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El Nuevo Paradigma está al alcance; pero la pérfida Albión tiene que ser destruida

6 de abril de 2017
El Presidente Assad de Siria se reúne con el Presidente Putin de Rusia, en Moscú, en octubre de 2015. Foto: Kremlin.ru

6 de abril de 2017 — El Presidente Donald Trump se reunirá con el Presidente de China, Xi Jinping, el jueves y viernes en Florida, y se ha anunciado ya que el Secretario de Estado, Rex Tillerson, viajará a Moscú la semana próxima, el 11 y 12 de abril. El potencial de un cambio histórico en el orden de la civilización, para poner fin a la geopolítica imperial e iniciar un nuevo paradigma de paz mediante el desarrollo y el ennoblecimiento de toda la humanidad, nunca ha sido tan grande como lo es en este momento de la historia.

Por lo tanto, no debería sorprender a nadie que el imperio británico haya lanzado medidas desesperadas encaminadas a arrastrar a Estados Unidos hacia otra guerra colonial, como hicieron en los casos de Vietnam, Iraq, Libia, y ahora Siria. La intención no es solo destruir otra nación del Sudoeste Asiático, sino impedir que su otrora colonia advenediza conocida como Estados Unidos, forme una asociación con Rusia y China, que termine la división imperial fundamental del mundo entre el Este y el Oeste, y acabe de este modo la premisa fundamental del imperio.

Para ese fin, se ha generado una atrocidad en Siria esta semana, cuando se liberaron armas químicas en el poblado de Khan Sheikhoun en la Provincia de Idlib, lo cual fue hecho por los terroristas, o como lo indica la evidencia rusa, a consecuencia de un ataque aéreo sirio sobre un depósito de armas de al-Qaeda que accidentalmente descubrió y destruyó una fábrica de armas químicas utilizada por las ramas sirias de al-Qaeda, lo cual liberó un gas letal que se reporta mató a decenas de personas, incluyendo niños. Este análisis de los hechos se lo confirmó a EIR una fuente proveniente de una red de inteligencia militar estadounidense con fuentes en el terreno en Siria.

De inmediato, los británicos, franceses y desafortunadamente, también Estados Unidos, emitieron una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, la cual declara al gobierno de Siria totalmente responsable y exige una serie de sanciones y demandas. Como es usual, no se presentó ninguna evidencia.

Cabe recordar que en el 2013, ocurrió un ataque con armas químicas en Ghouta, un suburbio de Damasco en manos de las fuerzas rebeldes, y que de inmediato se culpó al Presidente Assad, y Obama lo utilizó como pretexto para preparar un asalto militar a escala total para imponer el “cambio de régimen” en Siria, lo cual hubiese dejado a Siria en la misma condición de destrucción en que están Iraq y Libia, bajo el control de facciones terroristas combatientes. Esto se evitó únicamente porque el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, el general Martin Dempsey, intervino para detenerlo y evitó así que el mundo se hundiera en otra guerra, que pudiese haber llevado a una guerra global con Rusia. En ese entonces, Putin intervino para gestionar la destrucción de todo el arsenal de armas químicas del gobierno sirio, lo cual se logró completamente. Pero eventualmente, la Organización para la Prevención de las Armas Químicas de la ONU, demostró que las fuerzas de al-Qaeda y del Estado Islámico (EIIS) si tenían armas químicas en realidad y también los medios para producirlas, y de hecho, las habían utilizado.

Si los británicos logran arrastrar al Presidente Trump en una guerra hoy, a pesar de las repetidas promesas de Trump de que ya no habrían más guerras de cambio de régimen y de que Estados Unidos colaboraría con Rusia para enfrentar a la amenaza verdadera, el azote del terrorismo, no hay duda de que eso llevaría rápidamente a una Tercera Guerra Mundial y en ese caso, a una guerra termonuclear.

En la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU del miércoles 5, Rusia y China, esta vez con el respaldo de Bolivia, no solo vetaron la desquiciada resolución de EU, el Reino Unido y Francia, sino que enfrentaron directamente al embajador británico ante la ONU como un mentiroso y belicista. En un estilo típicamente británico, el embajador había culpado a Rusia y a China por haber vetado sus esfuerzos anteriores para lanzar una guerra contra la Siria de Assad, y que por eso había ocurrido este ataque químico, para seguir insistiendo en que es “obvio” que esta atrocidad fue cometida por Assad.

“Sus declaraciones no se van a tolerar”, respondió el embajador de China. “Usted tiene que dejar de abusar del Consejo de Seguridad de la ONU y abstenerse de acciones como esas”. El representante ruso acusó al británico de “introducir provocaciones fuera de las normas diplomáticas. Lo que ustedes quieren es que el Consejo de Seguridad de la ONU les proporcione una legitimidad a sus planes ilegítimos”.

¿Se repetirán hoy las mentiras de Tony Blair y de George Bush, que desataron el infierno perpetuo en el Medio Oriente con sus guerras ilegales contra Iraq en 2003? ¿Se apagará el enorme potencial para la paz y el desarrollo mediante la cooperación global en la Nueva Ruta de la Seda debido a otra atrocidad británica, con la duplicidad de Estados Unidos en la perversidad de la “pérfida Albión”?

Nos encontramos en un punto de inflexión decisivo de la historia. Es precisamente la disposición para actuar de todo ser humano consciente en este momento de decisión lo que determinará si habrá guerra o paz, destrucción o desarrollo, civilización o una Nueva Era de Tinieblas.