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¿Se unirá el Presidente Trump a la Nueva Ruta de la Seda?

5 de abril de 2017
El Presidente Trump hablando en la conferencia del Sindicato Nacional de Constructores en Washington, el 4 de abril de 2017.

5 de abril de 2017 — El destino de la civilización muy bien podría determinarse esta semana, en cuanto que el Presidente Donald Trump se mantenga firme contra la “revolución de color” que han desatado contra Estados Unidos el imperio británico y sus secuaces del fracasado gobierno de Obama, y al mismo tiempo, se prepara para la cumbre histórica con el Presidente de China, Xi Jinping, en donde podría, y debería, unirse oficialmente a la Nueva Ruta de la Seda.

La división imperial del mundo impuesta por los británicos, entre bloques beligerantes — ninguno más importante para la supervivencia de su imperio vil que “Este contra Oeste”— se derrumbaría bajo la asociación de Trump con China para cooperar en el desarrollo de las naciones del mundo a través de la iniciativa china de Una Franja Una Ruta, y la asociación con Rusia para derrotar al azote del terrorismo, una creación de Londres y de sus aliados monárquicos saudíes.

Luego del bombazo terrorista en el metro de San Petersburgo el lunes pasado, Trump llamó al Presidente Vladimir Putin, y le ofreció “todo el respaldo del gobierno de Estados Unidos para responder al ataque y llevar a los responsables ante la justicia”, según informó la Casa Blanca. “El Presidente Trump y el Presidente Putin coincidieron en que el terrorismo debe ser derrotado de manera decisiva y rápida”, señala el mismo informe.

El jueves y el viernes de esta semana, el Presidente Trump se reunirá con el Presidente Xi Jinping en su residencia de Florida. Los informes indican que ambas partes han planificado la cumbre de manera cuidadosa; ambas partes quieren una reunión exitosa y ambas partes tienen el propósito de acabar con el enfoque geopolítico de la “suma cero” para la diplomacia global, para remplazarlo con la cooperación en que todos ganan, para abordar los objetivos comunes de la humanidad. Como le dijo a los chinos el Secretario de Estado, Rex Tillerson, durante su visita el mesa pasado para coordinar la cumbre de esta semana, la relación entre Estados Unidos y China en el gobierno de Trump, sería “una relación muy positiva basada en la no confrontación, el no conflicto, y el respeto mutuo, y procurando siempre las soluciones en que todos ganan”. Esto fue un reflejo directo del llamado de Xi Jinping en 2012 para construir “un nuevo tipo de relación entre los principales países”, entre China y Estados Unidos, eb base al “no conflicto, la no confrontación, el respeto muto y la cooperación en que todos ganan”, una propuesta que rechazó de plano el Presidente Obama, quien más bien hizo todo para preparar una confrontación militar con China.

El esfuerzo de los británicos, Obama y de los medios noticiosos para culpar a Rusia por el fracaso de la campaña electoral de Hillary Clinton, y de acusar a Trump de ser un títere de Rusia, está cayendo en el ridículo cada vez más, mientras que los delitos cometidos por Obama y su corrupto equipo de inteligencia no se pueden seguir ocultando. El ex subdirector de Inteligencia del Comando Central de EU, el coronel James Waurishuk, respondió a la denuncia del papel de la Asesora de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, quien utilizó a la comunidad de inteligencia APRA espiar al equipo de campaña de Trump, dijo: “Estamos viendo una potencial crisis constitucional, desde el punto de vista de que utilizamos una capacidad extremadamente fuerte, que se supone que se debe utilizar para salvaguardar y proteger al país, y un presidente en funciones la utiliza con propósitos políticos. Eso toma un nuevo precedente”.

Trump habló en la conferencia legislativa de los Sindicatos de la Construcción (Building Trades Unions, en inglés) que se llevó a cabo en Washington, DC, el martes 4, en donde los inspiró a tomar responsabilidad por “las otrora prósperas ciudades ahora arruinadas con lotes baldíos y los otrora florecientes pueblos industriales que se han convertido en piezas oxidadas y en total deterioro”. Les dijo: “Frente a mí se encuentran hoy, en este mismo salón, los hombres y mujeres que si se les da una oportunidad pueden transformar esas comunidades. Ustedes son los ciudadanos que pueden reconstruir a nuestras ciudades, revivir a nuestras industrias y renovar a nuestro amado país, y yo sé que no van a detener ante nada para cumplir con la tarea”.

El imperio británico se desmorona, pero despliega sus fuerzas con una sensación de desespero total, para derribar a Estados Unidos de América, para preservar su consigna de “dividir para conquistar” y controlar al mundo a nombre de su imperio financiero en bancarrota. Si Estados Unidos, China y Rusia se unen juntos a nombre de toda la humanidad, significaría el fin del imperio, quizás para siempre.

Las ideas que introdujo y diseminó durante los últimos cincuenta años el movimiento fundado por Lyndon LaRouche, a favor de la paz mediante el desarrollo, para restaurar al Sistema Americano de la economía con crédito hamiltoniano, para acabar con el pantano cultural del “sexo, drogas y rocanrol”, a favor de un nuevo renacimiento de la cultura clásica y de la ciencia, están ahora cerca de hacerse realidad. No le podemos fallar a la historia en este gran momento.