Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Los cañones apuntan contra Trump; tiene que actuar rápido para unirse a la Ruta de la Seda y restaurar la Glass-Steagall

15 de junio de 2017
Visita del Procurador General y del Director del FBI. De izquierda a derecha: el Presidente Kennedy, J.Edgar Hoover, Robert F. Kennedy. Oficina Oval de la Casa Blanca, 23 de febrero de 1961.

15 de junio de 2017 — Hace unas semanas, un comediante y comentarista de noticias mostró una foto de la cabeza ensangrentada del Presidente Donald Trump separada del cuerpo; la compañía de teatro “Shakespeare in the Park” presentó una versión de Julio César en el Parque Central de Nueva York, en donde se muestra a Donald Trump como César, quien aparece en una larga escena donde es asesinado de manera brutal y sangrienta. Ayer, un hombre de 66 años de Illinois abrió fuego con un rifle de asalto contra un grupo de republicanos que practicaban un juego de béisbol en Alexandria, Virginia, luego de confirmar que eran republicanos, e hizo blanco contra cuatro personas (entre ellas, el tercero en la jerarquía del Partido Republicano en la Cámara de Representantes) antes de que la policía lo matase. La página de Facebook del atacante tiene el comentario: “Trump es un traidor. Trump ha destruido nuestra democracia. Es hora de destruir a Trump & Co.”

¿La acción demente de un desquiciado? Quizás, pero los asesinatos políticos siempre se presentan como actos de un “asesino solitario”, y las investigaciones siempre son controladas cuidadosamente para mantener esas versiones encubiertas; el caso del asesinato de JFK es solo el más famoso ejemplo y el más obvio. En 2008, EIR publicó un panfleto titulado “¿Por qué matan los británicos a los Presidentes de Estados Unidos?”, en donde se documenta el rol de los británicos y sus motivaciones en los asesinatos de los Presidentes Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley y de John F. Kennedy (lo pueden leer en inglés aquí: http://www.larouchepub.com/eiw/public/2008/2008_50-52/2008_50-52/2008-50/pdf/26-35_3548.pdf).

Recuerden que la histeria macarthysta en Estados Unidos que pretende pintar al Presidente Trump como un agente o títere de los rusos, cómplice en la supuesta subversión de la democracia estadounidense, etc., la inició el agente del MI6 británico, Christopher Steele, en su expediente marrullero sobre Trump y los rusos. Fue ese “expediente” el que utilizó el ahora desacreditado ex jefe del FBI, James Comey, en un intento de chantajear a Trump al estilo “J. Edgar Hoover”, cuando le mostró el expediente y aparentemente le implicó que lo haría público si Trump no dejaba de procurar establecer relaciones amistosas con Rusia. Luego, casi con toda certeza filtró el expediente el mismo, o se las arregló para que alguien lo filtrara al día siguiente.

Los funcionarios de inteligencia corruptos del gobierno de Obama (James Clapper, John Brennan, y James Comey) ya antes de que fueran cesados de sus puestos habían llevado a cabo una cruzada para pintar a Rusia (y a China) como enemigos de Estados Unidos, como agresores militares, y como una amenaza más grave para el mundo occidental que el propio Estado Islámico (EIIS). Estas mentiras son las que sirvieron como cubierta al Presidente Obama y a su clon Hillary Clinton para llevar al mundo al borde de una guerra termonuclear, para garantizarle a los oligarcas financieros quebrados de occidente que Estados Unidos nunca se uniría a Rusia y a China en la construcción de la Nueva Ruta de la Seda y la creación de una nueva arquitectura financiera global. Esas medidas revolucionarias, para el horror de Londres y de Wall Street, proporcionarían infraestructura e industria al Tercer Mundo, e incluso a las naciones occidentales, en vez de deudas y austeridad forzada como les imponen los especuladores de Londres y de Wall Street.

Pero la oligarquía no previó que el pueblo de Estados Unidos ya ha tenido demasiada guerra permanente, desintegración económica, una epidemia de drogas que prácticamente afecta a todas las familias del país, y unos medios informativos que mienten de manera sistemática casi en todo. El resultado fue la elección de Trump.

Hasta ahora, Trump ha prometido hacer muchas de las cosas que ha propuesto Lyndon H. LaRouche desde hace tiempo, tal y como se presentan en las Cuatro Leyes de LaRouche, pero todavía no ha dado los pasos fundamentales para llevarlas a cabo. Él ha prometido reconstruir la infraestructura de Estados Unidos que se está desmoronando, pero no ha dado el paso para cumplir su promesa de restaurar la ley Glass-Steagall, que es el primer paso necesario para generar el crédito necesario para hacer realidad su promesa de reconstruir la infraestructura y la industrialización. Ha establecido relaciones de cooperación con China, pero todavía no se ha unido plenamente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, para poner a trabajar a la industria de Estados Unidos en todo el mundo para ayudar al desarrollo de las naciones, incluyendo la propia. Ha planteado la restauración del liderazgo estadounidense en el espacio, y en los descubrimientos científicos, pero, el financiamiento para estos proyectos exige que se acabe de inmediato con la burbuja especulativa y se restaure el crédito hamiltoniano.

Precisamente porque el Presidente Trump se ha comprometido públicamente con estas cosas y a terminar con la división del mundo impuesta por el imperio británico, de “Oriente contra Occidente”, es que los cañones están apuntando sobre él para sacarlo del cargo, o como lo implica el ataque armado de ayer, para sacarlo de este mundo. Se tiene que mover rápidamente para poner en marcha la recuperación económica mediante el crédito público; para unirse a la Nueva Ruta de la Seda y para cooperar plenamente con Rusia y Putin para aplastar el azote del terrorismo. Entre más estadounidenses vean la serie de cuatro partes de una hora cada una, de la entrevista de Oliver Stone al Presidente Vladimir Putin, difundida en el canal de cable Showtime esta semana a las 9:00 PM desde el lunes hasta hoy jueves, más rápido se reirá todo el mundo de la satanización de Putin para que quede como una notita en los libros de historia, como parte del historial negro de las operaciones sucias y asesinatos de J. Edgar Hoover.