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El Movimiento Realineado

30 de may de 2017

30 de mayo de 2017 — El mundo se ve muy diferente si se le ve desde China, que como se le ve desde Estados Unidos o de Europa, comentó Helga Zepp-LaRouche a su regreso de China, en donde fue una de las figuras internacionales más destacadas que participaron en el histórico Foro de la Franja y la Ruta el pasado 14 y 15 de mayo. China se está desarrollando con una rapidez asombrosa, y está compartiendo ahora de manera entusiasta el modelo exitoso con todo el planeta, a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Como fuerza ascendente en el desarrollo económico y cultural de todo el planeta, la visión de China es de optimismo y de esperanza, no de pesimismo y desesperación como la mayoría de Europa y de Estados Unidos desde el asesinato de John F. Kennedy.

Hay un realineamiento global en marcha, señaló Zepp-LaRouche, en tanto que los gobiernos sensatos suben a sus naciones a bordo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Solo los insensatos seguirán fuera, viendo hacia dentro, como lo está haciendo la Canciller Angela Merkel con Alemania.

El Presidente Donald Trump se tiene que mover rápidamente ahora para asegurar que Estados Unidos forme parte de ese movimiento realineado. Muy sensatamente, envió a un asesor personal de influencia, Matt Pottinger, como su representante al Foro de la Franja y la Ruta. Ahora tiene que negociar la participación plena de Estados Unidos en todos los aspectos de ese Nuevo paradigma, tal como la inversión de billones de dólares en la reconstrucción de la devastada infraestructura de Estados Unidos. Trump se tiene que mover rápidamente para hacer realidad un verdadero cambio económico físico; eso es lo que esperan los millones que votaron por él para el cargo. Se tiene que mover rápidamente para restablecer la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt de 1933, para que haya un marco bancario y crediticio para el enorme esfuerzo de reconstrucción necesario; ese fue el mandato de la elección presidencial de 2016. El mapa conceptual de cómo ejecutar esos programas en Estados Unidos lo ha planteado repetidamente Lyndon LaRouche, más recientemente en su declaración de las Cuatro Leyes.

El Presidente Trump no se debe dejar presionar ni tampoco se debe dejar distraer del programa urgente, con las acusaciones tendenciosas y gratuitas que le están arrojando a su gobierno, una tras otra. El propósito de esas operaciones ordenadas por los británicos es impedir que el Presidente Trump adopte los programas económicos nacionales e internacionales que tanto teme el imperio británico. Por supuesto que denunciar y combatir esas mentiras es útil, e incluso necesario. Pero la única forma de enterrar definitivamente esas operaciones sucias es hacer precisamente lo que los británicos más temen: restablecer la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt de 1933; unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta; y comenzar a construir la infraestructura y otros grandes proyectos, ya.

No hay mejor tributo a John F. Kennedy, en el 100 aniversario de su nacimiento, que volver a dedicar la nación a esos programas.