Los topos de Obama confiesan haber tomado medidas desesperadas para impedir la normalización de las relaciones EU-Rusia con Trump

6 de junio de 2017

6 de junio de 2017 — Unos cuantos días después de que el Presidente Trump prestara juramento en su cargo, altos funcionarios del gobierno de Trump le solicitaron al antiguo feudo de Victoria Nuland, el Buró de Asuntos Europeos y Euroasiáticos del Departamento de Estado, que elaboraran propuestas para reducir paulatinamente las tensiones con Rusia, que se habían llevado hasta un punto crítico, espantosamente peligroso bajo el Presidente Obama. El “Corresponsal Investigador en jefe” del noticiero de Yahoo, Michael Isikoff, informó el 1 de junio que el objetivo era mejorar las relaciones con Rusia, como parte de un acuerdo a cambio de la cooperación rusa en la guerra en contra del Estado Islámico en Siria. Entre las posibilidades se contemplaba levantar las sanciones económicas y regresarles territorio diplomático ruso del que se había apoderado Obama en violación del derecho internacional.

Los secuaces de Nuland y otros vestigios de Obama que quedaron en el Departamento de Estado, se volvieron locos, llamándose unos a otros y llorando, “Por favor, Dios mío, ¿puedes parar esto?”. Isikoff recrea la historia de su movilización, asumiendo claramente que todos los estadounidenses están tan locos, que se iban a horrorizar al saber cómo el Presidente Trump trataba de cumplir con sus compromisos de campaña de mejorar las relaciones con Rusia.

Dos ex funcionarios del Departamento de Estado hicieron declaraciones oficiales a Isikoff. Dan Fried, ex coordinador en jefe de la política de sanciones, informó que él había “recibido varias llamadas de pánico de funcionarios del gobierno de Estados Unidos que le dijeron que habían recibido instrucciones de desarrollar un paquete para levantar las sanciones y le imploraron que ‘Por favor, Dios mío, puedes parar esto?’ ”

El Secretario Asistente para Asuntos de Derechos humanos, Tom Malinowski, (designado políticamente por Obama), le dijo a Isikoff que “él también se ha unido al esfuerzo por hacer presión sobre el Congreso, luego de enterarse por antiguos colegas que el gobierno estaba desarrollando un plan para quitarle las sanciones, y posiblemente arreglar una cumbre entre Trump y el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, como parte de la tentativa de llegar a un gran acuerdo con Moscú. Habría sido una situación completamente vencedora para Moscú, dijo Malinowski, quien solo días antes de que dejara el cargo anunció su propio grupo de sanciones en contra de destacados funcionarios rusos por abusos a los derechos humanos bajo una ley conocida como la Ley Magnitsky”.

Malinowski informó que él y Fried habían llamado a Ben Cardin, senador demócrata por Maryland, a asistentes de John McCain, y otros, para llevarlos a que introdujeran una legislación con la cual se necesitaría la autorización del Congreso para eliminar o levantar cualquier sanción. Cardin, y ese otro neoconservador orate, el senador Lindsey Graham, hicieron eso el 7 de febrero. Cardin admitió la veracidad de la historia con un correo electrónico de un vocero a Isikoff, en el que afirma que: “Yo solo puedo confirmar que el senador sí escucho de parte de funcionarios destacados de Obama que le instaban a que tomara medidas para las sanciones, pero que él además ya había estado considerando tomarlas”.

El despido de Michael Flynn enfrió esta ofensiva, pero la Casa Blanca está otra vez sugiriendo la posibilidad de levantar algunas sanciones, escribe Isikoff