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¿Como se arregla este desbarajuste? ¡Pasando a la ofensiva contra el FBI!

30 de marzo de 2017
El edificio J. Edgar Hoover del FBI en Washington, DC. Foto: CC-SA Tim Evanson

30 de marzo de 2017 — Los motivos para el optimismo en Estados Unidos son enormes, como lo pone más claramente de manifiesto el bello llamado del Presidente Trump para retomar la exploración espacial, en su discurso semanal del 25 de marzo.

¡Y sin embargo cada vez que parpadean los estadounidenses, aparecen nuevas operaciones sucias que alimentan la “revolución de color” británica en contra del gobierno de Trump!

¿Qué hacer? Cuando hay duda,¡a investigar al FBI!

Cuando se le dio un informe sobre las últimas novedades de este desastre, Lyndon LaRouche dijo que “el FBI no es nada bueno. Es obvio; esto no necesita probarse”. Aunque probablemente el FBI tiene sus capacidades reducidas, “aún así es un factor malo”.

El FBI es una organización maligna, traidora, que tiene más de 70 años trabajando a favor de los especuladores de Wall Street y del imperio británico. Los votantes estadounidenses decidieron a favor de Trump para la Presidencia, para aplastar al imperio. Para garantizar que ese esfuerzo tenga éxito, y que florezca la república estadounidense y su Sistema de Economía Hamiltoniana, se tiene que aplastar a la gestapo nacional del FBI.

La población estadounidense enfrenta un flujo incesante de “escándalos” artificiales fabricados siguiendo una simple fórmula: 1) lanzar acusaciones contra Trump y sus colaboradores, sobre su asociación con Rusia; y 2) sostener que Rusia es el enemigo perverso. El modo de operación está descrito en el encabezado de anoche en el portal de CNN —uno de los líderes de la manada que llevan la batuta— que señala: “La tormenta negra sobre Rusia se cierne ahora sobre el círculo de Trump”.

La última acusación en ese aquelarre es en contra del yerno de Trump, Jared Kushner, por haberse reunido con el embajador ruso en Estados Unidos, Sergey Kislyak, dos veces durante el período de transición antes de la toma de posesión de Trump, y por haberse reunido con un representante del banco de desarrollo paraestatal de Rusia, Vneseconombank. Se supone que uno debe reaccionar pensando que esto es detestable. Kushner se sumó inmediatamente a las filas cada vez más grandes de quienes exigen testificar ante el Congreso para que queden las cosas claras. Hasta se ofreció de voluntario para presentarse el jueves en la audiencia de la Comisión Selecta de Inteligencia del Senado, que de otra forma está armada para convertirse en un circo sobre el tema “La desinformación: un manual sobre medidas activas de Rusia y campañas para influir”.

Pero aún así, la pandilla de la revolución de color tiene como blanco a los dirigentes mismos de la Comisión de Inteligencia. La sesión a puerta cerrada de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, planeada con anticipación para el martes 28, no se pudo celebrar porque los testigos, el director del FBI James Comey y el director del NSA, Michael Rogers, alegaron que tenían problemas con su calendario.

El lunes 27, el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes (republicano por California) recibió ataques feroces. Una pandilla de demócratas en la que destacan el senador Charles Schumer (Nueva York) y la congresista Nancy Pelosi (California) y muchos republicanos, le pidieron que renunciara o que de otra manera iba a ser reemplazado de su posición. Entre las acusaciones, tipo cacería de brujas, que se hacen contra Nunes, está la increíble estupidez de que Nunes arregló el martes pasado leer documentos de inteligencia clasificados y que después, al día siguiente, le dio un informe al Presidente. O sea, ¡lo acusan de hacer su trabajo! Nunez está siguiendo las pistas sobre cómo fue que funcionarios de inteligencia revelaron información secreta (“desenmascararon”) sobre el teniente general (r) Michael Flynn, a quien espiaron cuando realizaban labores de espionaje en contra de individuos extranjeros. Los que acusan a Nunes dicen que ‘no es justo’ que Nunes haga esto.

Sin embargo, esta semana Nunes siguió con sus investigaciones y ha solicitado que esos mismos documentos de inteligencia queden disponibles para que los lean sus compañeros congresistas. Una fuente independiente le dijo a la EIR que, por cierto, alguien que estaba presente en la reunión de inteligencia y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en donde se decidió cometer el acto ilegal de poner al descubierto a Flynn, decidió filtrar a su vez el delito que se cometió.

Por el lado del Senado, Charles Grassley (republicano de Iowa) se lanzó al corazón de la bestia: el FBI y los británicos. Grassley, Presidente de la Comisión Selecta de Inteligencia del Senado reveló ayer el contenido de su carta con fecha 24 de marzo al grupo que se dedica a inventar escándalos por paga, Fusion GPS. Esta compañía con sede en Washington DC, fue subcontratada por una firma de inteligencia británica, para que inventara las porquerías contra Trump. Fusión firmó un contrato con Orbis Business Intelligence, con sede en Londres, que es la creación (en 2009) de dos (dizque) ex agentes del MI6, Christopher Steele y Christopher Burrows; ambos se han ido a la clandestinidad desde que se destapó su participación en todo esto. Ellos produjeron el “expediente marrullero” sobre Trump del 2016.

Grassley está exigiendo que para el 7 de abril se presenten todos los detalles sobre cómo era la relación de Fusión GPS con Orbis, Steele y el FBI, y antes de esto, cómo trabajó Fusión GPS con los demócratas de Hillary Clinton, y anteriormente a esto, trabajaron con los republicanos anti-Trump. Esto muestra que el FBI y los británicos interfirieron en las elecciones de EU.

La carta de Grassley se lanza contra la participación del FBI, cuando señala: “Cuando las investigaciones de la oposición política se convierten en la base para la aplicación de la ley o los esfuerzos de inteligencia, surge la interrogante sobre la independencia de la política, y de las agencias de aplicación de la ley y de inteligencia...”.

En Estados Unidos hay una Presidencia y ese es el punto de partida. ¡Persigan al FBI y metan a esos criminales a la cárcel!