Convirtamos a Nueva York en un punto de inflexión de la historia

22 de junio de 2017

21 de junio de 2017 — La rápida escalada de tensiones entre Estados Unidos y Rusia con los acontecimientos de los últimos días en Siria, ha puesto de nuevo al planeta en una delicada situación muy peligrosa. Estamos en el punto más próximo al estallido de una guerra termonuclear mundial desde que fueron echados de la Casa Blanca Barack Obama y Hillary Clinton.

Aunque en las últimas 48 horas se han tomado medidas útiles para calmar la situación, entre ellas el anuncio de los militares estadounidenses de que iban a “tomar medidas prudentes para reposicionar las aeronaves que vuelan sobre Siria”, ante la advertencia rusa de que sus sistemas de radar más avanzados iban a “fijar de blancos” todos y cada uno de los vuelos que hubiera en el espacio aéreo sirio al oeste del Río Eufrates; y la decisión de Australia de suspender por completo su participación en los vuelos de la Coalición en la región; todavía la situación sigue estando a un pelito de estallar. Varios individuos del gobierno de Trump y del Congreso han hecho declaraciones en el sentido de que el derribo estadounidense de un avión sirio (¡sobre su propio territorio nacional!) estuvo justificado y que “no vamos a dudar en defendernos o defender a nuestros socios si se ven amenazados”, de una manera similar en un futuro; y que en efecto, Siria tiene que dividirse.

Ninguna de estas políticas son de Donald Trump, ni como candidato ni como Presidente. Estas son las políticas de las mismas fuerzas que están desatadas para derrocar su presidencia o asesinarlo abiertamente. Estas representan estratos de la comunidad de inteligencia, de las fuerzas armadas, de los medios y los intereses financieros de Wall Street —todos controlados desde arriba por el imperio británico— que han lanzado estas operaciones para evitar que Trump actúe para llevar a cabo lo que prometió. Fuentes bien informadas han indicado que Trump está asediado y distraído con las interminables amenazas judiciales infundadas que le están arrojando, lo cual era exactamente la intención.

Es necesario que la población estadounidense se dé cuenta de este peligro, le dijo hoy a sus asociados Helga Zepp-LaRouche, y parar el golpe de Estado que está en marcha en contra de Trump. Con el respaldo popular a favor de los cambios que son tan urgentemente necesarios, Trump puede quedar libre para actuar para crear todo un conjunto nuevo de relaciones políticas y económicas, en particular con China y con Rusia.

Pero ningún enfoque fragmentario va a funcionar, afirmó Zepp-LaRouche. Se requiere reemplazar todo el sistema financiero transatlántico, actualmente en quiebra, con uno nuevo que se construya desde los cimientos, siguiendo los lineamientos programáticos especificados por Lyndon LaRouche en sus Cuatro Leyes: una reforma bancaria global estilo Glass-Steagall y la creación de un sistema de crédito hamiltoniano que fomente el desarrollo de infraestructura altamente tecnificada y proyectos de desarrollo similares. Esto es exactamente lo que inició China con su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que está forjando toda una era, y a la cual se debe unir Estados Unidos.

No existe un ejemplo más claro de esto que la situación en torno a la Ciudad de Nueva York y su infraestructura en ruinas. Cada “arreglo” fragmentario del problema no hace más que empeorar la situación en algún otro lugar. Toda la red de infraestructura de la región de Nueva York, en especial el transporte, se tiene que reemplazar, empezando de cero.

Helga Zepp-LaRouche insistió en que “tomemos esta crisis y convirtámosla en una oportunidad”. El problema está tan arraigado, que no se puede resolver de la noche a la mañana. Pero si hay un plan, la población tiene un sentido de que existe una solución y estarán optimistas y van a colaborar para resolver el problema. Si solo hay caos, entonces enfrentaremos disturbios y no solamente en la ciudad de Nueva York sino a nivel nacional.

¡Así que, convirtamos a Nueva York en el punto de inflexión en la historia!