El caso del espionaje a Trump se cierra en torno al ‘equipo de Obama’

5 de abril de 2017

5 de abril de 2017 — Pescada con las manos en la masa, la ex directora de Seguridad Nacional (NSC) de Obama, Susan “nunca-le-filtré-nada-a-nadie” Rice y su segundo al mando en el NSC, Ben Rhodes, se pasaron todo el martes 4 de abril protestando que Rice no hizo nada ilegal al solicitar que se “desenmascarasen” los nombres de ciudadanos estadounidenses asociados con Donald Trump que aparecían en los informes sobre vigilancia de extranjeros. Un director del NSC tiene derecho a solicitar lo anterior, pero solo en el caso en que estuviese implicada la seguridad nacional o acciones delictivas.

El gran tamaño de la operación de “desenmascaramiento” que se ha reportado, vuelve ridículos tales alegatos. Repasemos:

Después de que el reportero del noticiero Bloomberg, Eli Lake, dio a conocer el lunes 3, el nombre de Rice (identificada hace años por la EIR como agente británica), como la persona que ordenó los desenmascaramientos, el noticiero de Fox reveló que diversas fuentes han informado que las identidades que recibió Rice fueron “enviadas a todos en el Consejo de Seguridad Nacional, a algunos al Departamento de la Defensa, al entonces Director de Inteligencia Nacional James Clapper y al entonces director de la CIA John Brennan; en esencia, a todos los funcionarios más altos, incluyendo al ex segundo al mando de Rice, Ben Rhodes”.

Tampoco se trató de unas cuantas identidades que se dieron a conocer. Según el ex Procurador General Joseph diGenova, la inteligencia de Estados Unidos le entregó a Rice “planillas detalladas” sobre las llamadas interceptadas que no contenían ninguna información sobre seguridad nacional ni de actos delictivos.

Exactamente como lo había informado el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, después de haber leído “docenas” de informes que puso a su disposición un denunciante de la comunidad de inteligencia hace dos semanas.

En un artículo explosivo publicado el lunes en la noche, y tuiteado el martes 4 por el Presidente Trump, el Daily Caller cita a diGenova, quien dijo lo siguiente:

“Lo que produjo la comunidad de inteligencia a solicitud de la señora Rice fueron planillas detalladas de las llamadas telefónicas interceptadas con personas ‘desenmascaradas’ asociadas con Trump en conversaciones telefónicas perfectamente legales con otros individuos... Las conversaciones escuchadas subrepticiamente no involucraban ninguna actividad ilegal por parte de ninguna de las personas asociadas con Trump, ni de ninguna de las personas con las que estaban hablando. En pocas palabras, parece que la única actividad ilegal fue el desenmascaramiento de las personas involucradas en las llamadas”.

El coronel (r) James Waurishuk, un ex funcionario del NSC y ex subdirector de Inteligencia en el Comando Central de EU, le señaló al Daily Caller las implicaciones del gran tamaño de la operación. Para llevar a cabo tales solicitudes de desenmascaramiento como ahora admite Rice que hizo, “los abogados y asesores legales del NSA seguramente estuvieron hablando con los abogados y miembros de la asesoría jurídica de la CIA, o del Consejo de Seguridad Nacional o con el Director de Inteligencia Nacional o con el FBI”.

Es decir, como lo destaca el Coronel Waurishuk, “esto es una cosa muy, muy seria... Estamos frente a una posible crisis constitucional desde el punto de vista de que utilizamos una capacidad extremadamente poderosa que se supone que se debe utilizar para salvaguardar y proteger al país. Y la utilizamos con propósitos políticos, por parte de un Presidente en funciones. Esto sienta un precedente inédito”.

En el informe a la prensa de la Casa Blanca el martes 4, el vocero Sean Spicer planteó algunas preguntas pertinentes:

“¿Por qué se desenmascaró a alguien? Si ese fuera el caso, ¿cuál fue el propósito de la solicitud para que se hiciera y el grado en el que ocurrió? Si todo esto no tiene ningún valor de inteligencia ni penal, ¿por qué alguien lo solicitó? ¿Qué tan lejos llegaron? ¿Con quien compartieron la información? Pero creo que en este momento hay más preguntas que respuestas”.

EIR se pregunta también: ¿Es posible concebir, dado el alcance de la operación, que el “jefe” de Rice, el Presidente Barack Obama, no haya sabido nada?