Pillaron al FBI de Obama pagándole a la inteligencia británica para que lance un golpe de Estado en contra de Trump

2 de marzo de 2017

2 de marzo de 2017 — El Washington Post informó el 28 de febrero que el FBI “planeaba pagarle” al “ex” funcionario de la inteligencia británica Christopher Steele para que continuara trabajando en su expediente fraudulento, desacreditado, alegando que la campaña de Trump tuvo contacto con Rusia. Según el WPost, en octubre del 2016, el FBI acordó pagarle a Steele para que continuara su trabajo, un mes antes de las elecciones, pero el acuerdo se vino abajo cuando se denunció públicamente el informe de Steele.

Luego más tarde el mismo martes 28, CNN corrigió el informe del WPost, que había dicho que “finalmente, el FBI no le pagó a Steele”. La fuente de CNN, un funcionario anónimo, dijo que aunque el FBI no contrato a Steele como informante, se había llegado a un acuerdo mediante el cual “se le permitía pagar sus gastos” aunque “no se pudo saber cuánto se le había pagado y por cuanto tiempo”.

Según la versión de la NBC, que se publicó el 1 de marzo, este caso no es el primero en que el agente del MI6, Christopher Steele, es contratado como informante pagado del FBI.

“Un funcionario de seguridad no negó el acuerdo para pagarle a Steele, y destacó que el FBI tenía una relación previa con el ex agente de inteligencia británico. La fuente dijo que Steele le había proporcionado una ayuda decisiva al FBI en su investigación sobre la corrupción de la FIFA, la Federación Internacional de Fútbol”, señaló la NBC.

Steele fue funcionario de carrera de alto nivel en el MI6 y experto sobre Rusia. Su expediente insidioso de 35 páginas en contra del entonces Presidente electo Trump (que ahora se sabe financió el FBI) fue arteramente hecho público por los jefes de inteligencia salientes de Obama en enero del 2017, para abonarle al caso de que Trump funcionaba como agente ruso y que por lo tanto era una amenaza potencial a la seguridad nacional, sentando las bases para un rápido enjuiciamiento político. El expediente de Steele fue inmediata y contundentemente refutado por ser un montón de mentiras burdas (lo que de todas formas no le ha impedido a la BBC revivirlo a cada momento, aunque haya tenido que admitir que la mayoría de las acusaciones “no eran ciertas”).

La intromisión flagrante de la inteligencia británica en las elecciones en Estados Unidos y ahora en contra del gobierno de Trump, no ha pasado desapercibida para miembros de alto rango de la comunidad de inteligencia de EU. En su artículo del 28 de febrero en el American Conservative, “¿Hay algo más en el caso Flynn?”, el ex agente investigador de la CIA y oficial de inteligencia del Ejército, Philip Giraldi, sugirió que la renuncia abrupta anunciada el 23 de enero de Robert Hannigan, jefe de la GCHQ, el equivalente británico de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), pudiera haber sido como consecuencia del posible papel que tuvo la GCHQ en darle a funcionarios de inteligencia de Obama las grabaciones de las pláticas del general Flynn con el embajador ruso. Grabar a funcionarios rusos no es un delito, pero no expurgar grabaciones que involucran a ciudadanos estadounidenses necesita una orden judicial para que sea legal y no hay evidencias de que el FBI haya obtenido una orden de un tribunal, destaca Giraldi. Debido a que “la información derivada de la inteligencia extranjera de un socio importante no se pudo descartar o ignorar fácilmente y se hubiera tenido que actuar en consecuencia” el General Flynn fue perseguido “agresivamente”.

Giraldi admite que él está especulando sobre las razones de la renuncia de Hannigan, pero lo que es interesante aquí, es que Giraldi y otros “antiguos colegas” de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos tienen sus ojos puestos en el papel de los británicos en el complot de golpe de Estado en contra de Trump.