Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

No es demasiado tarde par que Trump, o Europa, vayan al Foro de Pekín

9 de may de 2017
La Ciudad Prohibida, Pekín. Foto: flickr.com/romanboed (CC BY 2.0)

9 de mayo de 2017 — Con la reunión de máximo nivel de dos días sobre la iniciativa de desarrollo global, que ya tiene invertido en 65 naciones del mundo y que es 20 veces más grande que el Plan Marshall, que se llevará a cabo este fin de semana en Pekín, la cuestión de que hacer sobre las economías estancadas de Estados Unidos y de Europa, nunca será más claro. Helga Zepp-LaRouche ha dicho que si Donald Trump viaja a Pekín y alía a Estados Unidos económicamente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, podría ser visto en la historia como el más grande presidente de Estados Unidos. En esa ruta está no solo un gran renacimiento de la productividad y del empleo productivo para los estadounidenses, sino la resolución potencial de la grave amenaza de guerra en Asia, e incluso, mediante la cooperación con Rusia, en el Medio Oriente también.

Y con la participación de Estados Unidos, la Iniciativa de la Franja y la Ruta misma será un motor económico y tecnológico mucho más poderoso para las más de 100 naciones que estarán representadas en Pekín este fin de semana.

Este lunes 8 de mayo, un importante diario asiático publicó una editorial que dice: “No es demasiado tarde para que el Presidente Trump decida ir a Pekín”. En ese sentido, no es demasiado tarde para que vaya el recién elector Presidente de Francia, Emmanuel Macron. La casta dominante de la Unión Europea y la casta financiera de Londres tratarán quizás de contener e incluso acabar con la Iniciativa china antes de que construya una nueva infraestructura económica en Europa, pero las perspectivas de crecimiento de todas las naciones europeas depende de esta iniciativa china.

A menos de que se tome la decisión correcta, pronto será demasiado tarde para las economías transatlánticas. No pueden sobrevivir otro crac financiero, peor que el de 2008, y eso es lo que les amenaza ahora mismo. El principal periódico financiero alemán, el Handelsblatt, ya puso su propio “señal de advertencia ruidosa... Un aumento en los préstamos corporativos, en especial en Estados Unidos, pude desatar una nueva crisis financiera global. Los contornos de una burbuja gigantesca son cada vez más y más visibles en el mercado de bonos corporativos. Podría estallar... debido a que las tasas de interés aumentan rápidamente y la economía sigue a la baja”.

Se necesita un cambio de inmediato, hacia lo que se ha llamado “las Cuatro Leyes para salvar la nación” propuestas por Lyndon LaRouche desde 2014: Restaurar la ley Glass-Steagall para separar a los bancos de Wall Street antes de que disparen un cataclismo; luego crear instituciones de crédito nacional para construir infraestructura moderna, financiar las ciencias del espacio y de las tecnologías de fisión y de fusión nuclear.

El esfuerzo para evitar el derrumbe de las economías transatlánticas solo puede tener éxito en esa vía de colaboración con China, India y Rusia, sobre todo.

La City de Londres y Gran Bretaña, tratan de destruir la posibilidad de que haya esa colaboración, mediante los ataques de Londres y de Bruselas contra la Franja y la Ruta, y mediante la guerra. Hay informes desde Londres que la primer ministra Theresa May solicitará al nuevo parlamento que le permitan lanzar bombas contra las fuerzas armadas de Siria, como lo han estado pidiendo sus ministros públicamente. Eso implica otro incidente inventado como el de las “bombas químicas”, y el gobierno del Reino Unido haría eso solo para arrastrar al Presidente Trump hacia la guerra. Ya la cadena del gobierno británico, la BBC, empezó a difundir mentiras de que el Presidente de Siria se parapara para seguir lanzando “bombas químicas”.

La instigación británica a la confrontación ocurre al mismo tiempo en que el Ministro de Relaciones de Rusia y el Secretario de Estado de EU sostienen reuniones en Washington esta semana, con el perspectiva de terminar con la guerra civil en Siria y acabar con el terrorismo. No hay tiempo que perder; para derrotar la intención británica, el Presidente Trump tiene que ir a Pekín.