Proyecto de ley del Senado sobre sanciones contra Rusia; Putin indiferente, Merkel furiosa

19 de junio de 2017

19 de junio de 2017 — Luego de que el Senado aprobó un proyecto de ley para imponerle más sanciones a Rusia, el Presidente ruso Vladimir Putin, prometió este sábado 17 en entrevista por televisión que eso no va a llevar a Rusia a caer en un punto muerto en sus relaciones con Washington. “Es importante señalar que sin importar lo que pase, ciertamente, probablemente, hemos de ver cuál va a ser el resultado final. Pero pase lo que pase y cualesquiera que sean las decisiones que se tomen en el extranjero, esto no nos va a orillar a un callejón sin salida” subrayó Putin. “Probablemente habremos de tener que corregir algo, pero este (endurecimiento de las sanciones) no nos va a llevar a una paralización o a ningún colapso”dijo. “Aunque ciertamente esto complicará las relaciones ruso-estadounidenses” advirtió. “Yo creo que esto es dañino” dijo Putin. “Pero aún es muy pronto para hablar de cualquier medida de represalia (ante el fortalecimiento de las sanciones) pero esperemos a ver el resultado”.

La Canciller alemana Angela Merkel, por otra parte, está furiosa por el proyecto de ley. El vocero de Merkel, Steffen Seibert, dijo que es muy “peculiar” que las sanciones dirigidas a castigar a Rusia puedan llevar también a castigar a compañías europeas. “Esto no se puede permitir” dijo. “Nosotros generalmente rechazamos las sanciones con efectos extraterritoriales, lo cual significa que afecten a terceros”. La ministra de Economía de Alemania, Brigitte Zypries le dijo a Reuters que Berlín va a tener que pensar en medidas que contrarresten esto si el proyecto de ley se convierte en ley: “Vamos a tener que considerar qué es lo que vamos a hacer en contra de esto”.

La sección 257 del proyecto de ley, que es sobre la política estadounidense sobre las seguridad energética de Ucrania, ataca, entre otros, el suministro de gas ruso a Europa, incluyendo el proyectado gasoducto Nordstream 2, que está planeado para correr a los largo del Mar Báltico, desde San Petersburgo, Rusia, hasta Greifwald, Alemania, en su mayor parte siguiendo la misma ruta que el gasoducto existente Nordstream. El proyecto de ley alega oposición al Nordstream 2 porque supuestamente genera “impactos perjudiciales sobre la seguridad energética de la Unión Europea (UE), el desarrollo del mercado gasífero en Europa Central y Oriental y en las reformas energéticas de Ucrania”. Sin embargo, lo que verdaderamente hizo brincar a los que critican el proyecto de ley es la siguiente cláusula: “El gobierno de Estados Unidos debe priorizar la exportación de los recursos energéticos de Estados Unidos con el fin de crear empleos estadounidenses, ayudar a los aliados y socios de Estados Unidos y fortalecer la política exterior de Estados Unidos”.