Profesionales de la inteligencia advierten: Trump y Nunes no deben ceder ante los ‘actores del Estado profundo’

30 de marzo de 2017

30 de marzo de 2017 — En artículo publicado el 29 de marzo en Consortium News, los ex profesionales de la inteligencia Ray McGovern y William Binney publicaron lo que, de hecho, es una declaración política: el Presidente Trump y el congresista Devin Nunes, presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, tienen que seguir adelante sin ceder un ápice, para que salgan a la luz las actividades ilegales del ‘Estado profundo’, los funcionarios de inteligencia metidos en una vigilancia constante de todos los funcionarios electos, de personas designadas claves en el gobierno y por supuesto del equipo de campaña de Trump,

Advierten que en particular, es importante la respuesta de Trump. ¿Va a escoger el camino menos transitado?

“Lo que escoja decidirá si tiene futuro esta república constitucional”.

El problema, aseveran, nunca fueron las interceptaciones telefónicas sino el espionaje. Las interceptaciones son cosas del pasado, así que cuando Trump empleó ese término, las agencias de inteligencia podrían alegar farisaicamente que ellos nunca hicieron algo así. Pero “¿fueron vigilados Trump y sus asociados? Despierta América... la realidad es que todos, incluyendo el Presidente, estamos siendo vigilados”. El temor que generan en los corazones de los funcionarios del gobierno de EU estas capacidades de vigilancia, quedó reflejado en las advertencias que hizo el senador Chuck Schumer (demócrata por Nueva Jersey) a la comentarista de MSNBC, Rachel Maddow, en el sentido de que las agencias de inteligencia “tienen para el domingo seis formas distintas de cobrártelas” si te atreves a meterte con ellas.

En la audiencia del 20 de marzo en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, para incomodidad del director del FBI Comey, el congresista Nunes (McGovern y Binney destacaron que tiene una saludable vena independiente) se enfocó en una de las “redes de arrastre” desplegadas por las agencias de inteligencia para recabar las comunicaciones entre los asesores de Trump y después “desenmascarar” los nombres antes de filtrarlos a los medios. Después de apelar a todos los que tengan conocimiento de esto, a que hagan la denuncia pública, Nunes recibió el 21 de marzo una llamada de una fuente de inteligencia mientras conducía su carro y fue al Old Executive Office Building (el Viejo Edificio del Ejecutivo), en donde le mostraron la inteligencia interceptada.

Según fuentes informadas, la fuente de Nunes es alguien en posición de saber que el antiguo Director de Inteligencia Nacional, James Clapper y el ex jefe de la CIA John Brennen, utilizaron la agencia de espionaje británica GCHQ con propósitos de espiar. McGovern y Binney destacan que Nunes no le llevó esta información al miembro de la comisión con más alta jerarquía, Adam Schiff (demócrata por California) sino directamente al Presidente, aún sabiendo que implicaban “altos costos políticos”. La verdadera amenaza no proviene de los demócratas, subrayaron, sino de los “actores del Estado profundo” que están librando una guerra en contra de la Presidencia.