Zepp-LaRouche elogia el llamado de Sigmar Gabriel por una “Nueva Detente”, pero exige que diga la verdad sobre el golpe de Estado en Ucrania

28 de julio de 2017

28 de julio de 2017 — En un aparente viraje político, el Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel (del Partido Socialdemócrata Alemán, SPD) hizo un llamado a una “nueva detente” en su entrevista con la revista Focus del 16 de julio,

El diplomático de más alto nivel en Alemania instó a “todos” a tratar de entender la posición de Moscú en una gama de asuntos internacionales. “Putin está decepcionado de Occidente” dijo, entre otras cosas porque la Unión Europea (UE) llevó a cabo pláticas de asociación con Ucrania sin discutir el tema con Rusia. Sin embargo, según su perspectiva, antes de que se puedan reducir las tensiones entre Rusia y Alemania, se tiene que resolver la crisis en Ucrania.

Es por esto que la Presidenta del Instituto Schiller Helga Zepp-LaRouche, comentó que a pesar de que el deseo de Gabriel de mejorar las relaciones con Rusia y de gradualmente levantar las sanciones, es constructivo, lo que se necesita es refutar públicamente “la totalidad de la mentada ‘narrativa’ ” sobre lo que llevó a la crisis en Ucrania”.

La “anexión” de Crimea a Rusia no fue la causa de la crisis, dijo, sino fue el resultado de décadas de tratar de provocar un “cambio de régimen” lo que llevó a una “revolución de color” en Kiev”. Nada más el Departamento de Estado de EU había gastado $5 mil millones de dólares hasta febrero del 2014 en “promover la democracia” en Ucrania, como lo admitió públicamente en ese entonces la entonces Secretaria de Estado Asistente para Asuntos de Europa y Eurasia, Victoria Nuland. La crisis se agudizó, prosiguió Zepp-LaRouche, cuando la UE se apresuró a meter a Ucrania en un Acuerdo de Asociación “con lo que hubieran inundado a Rusia con productos de la UE, debido a los acuerdos sobre aduanas entre Rusia y Ucrania” y le hubieran dado a la OTAN, por extensión “acceso a los puertos del Mar Negro”.

En realidad, los “acontecimientos en el este de Ucrania y el referendo en Crimea, en donde la mayoría votó por anexarse a Rusia, fueron en reacción al golpe de Estado llevado a cabo por los fascistas en Kiev, las fuerzas Banderistas, apoyadas por Occidente”. Esta “narrativa extendida por todos lados, que es la base de la propaganda contra Putin, tiene que ser reemplazada con la verdad” concluyó Zepp-LaRouche.