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Japón y China le ofrecen a Estados Unidos inversiones esenciales. Se necesita una nueva política económica en EU, ¡inmediatamente!

7 de febrero de 2017
Varios tipos de trenes de alta velocidad en la Estación Ferroviaria Sur de Pekín. El sistema ferroviario de alta velocidad chino tarda unas cinco horas desde Pekín hasta Shangai (que normalmente se hace en 14 horas en automovil). Octubre de 2012 [foto: U.S. Army Band]

7 de febrero de 2017 — Los trabajadores estadounidenses y ciudadanos en general que eligieron a Donald Trump, lo hicieron porque se encontraban devastados en sus vidas debido al colapso económico de la era de la “globalización”, y que ya no podían soportar más. Necesitaban el “Sistema Americano” de economía, que se remonta a la visión de Alexander Hamilton de la nación manufacturera e inventora más prominente en el mundo. Tenemos ahora una oportunidad para volver a esa visión, si actuamos con rapidez.

El Partido Demócrata en pánico, en donde algunos de sus líderes siguen llamando a una resistencia de masas en contra de un resultado electoral que se niegan a aceptar, tiene que desperar ya. ¿Quieren una “revolución de color” con los grupos financiados por el mega-especulador George Soros para tumbar al gobierno de Estados Unidos? ¿Quieren una “Maidan USA” como en Ucrania?

Los programas ambientalistas y de libre comercio, junto con los rescates financieros a Wall Street, han lastimado a millones de personas y familias, tanto bajo el gobierno de Obama y Clinton como de los Bushes. Las guerras constantes para tumbar gobiernos en el Oriente Medio y otras partes que llevaron a cabo tanto Bush como Obama, han arruinado a países enteros y han causado la proliferación del terrorismo a nivel mundial; y en última instancia su objetivo ha sido siempre la Rusia de Putin, que está listo para cooperar en la derrota del terrorismo.

Más recientemente, funcionarios del gobierno de Japón y de China han hecho propuestas extraordinariamente afortunadas, para llevar a cabo grandes inversiones para resolver el principal problema económico físico en la economía de Estados Unidos: su infraestructura obsoleta y en ruinas.

Está programada una segunda reunión del Presidente Trump con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, para este viernes 10 de febrero, junto con varias reuniones de sendos miembros de gabinete en la que participarán los candidatos del Presidente a la Secretaría de Comercio y Representante Comercial. La agencia de prensa japonesa Nikkei informó el lunes 6 que se podría invertir casi un 5% del fondo nacional de pensiones de Japón (el GPIF), que suma unos $1.4 billones de dólares, como dijo Abe el 1 de febrero: “Me gustaría hablar sobre las contribuciones japonesas a la mejora de la productividad y la competitividad de todo el sector industrial de Estados Unidos, o en un marco amplio que incluya la asistencia para el desarrollo de la infraestructura”. Además, según informó Nikkei, “se ofrecería el financiamiento a largo plazo para proyectos de ferrocarril de alta velocidad en Texas y en California, mediante instituciones tales como el Banco Japonés para la Cooperación Internacional”.

Al mismo tiempo, el director de los fondos soberanos de China, el señor Ding Xuedong, de la Corporación de Inversiones de China, ha declarado que le gustaría convertir las tenencias que tienen de valores del Tesoro de EU en esos fondos, que se estima en unos $100,000 millones de dólares, en una inversión para “desarrollar la infraestructura” en Estados Unidos.

Pero Estados Unidos no tiene un banco nacional ni institución de crédito para organizar esas inversiones. No está en posición de poder apartar esas inversiones de los especuladores, para orientarlos hacia proyectos de infraestructura de alta tecnología y avances científicos. Y si no se reinstituye la Ley Glass-Steagall, no se pueden cerrar los gigantescos casinos de especulación de Wall Street, que han aplastado la economía.

Esto deja un muy pequeño margen de tiempo para actuar.

Para aprovechar estas oportunidades, se tiene que cambiar rápidamente la política económica de Estados Unidos y acabar con la era de la “globalización y desindustrialización”, cosa que es necesario hacer en cualquier caso. Se tiene que reinstituir la Glass-Steagall, establecer un banco nacional “hamiltoniano” para fomentar la infraestructura y las manufacturas. Planificar nuevas plataformas de alta tecnología, como por ejemplo una red nacional de ferrocarriles de alta velocidad, revitalizar la exploración espacial, y desarrollar las tecnologías de plasma de energía de fusión termonuclear.

Esto es lo que plantean las “Cuatro Leyes para salvar la nación” de Lyndon LaRouche. Algunos aspectos de esto fueron promesas que hizo el Presidente Trump en la campaña, pero sobre las cuales no ha actuado todavía. Lo que se tiene que hacer simplemente es una movilización nacional para ponerle el fuego en el sitio apropiado para que se cumplan ya.