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Los traidores empujan operaciones económicas y militares para detener el esfuerzo de Trump por la cooperación con Rusia y China

20 de junio de 2017
El Presidente Donald J. Trump, 9 de junio de 2017. (Foto de la Casa Blanca).

20 de junio de 2017 — La semana pasada, un grupo de senadores corruptos impusieron más sanciones contra Rusia (e Irán), en una maniobra que en realidad está dirigida a quitarle al Presidente Trump la prerrogativa que tiene para anular el decreto de Obama, quien impuso las sanciones ilegales mediante una orden ejecutiva; más aún, esos senadores corruptos utilizaron como pretexto la mentira de que Rusia intervino en las elecciones estadounidenses. Luego, el domingo, las fuerzas militares estadounidenses que están desplegadas ilegalmente en Siria, derribaron un avión de combate sirio que realizaba un ataque contra el EIIS, lo cual provocó una dura respuesta por parte de Rusia, que advirtió que cualquier ataque extranjero ilegal como ese contra las fuerzas del Estado soberano de Siria, correrán el riesgo de enfrentarse con las operaciones de defensa rusa.

¿Quién ordenó ese ataque? El Ministro de Defensa ruso declaró la suspensión del acuerdo con Estados Unidos con relación a la distensión de las operaciones militares, y exigió que “el Comando de Estados Unidos lleve a cabo una cuidadosa investigación e informe sobre sus resultados y las medidas adoptadas”.

Tales acciones son militarmente dementes, y amenazan con provocar una guerra entre las dos potencias nucleares más grandes del mundo. Cabe recordar que el ataque de Estados Unidos con misiles contra una base aérea siria en abril se quiso justificar con informes de inteligencia falsos de que el gobierno sirio había utilizado armas químicas, sin ningún objetivo militar ni estratégico, contra sus propios ciudadanos.

La revolución de color que se está desenvolviendo contra el Presidente Trump, ha utilizado informes de inteligencia británicos pergeñados que se han canalizado a través de agentes británicos dentro de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, en el Congreso y en los medios de difusión masiva, y elementos de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Eso se tiene que parar ya. O si no, el mundo se verá envuelto de nuevo en el caos económico y en el desastre estratégico que se orquestó durante los gobiernos de Bush y de Obama.

En el Reino Unido, el poder del imperio en su propia casa está bajo una prueba severa, y sería muy bueno que los estadounidenses le pusieran atención. La primera ministra tory, Theresa May, y los torys virtuales de Tony Blair en la facción del “Nuevo Laborismo” del Partido Laborista, están a punto de ser botados a la basura, luego de la impactante pérdida de la mayoría que sufrió May en las elecciones recientes, a lo que siguió el horrendo incendio en edificios de vivienda pública, que pudo haber matado a más de 100 inocentes. Fuentes internas en el Reino Unido le han informado a EIR que el gobierno de May miente sobre la verdadera cantidad de fallecidos, en espera de que se extinga el furor, pero también porque cualquier incidente que involucre a más de cien muertes, se convierte por ley en investigación penal. Al candidato de los “viejos” laboristas, Jeremy Corbyn —cuyo programa incluye poner fin a las guerras de cambio de régimen, un fondo de infraestructura para la recuperación económica y poner fin a las sanciones contra Rusia e Irán, el desarrollo de la energía nuclear y la participación en la Nueva Ruta de la Seda— se le ve cada vez más como probable ganador en cualquier próxima elección, mientras que el desmoronamiento de los torys indica cada vez más que tendrán que convocar precisamente a nuevas elecciones.

Fue precisamente Tony Blair quien creó el primer “expediente marrullero” con la inteligencia mendaz de que Iraq tenía armas de destrucción masiva, el pretexto con el cual se lanzó la guerra en Iraq, y se comenzó a diseminar el terrorismo y el desastre de los refugiados. El intento de golpe que está en marcha contra Trump, se inició también con el “expediente marrullero #2” elaborado por el agente del MI6, Christopher Steele, inventando cuentos sobre Trump en Rusia para diseminarlos a través de sus redes en Estados Unidos, una operación que ahora ya alcanzó el nivel de la incitación al asesinato.

Hasta ahora, el gobierno de Putin se ha rehusado a dejarse provocar para que asuma una política de confrontación con el nuevo gobierno de Washington, ni en respuesta a las sanciones, ni a los ataques en Siria. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergey Lavrov, luego del derribo del avión sirio, dijo que las “zonas de distensión” implementadas por Rusia, Irán y Turquía dentro de Siria, son “una de las opciones posibles para avanzar conjuntamente”, e hizo un llamado “a todos para evitar acciones unilaterales, a respetar la soberanía siria y unirse a nuestra tarea común, en la que está de acuerdo el gobierno de la República Árabe Siria”.

Es responsabilidad de los ciudadanos de Estados Unidos reconocer, e identificar, a las personas e instituciones criminales que intentan destruir al gobierno y a la soberanía de la nación. China ha desplegado a prominentes dirigentes políticos e industriales a Estados Unidos esta semana, a invitación del gobierno de Trump, para hablar sobre la cooperación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la Nueva Ruta de la Seda, para construir la infraestructura, invertir en la industria y en la agricultura, y cooperar con la industria de Estados Unidos en el desarrollo de las naciones de Asia, África y Sudamérica. Esta participación de Estados Unidos en el nuevo paradigma de progreso y cooperación para todas las naciones y pueblos, el cual está ahora en pie bajo el liderazgo chino y ruso, es lo que los dinosaurios del decadente imperio británico y sus piezas en Wall Street tratan de destruir desesperadamente. Se tiene que detener su peligroso intento de golpe, y se tiene que liberar al pueblo estadounidense para que contribuya al futuro de la humanidad.