New York Times promueve el papel destacado de Obama en la preparación de la revolución de color contra el gobierno de Estados Unidos

4 de marzo de 2017

4 de marzo de 2017 — Mientras que el papel personal de Obama en la traición contra el gobierno de Estados Unidos es conoce a nivel internacional —en especial con el informe especial de EIR sobre el papel de Obama y Soros en el golpe de Estado en Ucrania y hoy en Estados Unidos— el diario New York Times del 1 de marzo lo saca todo, y presenta orgullosamente con detalles los preparativos meticulosos que hizo Obama en los últimos meses de su presidencia para tumbar al gobierno de Estados Unidos (“Después de mi, el diluvio”).

Un equipo numeroso de periodistas neonazis del New York Times escribieron un elogioso artículo titulado “Gobierno de Obama se apresuró a preservar la inteligencia sobre el hackeo ruso a las elecciones”, donde alaban a Obama por recabar y diseminar el material y dejar un “registro” de los informes fraudulentos sobre la interferencia rusa en las elecciones, supuestamente (según escribe el NYT) porque “temían que la inteligencia sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 se podría encubrir o destruir”.

“En los últimos días del gobierno de Obama, algunos funcionarios de la Casa Blanca se apresuraron a difundir información sobre los esfuerzos rusos para socavar las elecciones presidenciales y sobre posibles contactos entre personas asociadas al Presidente electo Donald J. Trump y los rusos en el gobierno... para dejar una pista clara de inteligencia para los investigadores del gobierno”, dice el artículo.

Si quedase duda de que Obama ha cometido una traición, tratando abiertamente de utilizar mentiras al estilo nazi de Goebbels para destruir al gobierno de su país, queda totalmente eliminada luego de que el Intimes reconoce las intenciones y acciones subversivas de Obama (y de ellos mismos).

“En tanto que se acercaba el día de la toma de posesión”, dice el artículo, “los funcionarios de la Casa Blanca de Obama se fueron convenciendo de que la inteligencia era condenatoria y que tenían que asegurarse de que la pudiera ver tanta gente como fuese posible dentro del gobierno, incluso si la gente sin autorización de seguridad no la pudiese ver. Algunos funcionarios comenzaron a hacer preguntas específicas en informes de inteligencia, a sabiendas de que las respuestas quedarían archivadas y que los investigadores las podrían desenterrar fácilmente, al igual que la Comisión de Inteligencia del Senado, la cual anunció a principios de enero una investigación sobre los intentos de Rusia para influir en las elecciones. En las agencias de inteligencia, hubo presión para procesar tanta inteligencia en bruto como fuese posible para analizarla, y para mantener los informes en un nivel de clasificación confidencial relativamente bajo para garantizar una lectura tan amplia como fuese posible en todo el gobierno, y en algunos casos, entre los aliados europeos. Esto permitió la descarga de tanta inteligencia como fuese posible a la Intellipedia, un wiki secreto utilizado por los analistas estadounidenses para compartir información”, informa con descaro el diario.

“También hubo un esfuerzo por pasar informes y otros materiales delicados al Congreso. En un caso, el Departamento de Estado envió un alijo de documentos marcados como secretos al senador Benjamin Cardin de Maryland, días antes de la toma de posesión del 20 de enero. Los documentos detallan los esfuerzos rusos para intervenir en elecciones en todo el mundo, y fueron enviados en respuesta a una solicitud del señor Cardin, el demócrata de mayor jerarquía en la Comisión de Relaciones Exteriores, y fueron compartidos con republicanos miembros del panel”, señala el artículo.

Como es costumbre, el New York Times reconoce que las fuentes para su cuento exigieron “el anonimato porque se trataba de información clasificada, y casi toda ella sigue clasificada de secreta”. Excepto para los conspiradores del golpe, por supuesto.