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Nuevas circunstancias y lo que exigen

1 de julio de 2017
Helga Zepp-LaRouche fue invitada al programa del canal CCTV, “Diálogo con Yang Rui”, durante su visita a Pekín para participar en el Foro Internacional de la Franja y la Ruta, en Pekín, China, el 14 y 15 de mayo de este año. (Foto de EIR)

30 de junio de 2017 — La nueva fase de la historia mundial que se inauguró formalmente con la cumbre de la Franja y la Ruta del 14 y 15 de mayo en Pekín, con la participación de Helga Zepp-LaRouche, continúa rebasando al viejo orden imperialista y abriendo el camino para que el mundo ingrese al nuevo paradigma por el que han estado peleando los LaRouche desde hace décadas. Estas circunstancias ahora, totalmente nuevas, requieren que cada uno de nosotros agudicemos nuestro nivel de entendimiento, de compromiso y de liderato para hacerle frente a los desafíos cualitativamente nuevos de los próximos días.

Ayer fue el día en que el Proyecto Manhattan de LaRouche se reunió, junto con cientos más, para rendirle tributo a la maestra inmortal de música clásica Sylvia Olden Lee. Pero el mismo día, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo decretó el estado de emergencia en el sistema de transporte de la Ciudad de Nueva York. ¿Quién duda ahora de que las soluciones que ha planteado tan urgentemente Lyndon LaRouche no son necesarias inmediatamente, basadas en un programa de crédito federal a gran escala, como lo dictan las Cuatro Leyes de LaRouche?.

Aunque la Cumbre del Grupo de los 20 como tal —programada para el 7 y 8 de julio en Hamburgo— parece estar condenada a la irrelevancia por la estupidez de la Canciller de Alemania, Angela Merkel, parece que a pesar de esto hay programadas una gran cantidad de cumbres bilaterales y trilaterales en los márgenes y los espacios intermedios de la reunión del G-20. Probablemente la más importante de estas es la reunión entre los presidentes Trump y Putin, reunión que nosotros y el Presidente Trump —y probablemente también el Presidente Putin— hubiéramos deseado se hubiera celebrado antes. Todo sobre esta reunión Trump-Putin se ha convertido en un combate cuerpo a cuerpo con quienes quieren evitar a toda costa que se dé un entendimiento con Rusia. Dado este hecho, hasta el momento, se habla de que habrá alguna especie de reunión entre los dos presidentes en Hamburgo, pero las declaraciones oficiales sobre qué tipo de reunión va será, han ido en zigzag de un lado para el otro durante todo el día. Según la más reciente, del asesor económico en jefe de Trump, Gary Cohn, la Casa Blanca espera que la reunión sea una reunión bilateral formal, en vez de una conversación en un encuentro informal.

En otro frente de la misma guerra, el Presidente Trump dio un paso adelante en su rechazo del 1 de junio del Acuerdo Climático de París, al decir hoy en una reunión en el Departamento de Energía que “hoy, estoy anunciando orgullosamente seis iniciativas totalmente nuevas para impulsar esta nueva era de dominio energético estadounidense. Primero, vamos a empezar por revivir y expandir nuestro sector de energía nuclear, de lo cual estoy muy feliz, que produce energía limpia, renovable y libre de emisiones. Una revisión completa de la política sobre energía nuclear en EU nos va a ayudar a revitalizar este recurso energético crucial. Y sé que tú estás muy emocionado con esto, Rick [el Secretario de Energia, Rick Perry]”.

En otro orden de ideas totalmente diferente: los consultores McKinsey acaban de publicar un estudio pionero sobre los proyectos económicos de China en África, McKinsey calcula que hay unas 10,000 compañías chinas que están activas en África, un 90% de ellas de propiedad privada, de las cuales estudiaron unas 1,000 en ocho países. Destacan que desde el año 2000 a la fecha, China se ha catapultado de ser un inversionista pequeño en África, a convertirse con un amplio margen en el socio económico más grande. Casi una tercera parte de las compañías chinas en África están involucradas en las manufacturas, una cuarta parte en servicios, un 20% en comercio y 20% en bienes raíces y construcción. Doce por ciento de la producción industrial africana, con un valor aproximado a un billón de dólares, lo manejan compañías chinas. Las compañías chinas cubren casi la mitad del mercado de construcción con contratos internacionales de África. Setenta y cuatro por ciento de las compañías chinas en África dijeron que se sienten optimistas sobre el futuro ahí, y la mayoría de ellas han realizado inversiones que representan compromisos a largo plazo en África, en vez de actividades de comercio o por contratos.

En el estudio de las compañías chinas, el 89 por ciento de los empleados eran africanos, sumando cerca de 300,000 empleos para trabajadores africanos. Si se proyecta esto a lo que se calcula son en total 10,000 compañías en África, esto quiere decir que las empresas propiedad de chinos emplea a varios millones de africanos. Casi dos terceras partes de los empleadores chinos proveen algún tipo de entrenamiento para calificarlos. En la construcción y las manufacturas, la mitad de las compañías ofrecen entrenamiento para calificarlos.

La mitad de las compañías han introducido un producto o servicio nuevo al mercado local, y una tercera parte ha introducido una nueva tecnología. En algunos casos, las compañías chinas han bajado los precios de productos y servicios existentes hasta en un 40% mediante la introducción de mejoras tecnológicas y eficiencia de escala.

Bajo “áreas que necesitan mejoras significativas” McKinsey dice que en cuanto a utilidad, solo un 47% de las compras de las compañías chinas fueron a compañías africanas locales. Otra “área que necesita mejorar” es que solo un 44% de los gerentes locales en las compañías chinas son africanos, aunque algunas compañías han elevado su empleo de gerentes locales en más de un 80%.