Breitbart: Presentaciones perspicaces sobre el Sistema Americano

30 de marzo de 2017

30 de marzo de 2017 — Dos artículos de un viejo comentarista del sitio electrónico Breitbart que se identifica con el nombre de “Virgil”, desarrollan el llamado reciente que hizo el Presidente Trump para retomar el Sistema Americano, y casi con certeza, reflejan una experiencia educativa del Presidente en donde Virgilio ha jugado algún papel. Cualquiera que esté familiarizado con las publicaciones de Lyndon LaRouche en los últimos 50 años va a reconocer la resonancia.

El primer artículo, “Donald Trump, Rosie the Riveter, and the Revival of American Economic Nationalism” (Donald Trump, Rosie la remachadora y el renacimiento del nacionalismo económico americano) del 17 de marzo, empieza: “Algunas veces las grandes ideas reciben muy poca cobertura. Desafortunadamente, ese fue el caso con el viaje del Presidente Trump a Michigan el 15 de marzo, en donde planteó una idea importante, probablemente la idea sobre política económica más importante en la historia de Estados Unidos, y sin embargo sus palabras casi no recibieron atención”. Virgil hace una reseña del discurso de Trump en Willow Run, sobre la producción en masa de los B-24 y después la reconversión de las máquinas-herramienta para la producción nacional al final de la guerra y el “arsenal de la democracia” de Franklin Roosevelt. [Ver: http://www.breitbart.com/big-government/2017/03/17/virgil-donald-trump-rosie-riveter-revival-american-economic-nationalism/ ].

Virgil agrega que “en aquellos años, la economía estadounidense demostraba que salarios altos, crecimiento elevado y grandes ganancias podrían ir de la mano” y que la “productividad y los salarios ascendían rápidamente al unísono”, al menos hasta 1973. Pero desde entonces la productividad se elevó en tanto que se estancaron los salarios, escribe.

Plantea que para regresar a esa era de productividad, Trump ha hecho un llamado para retornar al “Sistema Americano” de Alexander Hamilton, Henry Clay y Abraham Lincoln. Virgil cita al gran economista estadounidense (y casi desconocido actualmente en EU) Henry Carey, quien escribió sobre la “Armonía de intereses” entre los agricultores, trabajadores, empresarios y gobierno, y agrega que “los fundamentos de la visión de Hamilton, Clay y Carey es imperecedera”.

El segundo artículo, del 23 de marzo, titulado “Trump Connects to the Taproot of American Economic Nationalism with Henry Clay’s American System” (Trump se conecta con la raíz del Nacionalismo Económico americano con el Sistema Americano de Henry Clay) http://www.breitbart.com/big-government/2017/03/23/virgil-trump-connects-to-the-taproot-of-american-economic-nationalism-with-henry-clays-american-system/.

“Esto es grande” escribe Virgil. “Esto es histórico. ¿Por qué? Porque indica que la plataforma del trumpismo, que los críticos elitistas han descartado por ser supuestamente pura complacencia populista y demagogia populachera, es de hecho un programa profundamente nutrido de las mejores tradiciones de la historia americana. Fue el Sistema Americano que construyó este país, dándole una prosperidad generalizada y también, de manera decisiva, el músculo material que necesitábamos para ganar las guerras que tuvimos que librar”. Destaca el desastre causado por el desmantelamiento del Sistema Americano, en especial en la década de los 1970, del cual “se pueden ver sus consecuencias por todos lados. Y sin embargo ahora, gracias a Trump, el Sistema Americano está dando señales de vida de nuevo. Es verdad que el gobierno tiene que ponerle algo de carne a los huesos de la memoria de Clay, pero por lo menos es un principio”.

Virgil destaca los tres pilares del Sistema Americano: comercio justo, banca a favor de la industria y estímulos a las innovaciones. Sobre lo primero, elogia el hecho de que Trump haya botado el TPP y el TTIP por ser ejemplo de esto.

Sobre la banca, hace este comentario extraordinario, que bien podría haber salido directamente de alguna de las publicaciones de LaRouche:

“Y así, para el gobierno de Trump, una prueba decisiva va a ser su disposición a luchar al tú por tú con Wall Street, por el restablecimiento de una regulación bancaria al estilo Glass-Steagall. Esa ley de 1933, protegía simultáneamente a los pequeños depositantes y restringía la especulación, la banca estilo casino. Imprudentemente, la Glass-Steagall fue derogada en 1999, durante el gobierno de Clinton, y todos podemos recordar el derrumbe financiero provocado por la especulación que se produjo menos de una década después. Durante la campaña de 2016, Trump hizo un llamado a favor de una versión siglo 21 de la Glass-Steagall. Así que ahora, en 2017, vamos a tener que ver qué reformas a favor de la industria podrían surgir”.

Los comentarios de Virgil sobre innovaciones son igualmente perspicaces. Destaca que es importante la libre empresa, con “la competencia en el mercado”. Pero, “el libre mercado no siempre promueve saltos tecnológicos, del tipo de los que hablaba Adam Smith a finales del siglo 18, y que Ford diseño a principios del siglo 20. De hecho, de vez en cuando el libre mercado incentiva recortes en precios y costos. Y eso se debe a la naturaleza de la competencia... Podemos dar un paso atrás y observar: la competencia despiadada no necesariamente construye cosas, sino que destruye despiadadamente”.

Concluye que “la fuente de la innovación tiene que provenir de una fuente distinta a la de la entidad de la competencia en sí”. Aunque sugiere solo “una universidad, un instituto de investigaciones o un solo pensador solitario”, por lo menos apunta hacia la cuestión fundamental de LaRouche, que el hombre no es un animal en un mundo darwiniano de la sobrevivencia del más fuerte, sino un ser creativo, cuyo gozo verdadero, el concepto leibniziano de “felicidad” inscrito en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, proviene del proceso creativo mismo, al contribuir con el futuro de la humanidad.