamente necesario para aumentar la productividad de la fuerza de trabajo que se ha derrumbado.

Y el hecho de que las expectativa de vida en Estados Unidos ha bajado por primera vez, que es el indicador más claro de que si una economía se colapsa, la esperanza de vida de la población también se colapsa.

Este es el propósito de esta llamada, porque desafortunadamente el candidato designado como secretario del Tesoro, Mnuchin, en una audiencia con María Cantwell en el Senado, dijo que el no respalda la Glass-Steagall en la forma en la que la implementó Franklin Roosevelt; esta, dijo, es una ley muy vieja. Más bien el quiere una ley del “siglo 21” porque de otra manera los mercados no tendrían suficiente liquidez. Ahora, ese argumento está equivocado, porque si vuelves a un Banco Nacional en la tradición de Alexander Hamilton, y un sistema de crédito en la tradición del Sistema Americano de economía, ese es exactamente el sistema que emite el crédito para la inversión productiva. De modo que su argumento no es relevante, y ese nombramiento podría ser el talón de Aquiles del gobierno de Trump, si no se corrige. Porque yo creo que todos se han dado cuenta de que hay una tremenda confusión, hay todo un despliegue que está haciendo el imperio británico directamente, que está tratando de amarrar a Trump por medio de la relación especial con Gran Bretaña, pero eso no evita que ellos desplieguen a Soros y al principio de la “revolución de color”, lo mismo que hicieron en contra de Ucrania en el 2004 con la revolución naranja, o en Georgia, o en la Primavera Árabe; utilizando los mismos medios de la revolución de color para tumbar un gobierno, pero ahora contra Trump.

Entonces, no estamos en tiempos de paz; no es un momento en que puedes simplemente sentarte y esperar, pero creo que el hecho de que Trump ha mostrado que quiere llevar a cabo sus promesas electorales, es realmente muy promisorio. Pero pienso que necesitamos el tipo de movilización que asegure que este flanco tan absolutamente decisivo de la Ley Glass-Steagall no se pierda, porque eso podría ser lo que lleve a la ruina realmente todo este potencial.

Y déjenme terminar con eso. Creo que la gente en Estados Unidos tiene que ser conciente de que el mundo entero ve la elección de Trump con una gran esperanza; no los viejos neoliberales y la gente que cree en la confrontación con Rusia y China, sino mucha gente, en India, en Europa, que ven el potencial del gobierno de Trump con una gran expectativa y esperanza. Y es una oportunidad histórica única, y mucho depende de hacer que funcione.

El potencial está ahí, con la Nueva Ruta de la Seda de China, que es ya un marco de cooperación financiera y económica internacional sobre la base de “ganar todos”, donde más de 70 naciones ya están colaborando; el ofrecimiento a Estados Unidos a que se una a la Ruta de la Seda encaja en la promesa de Trump de invertir un billón de dólares en un programa de infraestructura para Estados Unidos, y por ende, iniciar una recuperación. Pero eso requiere la Glass-Steagall original.

Entonces, quiero dejarla aquí, ya que esto es el meollo de la situación, y pienso que necesitamos que todos ustedes ayuden realmente y que intervengan.