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Dos cuentos de una ciudad

30 de junio de 2017
Concierto en conmemoración de Sylvia Olden Lee.

29 de junio de 2017 — Este jueves 29 de junio, se celebrará un concierto histórico en el Carnegie Hall de la Ciudad de Nueva York, en celebración de la vida y obra de Sylvia Olden Lee, maestra pionera de música y vocalización del Metropolitan Opera y amiga de mucho tiempo y colega del Instituto Schiller. El concierto es patrocinado por la Fundación para Revivir la Cultura Clásica, y actuará un coro de 220 personas, la mitad de las cuales son integrantes del Coro del Instituto Schiller. También participa el Coro de la Iglesia Bautista de Convent Ave., conducido por el amigo de Sylvia Olden Lee (y del Instituto Schiller) Gregory Hopkins, fundador y director del Harlem Opera Theater.

Al día siguiente del concierto en memoria a Sylvia Olden Lee se llevará a cabo un simposio sobre la afinación de Verdi de C=256, en donde se harán comparaciones vocales entre selecciones cantadas en A=432 y A=440 o más altas. El proceso de dos días será un avance importante en el “Proyecto Manhattan” de Lyndon LaRouche, y la construcción de un coro de 1000 a 1500 personas como lo propuso LaRouche hace más de un año.

Este renacimiento cultural clásico es esencial para revivir el pensamiento científico en Estados Unidos, a fin de incorporar plenamente al país al Nuevo Paradigma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Pero hay otra Nueva York, como se nos recuerda a diario. Antier hubo un desastroso descarrilamiento en una de las principales líneas del metro de Manhattan, que ocasionó decenas de lesionados (por fortuna ninguna fatalidad, esta vez) y daños graves a las vías y al túnel. Nadie tiene una estimación hasta el momento, de qué tanto se necesitará para reparar el daño. Pero esto es solo una muestra del “Verano infernal” que espera a los neoyorquinos a partir del 10 de julio, cuando se iniciará el anunciado recorte de un 20% en el servicio para llevar a cabo las reparaciones y mantenimiento atrasados.

El hecho es que toda la red de infraestructura de la zona metropolitana de Nueva York está haciendo implosión desde hace décadas por falta de mantenimiento y de inversión en nuevas capacidades. El Instituto Schiller está trabajando en una propuesta programática integral para lo que se tiene que hacer, comenzando de inmediato, para enfrentar esa crisis, cuya solución incluye colaborar estrechamente con China y sus capacidades para construir infraestructura de categoría mundial.

En realidad, todo el sistema transatlántico se está derrumbando, tanto su economía física como su sistema financiero, y no se puede recuperar sin eliminar la burbuja de derivados financieros que suman unos $1500 billones de dólares, y para ello se necesita reinstituir la Ley Glass-Steagall e instrumentar el plan de las Cuatro Leyes de LaRouche. Esto es evidente en el debate sin fín que se lleva a cabo en el Congreso de Estados Unidos en torno al Obamacare y el plan de salud de los republicanos, ambos de los cuales simplemente matarán a millones de personas para mantener contentas a las compañías de seguros de Wall Street. También es evidente en las implicaciones del infierno que resultó en la Torre Greenfell de Londres, que más bien se le debería llamar el Crematorio Greenfell, donde hay decenas si no cientos de viviendas igualmente peligrosas para los inmigrantes y ciudadanos pobres, como resultado de la privatización de la vivienda pública y la especulación en los bienes raíces de Gran Bretaña, ambos cortesía de la quebrada City de Londres y sus secuaces de Wall Street.

Afortunadamente, la alternativa a estos asesinatos y la demencia cultural que le acompaña, está en proceso de formación en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. El Presidente de China, Xi Jinping, acaba de anunciar que sostendrá reuniones oficiales con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin (el 3 de julio), con el Presidente de Alemania, Franz-Walter Steinmeier y con la Canciller alemana Angela Merkel (poco después), antes de la cumbre del G20 que se realizará el 7 y 8 de julio en Hamburgo. La cumbre de Xi y Putin, en particular, se puede esperar que produzca importantes nuevos acontecimientos, como lo han venido declarando ambas partes desde hace meses, en especial en cuanto a una mayor coordinación entre la Franja y la Ruta de China y la iniciativa de Rusia en la Unión Económica Euroasiática. Es también significativo que Xi y Putin se reunirán inmediatamente antes de la esperada reunión de Putin y Trump en Hamburgo durante la cumbre del G20. Esa reunión puede ser un punto de inflexión, no solo en las relaciones bilaterales entre Rusia y Estados Unidos, sino en la situación estratégica que enfrenta el planeta entero.

El imperio británico, y los chupamedias en Washington que le hacen el trabajo a la reina, son perfectamente concientes de ese hecho, y están listos a hacer cualquier cosa, en cualquier lugar, no solo en Siria, para impedir que eso suceda.

Nosotros, no obstante, también estamos preparados para asegurar que si ocurra.

Como señaló cordialmente Lyndon LaRouche la semana pasada, vamos a hacer de Nueva York el punto de inflexión en la historia.