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Las cosas van a salir bien

20 de may de 2017
El Presidente Donald Trump y la Ens. Erin Reynolds posan para una foto durante el 136vo inicio de ejercisios de la Academia de la Guarida Costera, en New London, Conn., el 17 de mayo de 2017. Foto de la Guardia Costera del contramaestre de sgunda clase Patrick Kelley.

19 de mayo de 2017 — El nombramiento de Robert Mueller como “fiscal especial” el miércoles 17 por la noche, fue todo un fraude, una farsa y una atrocidad desde el principio. Para empezar, la orden del subprocurador general Rosenstein comienza diciendo que es un hecho que Rusia interfirió en las elecciones de Estados Unidos, pese a que no se ha presentado ninguna evidencia al respecto. Y luego, la persona que se nombró como “fiscal especial”, el ex director del FBI Robert Mueller, tiene todo un largo historial de corrupción probada. Él fue uno de los dirigentes de la “fuerza de tarea para atrapar a LaRouche” que encarceló a Lyndon LaRouche bajo cargos falsos en 1988, después de años de esfuerzos. Luego fue nombrado director del FBI días antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y se paso los 12 años siguientes como director del FBI encubriendo la autoría de los saudíes y los británicos en esos ataques.

¿No se pudo encontrar a nadie peor para encabezar esta expedición de cacería de brujas? ¿Para dejarlo que gaste prácticamente un tiempo y dinero ilimitado en una investigación y luego encausar al que le venga en gana, en base a los cargos que quiera? ¿De un FBI que con toda regularidad crea delitos para “resolverlos?

Algunas palabras del Presidente Trump en la ceremonia de graduación en la Academia de la Guardia Costera ese mismo día, antes de que se anunciara el nombramiento del “fiscal especial”, son bastante apropiadas ahora.

En medio de una larga explicación de la historia y del papel de la Guarida Costera, el Presidente Trump dijo: “Ahora, yo quiero aprovechar esta oportunidad para darles algunos consejos. En el transcurso de sus vidas, van a encontrar que las cosas no siempre son justas. Van a ver que les suceden cosas que no se merecen, y que no siempre son justificadas. Pero ustedes tienen bajar su cabeza y pelear, pelar, pelear. Nunca, nunca, nunca darse por vencidos. Las cosas van a salir bien.

“Vean la manera como me han tratado últimamente [risas] en especial los medios. Ningún político en la historia, y les digo esto con toda seguridad, ha sido tratado peor o más injustamente [excepto Lyndon LaRouche—ndr]. No los pueden dejar que los depriman. No pueden dejar que los críticos y chismosos se metan para estorbar sus sueños [aplausos]. Yo creo que por esa razón —gracias. Yo creo que por eso ganamos.

“La adversidad los hace más fuertes. No se rindan. No retrocedan. Y nunca dejen de hacer lo que ustedes saben que es correcto. Nada que valga la pena hacer, nunca, nunca, nunca es fácil. Y entre más correctos y justos sean, más oposición van a enfrentar”.

Más adelante, luego de aludir a lo que habían logrado al principio de su Presidencia, agregó: “Y ahora estamos preparando las condiciones para muchas, muchas cosas más que vienen. Y la gente entiende lo que estoy haciendo, y eso es lo más importante. Yo no fui electo para servirle a los medios de Washington ni a los intereses especiales. Yo fui electo para servir a los hombres y mujeres olvidados de nuestro país, y eso es lo que estoy haciendo. [Aplausos]. No voy a dejar de pelear por ustedes, y nunca dejaré de pelear por el pueblo estadounidense”.

Ahora el nombramiento atroz de un “fiscal especial” ocurre en un contexto muy específico. En un nivel, el Presidente Trump asustó al enemigo cuando mostró de nuevo que está preparado para pelear, cuando correctamente despidió al director del FBI James Comey, otra manzana más que podrida. Pero eso no es lo más importante. Recuerden el comentario de Lyndon LaRouche cuando Donald Trump ganó la elección presidencial. Dijo que esto no era un asunto estadounidense, sino mundial. El mundo había rechazado a Obama y todo lo que representaba, en efecto.

En su contexto mundial, el nombramiento del fiscal especial fue solo una impotente acción de retaguardia en contra de la marcha de vanguardia del Puente Terrestre Mundial que se reflejó en el Foro de la Franja y la Ruta del 14 y 15 de mayo en Pekín, y los acontecimientos que se desenvuelven en todo el mundo desde entonces. Sucede en el momento en que se puede consolidar una victoria a favor de las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche, cuando Estados Unidos se una de lleno a la Franja y la Ruta.

Vamos saliendo de una victoria histórica. Tenemos que ser muy estrictos con la población.

El nombramiento del fiscal especial, la histeria contra Rusia, y la cháchara desquiciada sobre el enjuiciamiento político del Presidente, no son más mentiras perversas. En el fondo, hasta muchos de esos que las difunden (como el senador demócrata Schumer, por ejemplo), en realidad saben que son mentiras perversas. Pero se han convencido a sí mismos que vivimos en un universo en el que las mentiras perversas al final ganan, precisamente porque son perversas.

Eso pudo ser verdad antes, pero ya no.