Robert Parry ataca el cuento de que “todo es culpa de Rusia”; advierte sobre un nuevo macartismo

3 de abril de 2017

3 de abril de 2017 — Bajo el título “Culpando a Rusia por todo”, el reportero investigador Robert Parry publicó un ataque cáustico contra la línea desquiciada que promueven los medios liberales e instituciones afiliadas, de que todo lo que ha estado salido mal en los procesos políticos, es culpa de Rusia. “Si cualquier estadounidense señala lo absurdo de este argumento, de inmediato se le clasifica como ‘agente de Moscú’ o ‘títere de Putin’ ”, advierte Parry en su artículo publicado en su portal Consortiumnews del 1 de abril. http:/consortiumnews.com/2017/03/31/blaming-russia-for-everything/

Las elecciones presidenciales las tenía perdidas Hillary Clinton, afirma Parry, pero cuando las perdió, no se debió al escándalo con el servidor de sus correos electrónicos, ni a sus discursos a favor de Wall Street, ni porque tildara de “deplorables” a los partidarios de Donald Trump, ni al hecho de que ella era una candidata de la élite gobernante tan repudiada.¡No! “Todo es culpa de Rusia”, que lo hizo “socavando nuestro proceso democrático”. Wikileaks aportó la información verídica sobre cómo el Comité Nacional Demócrata (DNC, en sus siglas en inglés) había manipulado el proceso de selección del candidato en contra del senador Bernie Sanders, sobre los discursos a Wall Street de Clinton y sobre los negocios sucios de la Fundación Clinton. “¿Qué tan ruin es eso?” se pregunta Parry.

Luego de señalar otros ejemplos estridentes sobre “cómo se juega el juego”, destaca el testimonio del jueves pasado de Clint Watts, del Instituto de Investigaciones sobre Política Exterior (FPRI) favorable a la OTAN, ante la Comisión de Inteligencia del Senado. Watts “parece que cree que cualquier crítica a un funcionario gubernamental estadounidense (al menos todos los que le gustan a él) ¡tiene que ser dirigido desde Rusia!”, dice Parry. Éste destaca que Watts apoya al grupo ProOrNot, grupo que tiene en la lista negra a muchos sitios noticiosos de Internet independientes que no repiten la línea de que Rusia “está erosionando la fe en el gobierno estadounidense”.

“Así que”, concluye Parry, “no debemos dejar que nuestras pequeñas cabecitas se preocupen sobre la guerra nuclear o de una debacle financiera próxima”, ni de problemas sociales importantes, ni de “el espionaje cuando usamos Internet, ni de ningún delito del gobierno en absoluto, ni siquiera cuando los ciudadanos protestan en contra de esos delitos. Porque, si debatimos esos problemas, si leemos siquiera sobre estos problemas, le vamos a hacer el juego a los planes malévolos de Vladimir Putin”. La locura, advierte, es que esto “ se ha convertido ahora en el foco de una investigación oficial del Senado sobre la ‘injerencia’ rusa en la vida política estadounidense. Hemos dado un paso más en el camino hacia una nueva Guerra Fría que mezcla un nuevo macaratismo con un nuevo orwelianismo”.