Revuelta contra el jefe del Eurogrupo por “racista xenófobo y sexista”

25 de marzo de 2017

25 de marzo de 2017 — Una declaración racista del Presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, provocó una ola de protestas y peticiones para que renuncie por toda Europa, con muy pocas excepciones. El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, exigió la renuncia de Dijsselbloem por ser “racista, xenófobo y sexista”. En entrevista con el periódico alemán Die Zeit el lunes 20, Dijsselbloem había dicho que los países del sur de Europa se habían sobreendeudado porque gastaron su dinero en “borracheras y mujeres”.

“Europa solo tendrá credibilidad como proyecto común el día en que el señor Dijsselbloem deje de ser presidente del Eurogrupo y pida disculpas claramente a todos los países y pueblos a los que ofendió gravemente con sus comentarios”, dijo Costa a los reporteros en una conferencia de prensa en el Estoril, Portugal. El Eurogrupo, una organización no oficial de la Unión Europea (UE), dentro del Consejo Europeo, está compuesta de los 19 ministros de finanzas de la zona del euro.

“Las palabras del señor Dijsselbloem son absolutamente inaceptables”, dijo Costa. “Y son muy peligrosas porque ponen de relieve el peligro del populismo, y el peligro del populismo no es solo de quienes se asumen como populistas, sino también de quienes usan piel de oveja y hacen discursos racistas, xenofóbicos y sexistas, como fue el discurso del señor Dijsselbloem”.

Costa criticó también el informe técnico del Banco Central Europeo (BCE) sobre las conclusiones de la misión de la Comisión Europea, en donde se acusa a Portugal de no llevar a cabo las reformas estructurales, y dijo que “se basan en información obsoleta”.

Costa recibió apoyo de otros líderes políticos en otros países. Un miembro español del Parlamento Europeo, Esteban González Pons, dijo que las afirmaciones de Dijsselbloem son “un insulto racista y de un macho chovinista a los países del Sur, y a sus mujeres”. Gianni Pittella, director adjunto del Parlamento Europeo, también pidió la renuncia de Dijsselbloem.

Matteo Renzi, ex primer ministro de Italia, escribió en su sitio de Facebook: “Si él quiere insultar a Italia, debería hacerlo en el bar deportivo que hay más abajo de su casa, no en su rol institucional”. Renzi dijo que las declaraciones de Dijsselbloem eran “estúpidas” y pidió que saliera del cargo. “Jeroen vio a su partido ir de un 25% a un 5% en las elecciones pasadas [en Holanda]... Hay líderes en Europa que tienen dificultad para que hasta sus parientes más cercanos voten por él”.

Dimitris Tzanakopoulos, vocero del gobierno de Grecia, dijo que el comentario había sido “completamente desafortunado, porque adopta un esteriotipo que hace más grande la brecha entre el norte y el sur, y prepara las bases para los puntos de vista extremistas, para no mencionar las connotaciones sexistas”.

Sin embargo, no solo el gobierno holandés respaldó a Dijsselbloem —quien alega que él no se estaba refiriendo a ningún país, cosa que nadie le cree— sino que también el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, cuyo vocero dijo que Schäuble valora el trabajo de Dijsselbloem.

El partido de Dijsselbloem, el Partido Laborista Holandés, perdió bastante en las elecciones recientes; de los 38 puestos que tenía en el parlamento, sacó unos escasos 9. Dijsselbloem lideró las negociaciones durante la crisis financiera de Chipre, y hay constancia de que dijo que el “prototipo Chipre”, como él llamaba al rescate interno, sería el futuro modelo para la zona del euro. Sus colegas de la Unión Europea le reprocharon que había permitido que el gato se saliera del saco, pero el “prototipo Chipre” si se convirtió en una ley de la Unión Europea.