Historia de tres inundaciones: Ecuador se beneficia de la “inversión en el bien común”

3 de abril de 2017

3 de abril de 2017 — El candidato de la coalición gobernante en Ecuador, Lenin Moreno, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el domingo 2 de abril, derrotando al banquero Guillermo Lasso, 51% a 49%. Lasso, quien es famoso porque su Banco de Guayaquil le sacó gran jugo lucrándose con el colapso del sistema bancario de Ecuador en 1999 y 2000, no quiere aceptar los resultados electorales y está montando protestas con la esperanza de desatar una “revolución de color”.

Pero la pelea que está en marcha en la región, no es solo “política”. Las inundaciones catastróficas y deslaves que están golpeando a los vecinos de Ecuador, Perú y Colombia, dejan en claro que lo que está en juego en esta batalla en Sudamérica es la economía física.

El aumento en la temperatura del Océano Pacífico en las costas de estos tres países, un fenómeno que las autoridades locales llaman “El Niño costal”, ha producido niveles récord de lluvias torrenciales. Durante el mes pasado, el 20% de todos los caminos y casi todos los puentes del Perú han quedado destruidos por las inundaciones y los deslaves; las cosechas agrícolas en el norte se han arruinado por completo; los apagones eléctricos y cortes de agua se han generalizado, de tal modo que Lima, la capital, no ha tenido agua en cuatro días; las muertes registradas hasta hoy pasan de 100, y hay más de 70,000 personas sin hogar. En Colombia, las muertes por los deslaves en Moncoa, este fin de semana, pasan de 265 el lunes por la noche, en donde la mayoría de las víctimas son niños.

En Ecuador, que queda entre los dos países más afectados por el mismo sistema climático, no ha habido ninguna inundación catastrófica, una diferencia que la gente en Perú no ha dejado de notar.

¿Cuál es la diferencia? En los últimos cinco años, el Presidente Rafael Correa acudió a la compañía, China International Water and Electricity (CWE), y a la Corporación Grupo Gezhouba de China para construir una serie de diques, canales de desvío, presas y otras infraestructuras de gestión de aguas por toda la región sur del Naranjal, que siempre había estado sujeta a inundaciones devastadoras.

En un discurso que dio el 24 de marzo por televisión, el Presidente saliente de Ecuador, Rafael Correa, se fue al grano con relación a los principios. ¿Cuál fue la diferencia? No fue el azar, sino la “planificación. Buenas inversiones”, explicó Correa.

“Esa es otra torpeza de la derecha, como tienen mentalidad de banqueros, mentalidad de empresa privada, creen que todo es el retorno financiero, fin de lucro. ¡No! Esa es la lógica privada. La lógica de un estadista, del sector público, es diferente. Es el bien común”.

“Si hubiéramos gastado mil millones en estos multipropósitos, y no recuperamos un centavo, pero nuestros productores, nuestros agricultores pueden seguir produciendo, no se inundan, las familias viven tranquilas, no se mueren los niños por las inundaciones, pues hay un retorno social, y eso es lo importante, a nivel público, a nivel político, no el retorno financiero. Claro que es importante el retorno financiero en ciertas circunstancias, pero en muchas circunstancias, como en esta, no tenemos retorno financiero, pero son proyectos altamente rentables por el retorno social, porque esa plata queda en manos de los campesinos. Se lo recuperamos como sociedad, no como gobierno pero si como sociedad”.