Con razón Putin piensa que todos en Estados Unidos se volvieron locos

10 de junio de 2017

9 de junio de 2017 — El miércoles 7 el Presidente Trump nombró a Christopher A. Wray como nuevo director del FBI, un bien reconocido jefe de la División Penal del Departamento de Justicia (DOJ, en sus siglas en inglés), quien se encargó del procesamiento contra Enron, entre otros. Trump explicó que quería a alguien que tuviera credenciales impecables para dirigir al FBI y parece que Wray las tiene.

El senador demócrata Mark Warner obviamente no estuvo conforme por la manera en que Trump flanqueó el histérico bombo publicitario que tenía preparado Warner en torno al testimonio del ex director del FBI, James Comey, programado para el jueves. De hecho, Warner gruñó que el Presidente había nombrado a su nuevo director del FBI simplemente para poder afectar la telenovela ya preparada y lista para rodarse con la audiencia del jueves.

El mismo miércoles, Warner y sus enfurecidos aliados en la Comisión de Inteligencia del Senado abatieron a Dan Coats de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y Mike Rogers de la Agencia de Seguridad nacional (NSA) en la audiencia de la Comisión de Inteligencia del Senado, en su intento por tratar de hacerlos que respaldaran las insinuaciones de Comey contra Trump sobre una supuesta obstrucción de la justicia. Se negaron a hacerlo, y afirmaron que a ellos no se les había pedido que se inmiscuyeran en actos de obstrucción ni que ellos hubieran “sentido” ningún tipo de presión para hacerlo.

La declaración inicial de la audiencia de Comey: no hubo nada

La Comisión del Senado dio a conocer con un día de anticipación la declaración inicial que dio Comey en la audiencia del jueves. Aquí reproducimos de manera resumida algunas citas de lo que dijo, con las implicaciones reales que se agregan al texto de Comey. Lo que realmente hizo Comey está en itálicas.

(1) El 6 de enero, Comey fue la persona escogida por los jefes de inteligencia de Obama, para darle un informe a Trump en una reunión personal en la Torre Trump sobre el expediente de la inteligencia británica sobre Trump, lo cual constituye la verdadera interferencia extranjera en las elecciones de Estados Unidos. En ese mismo informe, Comey le aseguró Trump que él no era objeto de investigación por la contrainteligencia del FBI. Esta fue la presentación del director del FBI a Trump. Por supuesto, horas después Comey o los amigos de Obama filtraron las acusaciones del expediente marrullero a los medios noticiosos, que acusaron al Presidente de Estados Unidos de comportamientos sexuales desviados con prostitutas rusas y de ser un títere de Putin. Comey hizo notas de su conversación con el Presidente en su PC portátil después de la reunión; no hizo notas similares cuando habló con el Presidente Obama. Obviamente aquí lo que estaba en juego eran diferentes rastros documentales. Si se estaba metido en actividades delictivas o maliciosas, definitivamente no se quiere dejar rastros documentales. Si se trata de tenderle una trampa al Presidente, dejar rastros documentales es una buena idea.

(2) Trump invitó a Comey a cenar juntos el 27 de enero. En el contexto de la carnicería repugnante de los medios noticiosos con base en el expediente marrullero filtrado por la comunidad de inteligencia y las filtraciones casi diarias de la comunidad de inteligencia para alimentar la campaña mediática en contra de Trump. Trump le dijo a Comey dos veces que él necesitaba lealtad. Comey creyó que una plática con el Presidente sobre si él quería quedarse en el FBI era un intento de establecer una relación de “patrón” con él. Comey no aporta ninguna evidencia que respalde esta aseveración paranoica. En un toma y daca sobre lealtad, Comey dijo que él podía jurar ser “honestamente leal”. Trump estuvo de acuerdo con esta formulación. Trump regresó al tema del expediente marrullero y le preguntó a Comey si investigaría los aspectos más salaces y que probaría que nunca sucedieron. Comey aplazó, pero de nuevo le dijo a Trump que él no estaba siendo investigado. Comey escribió un memo después de la reunión y lo compartió con el “equipo de más alto nivel del FBI”

(3) Reunión en la Oficina Oval del 14 de febrero. El Presidente pidió reunirse a solas con Comey y empezó diciendo que quería discutir sobre Michael Flynn, quien había sido despedido el día anterior. Trump dijo “yo espero que puedas encontrar el camino para dejar esto por la paz, para dejar a Flynn por la paz. Es un buen tipo. Yo espero que lo puedas dejar en paz”. Comey solo concurrió en que Flynn era un buen hombre. Por otro lado Trump habló sobre sus inquietudes por las filtraciones de información confidencial que seguían ocurriendo. En un memorando subsecuente y pláticas con sus colegas en el FBI, Comey dice que cree que Trump estaba preocupado por la investigación del FBI sobre Flynn por su falso testimonio sobre su conversación con el embajador Kysliak, por no “dejar en paz” la investigación rusa. Comey cree que Trump le pedía que abandonara la investigación de Flynn sobre falso testimonio. No queda claro ni siquiera que Trump estuviese enterado de la investigación del FBI sobre Flynn en base a falsos testimonios, aunque Flynn había sido entrevistado por el FBI sin la presencia de su abogado, en la Casa Blanca, poco antes de ser despedido. Sin embargo, expresar “espero que” en cualquier caso, no es obstrucción de la justicia, sin importar como lo interprete el paranoico Comey. Comey no le dijo al Procurador General Sessions que tuviera alguna preocupación en relación a la discusión que tuvo con el Presidente sobre Michael Flynn.

(4) Llamadas telefónicas del 30 de marzo y del 11 de abril. El Presidente Trump solicitó que Comey buscara la manera de hacer público el hecho de que el Presidente Trump no estaba bajo investigación. Él subrayó que la investigación sobre rusia interfería en su capacidad para gobernar. El Presidente agregó que si hubiese algún asociado suyo “satélite” que haya hecho algo erróneo se debería indagar pero Comey debe de encontrar la manera de decir que el Presidente no estaba bajo investigación. Se refirió a que no había planteado “el asunto de Andrew McCabe” porque según dijo Comey, McCabe era un buen tipo. McCabe es el subdirector del FBI, cuestionado éticamente, que condujo la investigación de Clinton, cuya esposa compitió en las elecciones contra el senador de Virginia Richard Black, en cuya campaña participó su esposo, y que recibió financiamiento de los Clintons. El FBI también intervino contra Black, en base a su postura pública en defensa del gobierno legítimo de Siria. Las transgresiones de McCabe han sido señaladas por el senador republicano de Indiana, Chuch Grassley.

Y eso fue todo.