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Una semana antes de la cumbre de Pekín, el mundo se orienta hacia la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China

8 de may de 2017
July 2009, CRH5-001A, one of China's high speed electric rail systems, in Beijing Railway Station. (photo: 颐园新居 / wikimedia / CC BY-SA 3.0)

8 de mayo de 2017 — Es un irónico signo de los tiempos que el embajador de Argentina en China, Diego Guelar, publicara esta semana un artículo, en vísperas de la cumbre en Pekín sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en donde elogia a China por haberse convertido en la superpotencia del siglo 21 “sin disparar un solo tiro”. Guelar señala que China ha pasado a su nuevo rol global con “responsabilidad” y con “liderazgo”, y elogia sus espectaculares logros económicos en cuanto a la reducción de la pobreza, el aumento de la longevidad y el desarrollo global de la infraestructura.

Es irónico porque, hasta ahora, el gobierno de Mauricio Macri de Argentina ha sido el predilecto de Wall Street que se ha opuesto de manera estridente a cooperar con China, con los BRICS, o con la Iniciativa de la Franja y l Ruta. Y es un signo de los tiempos, porque casi todas las naciones del planeta están volteando ahora en la dirección de China y de su iniciativa, con la esperanza de un nuevo paradigma para la humanidad.

La fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, captó la esencia de esta oportunidad estratégica en comentarios que hizo ayer domingo 7:

El comentario del embajador Guelar es un ejemplo muy claro de la dinámica global actual, dijo ella. “Esa es la trayectoria de las cosas muy claramente, y debemos de intensificar nuestra campaña para que Estados Unidos se una definitivamente a este esfuerzo, porque es la única forma pertinente en que se pueden superar todos los conflictos geopolíticos del mundo”.

Zepp-LaRouche subrayó que, aunque se han dado algunos pasos positivos para apagar varios puntos conflictivos en el mundo, tales como el acuerdo entre el Presidente de Rusia, Vladimir Putin y el de Estados Unidos, Donald Trump, para establecer cuatro “zonas de distensión” en Siria, “en ningún sentido estamos fuera de la zona de peligro. No debemos de tener ninguna ilusión, porque las cosas se pueden ir por el lado equivocado muy rápidamente”.

La crisis financiera global es el primero de los peligros inminentes. “Todavía tenemos enfrente un estallido potencial de todo el sistema financiero. Todavía no tenemos la ley Glass-Steagall y las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche. Y todavía no sabemos que tipo de Glass-Steagall se está discutiendo realmente” en el gobierno de Trump y otras partes en Estados Unidos.

No obstante, “yo creo que tenemos una perspectiva optimista en general. En una semana tenemos la cumbre histórica sobre la Franja y la Ruta en Pekín, y estoy absolutamente segura de que, como resultado de ello, la dinámica de esa iniciativa va a ser todavía más fuerte. Ya se está moviendo en la dirección en que la Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial”, que es el programa por el cual ha estado luchando por décadas el movimiento de LaRouche. Helga Zepp-LaRouche destacó la velocidad con la que suceden estos cambios estratégicos. “Esto ocurre a tan solo tres años y medio después de que el Presidente Xi Jinping de China anunció por primera vez el programa de la Nueva Ruta de la Seda. Y si piensan en la velocidad en la que se ha afianzado esta dinámica globalmente, es realmente impresionante”.

Helga Zepp-LaRouche abordó luego la cuestión estratégica central de la relación de Estados Unidos con este Nuevo Paradigma emergente. “Sería la continuación totalmente natural de estos últimos tres años, que se incluya a Estados Unidos en la Iniciativa de la Franja y al Ruta, que se incluya a Europa, y que desarrolle toda zona insular del planeta y saque de la pobreza a todo ser humano viviente en esta Tierra. De esta manera podemos empezar realmente a definir los objetivos comunes de la humanidad, para desarrollar la comunidad del futuro conjunto de la civilización, y empezar a atacar esos problemas que realmente valen la pena atacar: construir asentamientos en la Luna; desarrollar un mejor entendimiento de las leyes del universo; encontrar soluciones para las enfermedades incurables.

“Tenemos todo tipo de proyectos fantásticos para llevar a cabo, trabajando juntos como una sola especie humana. ¿Y por qué no ha de ser posible eso? Avancemos realmente de manera optimista para hacer realidad los avances fundamentales que son absolutamente necesarios”.

Zepp-LaRouche destacó que el pueblo estadounidense no está tan dividido como lo quieren hacer creer los medios de masas. Pero “quienes no están de acuerdo con las divisiones creadas por los medios de masas, deben de dar un paso al frente de manera abierta y ayudarnos a llevar a Estados Unidos hacia el Nuevo Paradigma, en torno a las ideas programáticas que ha presentado por Lyndon LaRouche por décadas”.