¿No es delito? ¡Qué importa! Dice el Centro Brennan

24 de may de 2017

23 de mayo de 2017 — Un artículo publicado en The Hill firmado por Elizabeth Goitein, codirectora del Programa Libertad y Seguridad Nacional del Centro Brennan por la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, no se calla ni sus propios pecados sobre el ataque de la revolución de color en contra de la Presidencia de Estados Unidos.

Con el encabezado “Delito o no, el público merece la verdad sobre Trump y Rusia”, Goitein concede que las acciones bajo investigación por parte del fiscal especial Robert Mueller probablemente no son delito, ¿pero a quién le importa? El “peligro principal” dice, “no es la interferencia del gobierno sino que los legisladores y el público crean que es suficiente una investigación penal. Nunca lo fue y el nombramiento de Mueller no cambia este hecho”. Un fiscal solo está interesado en “si habrá evidencia suficiente para probar más allá de cualquier duda razonable que se cometió un delito” dice, y “generalmente, la ciudadanía no conoce nada sobre los hechos a menos que se presenten cargos penales”. (Lo cual, por supuesto no es cierto dado que el FBI ha estado filtrando constantemente material para contribuir al traidor golpe de Estado en contra de Trump).

Pero, alega Goitein, “nuestra preocupación no es solo si la campaña de Trump se coludió criminalmente con Rusia, aunque este no sea un asunto menor. Se trata también de si las ligas de Trump con Rusia, una potencia extranjera hostil, afecta su disposición o su capacidad para actuar en el mejor interés de Estados Unidos. Por ejemplo, no sería ilegal que Trump le debiera enormes sumas de dinero a los bancos controlados por el gobierno ruso o a financieros dentro de la órbita de Putin, con base en transacciones comerciales que sucedieron antes de que él llegara a ser presidente. Pero los estadounidenses tienen el derecho a saber si su presidente está endeudado con el enemigo”.

Si sustituyéramos “Reino Unido” por “Rusia” en esta aseveración, y se refirieran a los bancos controlados por el imperio británico, no cabría la menor duda que Estados Unidos, bajo Bush y Cheney y Obama, estaban controlados por “una potencia extranjera hostil”.

Lo que pretende Goitein y su Centro Brennan es demandar “una comisión selecta del Congreso, con igual número de demócratas y republicanos y con un presidente y vicepresidente de diferentes partidos” para que lleve a cabo la cacería de brujas McCarthista en público. “O podría tomar la forma de una comisión independiente, creada por, y con autoridad otorgada por el Congreso pero que opere de manera independiente del gobierno” opina.

O sea, todo lo que sea necesario para llevar a cabo un golpe en contra del presidente electo de Estados Unidos y mantener a Rusia como “el enemigo”.