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No tiene que ser un “verano del infierno”

20 de julio de 2017
En la hora pico en e la línea L del metro. (Tasayu Tasnaphun / flickr) (CC BY-NC-ND 2.0)

20 de julio de 2017 — El caos y pánico que ha generado el derrumbe de la infraestructura de la Ciudad de Nueva York, el “verano del infierno” que azota a los neoyorquinos como se les había prometido y que llegó ya, es una verdadera pesadilla diaria para los residentes de la zona. Incendios en los trenes del metro; puentes cerrados y horas de embotellamientos del tráfico; largos retrasos y paradas en los trenes sofocantes, y muchos casos de ataques de pánico entre los pasajeros; no hay ninguna manera confiable para llegar seguro al trabajo o a la escuela.

Pero la pesadilla de Nueva York es solo el microcosmos de lo que enfrenta todo el sector transatlántico, si Estados Unidos y las naciones de Europa no entierran de inmediato a Wall Street y a la City de Londres, y se unen a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, como lo ha planteado de manera incesante Lyndon LaRouche, el único de los estadistas de Estados Unidos que lo ha hecho.

Nos dirigimos hacia el final del año fiscal en Estados Unidos, a fines del tercer trimestre del año, y el período septiembre-octubre ha sido históricamente de extrema inestabilidad, bancarrotas y crisis en el sistema financiero, advirtió Helga Zepp-LaRouche este miércoles 19. Sobre nuestras cabezas pende un derrumbe inminente de todo el sistema bancario transatlántico, como espada de Damocles, con una burbuja de $1,500 billones (millones de millones) de dólares en derivados financieros que no hay manera de sostener, incluso si se destrozan mil veces los programas del Seguro Social, del Medicare y Medicaid en Estados Unidos, que parece ser que es la única perspectiva que tiene la mayoría de los congresistas y senadores de Estados Unidos.

El gobierno de Trump, con todo y su excelente trabajo para enfrentarse a la geopolítica británica y para restablecer relaciones funcionales con China y con Rusia, no ha cumplido sus promesas de reinstituir la ley Glass-Steagall y de reconstruir la infraestructura de Estados Unidos. El Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin (un correveidile de los banqueros de Wall Street) todavía está en el gobierno. Es una locura total pretender que se puede de algún modo seguir tropezando sin invertir en una infraestructura que tiene 50, 75 y 100 años de antigüedad. Si no se le reemplaza, se va a derrumbar, gústenos o no, y quizás cuando menos se le espere. Esa es una de las lecciones del Verano del Infiero en Nueva York.

Pero no tiene que ser así: la solución está, literalmente, frente a nosotros ahora mismo en Washington, DC. Hoy es la reunión de las autoridades chinas y estadounidenses del Diálogo Económico Integral entre las dos naciones, que se estableció en abril durante la reunión de Trump y el Presidente de China, Xi Jinping en Mar-a-Lago. China ha ofrecido constantemente a Estados Unidos que se una a la Iniciativa de la Franja y la Ruta; Estados Unidos podría participar en la construcción de los proyectos globales de infraestructura en otros países, y al mismo tiempo conseguir la urgentemente necesaria ayuda para reconstruir la infraestructura doméstica que se está haciendo pedazos. ¿Qué esperan?

China tiene ese enfoque para los rincones más devastados del planeta, con un éxito innegable. África ya comienza a ver los avances en la reducción de la pobreza, por primera vez en décadas, si no es que siglos, con la ayuda de China. China ofrece su “sabiduría” y su Iniciativa de la Franja y la Ruta para ayudar a resolver las tantas crisis en el Medio Oriente también.

Para parafrasear al Presidente Xi, no hay ninguna “pobreza insoluble” permanente, y en el mismo sentido, ni tampoco guerras insolubles. Ambas cosas se pueden derrotar con las medidas apropiadas.

Es necesario aplicarle algo de fuego en el trasero a los congresistas de Estados Unidos, y también a sus bases, para que mejore su entendimiento sobre estos programas necesarios. Y utilizar la palanca de los avances que se han logrado en la situación internacional, pude ayudar a imponer los programas necesarios dentro de Estados Unidos.