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La peor “noticia falsa” son las de los medios vendidos que se niegan a informar sobre la revolución por un nuevo paradigma que está en marcha

30 de marzo de 2017
El Secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, reunido con el Presidente de China, Xi Jinping, el 19 de marzo de 2017 en Pekín, China. [Foto del Departamento de Estado/Public Domain]

30 de marzo de 2017 — Varios días después del Discurso Semanal del Presidente Donald Trump, en donde inspiraba a Estados Unidos para restablecer la dedicación perdida de la nación a expandir el conocimiento humano del universo y de la vida misma, esa transmisión histórica sigue sin reportarse prácticamente en ninguno de los grandes medios estadounidenses. Ni siquiera lo mencionaron en The New York Times, el Washington Post, Los Angeles Times, ni en las cadenas principales de TV o radio. En vez de esto, los medios dominantes están llenos de cuentos de que Trump está “fracasando” porque el proyecto de ley de salud (profundamente viciado) fue derrotado, llenos de la histeria macartista de que Rusia se robó las elecciones en Estados Unidos y hasta referencias recurrentes a que “el olor a traición pende sobre el gobierno de Trump”.

A cierto nivel, esto es una estupidez. Pero también sucede como parte del montón de “revoluciones de colores” subversivas, como la que se está llevando a cabo en contra del gobierno de Trump, y que se están desatando por toda Europa, en los Balcanes, en Bielorusia (con apoyo directo de las brigadas neonazis de Ucrania) y de manera más importante, en Rusia, en donde Sergei Navalny, ligado a Soros, ha activado a unos miles de manifestantes para provocar unos cuantos arrestos que puedan convertirse en grandes encabezados por todo el mundo.

Igualmente importante, el hecho de que el Presidente Trump ha hecho un llamado a regresar al “Sistema Americano” —algo que se identifica casi exclusivamente en las últimas décadas con Lyndon LaRouche— ha recibido el mismo tratamiento por parte de los medios convencionales. En contraste, el columnista que se identifica con el nombre de Virgil en el sitio electrónico Breitbart —que anteriormente diría el principal estratega de Trump, Steve Bannon— publicó dos informes impactantes, uno sobre la visita de Trump a Michigan este mes, “Donald Trump, Rosie the Riveter, and the Revival of American Economic Nationalism” (Donald Trump, Rosie la Remachadora y el renacimiento del Nacionalismo Económico Americano), http://www.breitbart.com/big-government/2017/03/17/virgil-donald-trump-rosie-riveter-revival-american-economic-nationalism/, y un otro sobre el llamado de Trump a restablecer el Sistema Americano, “Trump Connects to the Taproot of American Economic nationalism with Henry Clay’s ‘American System’ ” (Trump se conecta a las raíces del nacionalismo económico americano con el ‘Sistema Americano’ de Henry Clay), en http://www.breitbart.com/big-government/2017/03/23/virgil-trump-connects-to-the-taproot-of-american-economic-nationalism-with-henry-clays-american-system/.

Virgil señala que estos discursos del Presidente representan quizás “la idea sobre política económica más importante en la historia de Estados Unidos” y sin embargo, “no se menciona ni en Politico, ni en el Washington Post, ni en The New York Times ni en CNN”.

Las mentiras que los sofistas en estos medios controlados por los británicos y Wall Street propagan como hechos, son repulsivas y destructivas, pero no tan destructivas como la campaña para hacerle creer a la masa de los estadounidenses (y a otros) que la transformación económica y moral que está ocurriendo en nuestra nación, y potencialmente en el mundo, no está ocurriendo. Imaginen que el llamado de John F. Kennedy para poner un hombre en la Luna “no porque sea fácil, sino porque es difícil”, hubiera sido bloqueado totalmente en los medios de comunicación de EU. Este tratamiento lo conoce muy bien Lyndon LaRouche, cuyo papel formativo en estas innovaciones económicas como científicas son obvias para todos los que lo conocen, pero que se han mantenido sistemáticamente suprimidas de la mayoría de la población estadounidense en los últimos 50 años, como parte de una política conciente y declarada abiertamente de los llamados medios de información tradicionales.

Pero esa capacidad para mantener un control sobre la mente de la población a través de los medios se está rompiendo. Acaba de asumir la Presidencia un Presidente que le habla directamente a la población y que se niega a inclinarse ante el mito de que se tiene que idolatrar la “opinión popular”, como sea que la quieran definir los medios tradicionales. Todavía no está claro que vaya a salir avante, pero el potencial es enorme si la población está a la altura de las circunstancias. Para empezar, Lyndon LaRouche cree que Trump sabe de lo que está hablando.

Lyndon LaRouche siempre ha insistido en que la “opinión popular” y el “ser prácticos”, son los enemigos más grandes de la humanidad y en particular, de la creatividad. En este momento de cambios revolucionarios, en la tradición de Alexander Hamilton, Abraham Lincoln y Franklin Roosevelt, el nuevo paradigma es totalmente alcanzable. El mundo está volviendo sus ojos hacia el proceso de la Nueva Ruta de la Seda de China, que marca el final de la “geopolítica” de suma cero bajo el imperio británico, que ha dominado la historia moderna desde por lo menos 1900. El concepto de un renacimiento global, en las ciencias, las artes, y la política económica, es la misión necesaria y suficiente que tenemos ahora frente a nosotros.