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Se intensifica el peligro de guerra. Tenemos que salir con todo para detener el Rusiagate

2 de agosto de 2017
Desfile militar para conmemorar el 90mo aniversario de la fundación del Ejército Popular de Liberación chino (EPL) en la base de entrenamiento de Zhurihe, en la región autónoma china de Mongolia interior, el 30 de julio de 2017 (eng.chinamil.com.cn/Photo by Fan Jianghua)

2 de agosto de 2017 — El partido de la guerra en Estados Unidos está escalando las provocaciones hacia la guerra al máximo, no solo contra Rusia sino ahora también contra China. A la vez que los medios y el Congreso continúan inventando nuevas excusas para atacar a Trump y para subvertir sus esfuerzos por construir relaciones constructivas con Putin y Xi Jinping, los británicos y sus agentes en Estados Unidos dejaron caer cualquier careta de cordura y están exigiendo preparativos para una guerra mundial nuclear.

El Secretario de Estado Rex Tillerson trazó las líneas de batalla en una conferencia de prensa en el Departamento de Estado. A una pregunta sobre las nuevas sanciones contra Rusia, que fueron aprobadas abrumadoramente por el Congreso, Tillerson fue directo: “Yo creo que el pueblo estadounidense quiere que las dos potencias nucleares más poderosas en el mundo tengan una mejor relación... Ni el Presidente ni yo estamos muy contentos con la forma en que procedió el Congreso con el proyecto de ley de sanciones, pero no podemos dejar que esto nos desvíe del tema de restaurar nuestras relaciones”.

Algunas personas en el gobierno no escucharon el mensaje, o simplemente quieren destruirlo. El vicepresidente Mike Pence, al hablar el lunes en conferencia de prensa en Estonia con los tres Presidentes de las naciones del Báltico, habló con la más fría de las retóricas de la Guerra Fría: “Una OTAN fuerte y unida es más necesaria hoy que en cualquier otro momento desde el desplome del comunismo hace un cuarto de siglo, y no hay ninguna amenaza que se cierne más amenazadora sobre las naciones del Báltico que el espectro de una agresión de su vecino impredecible en el este”. Hoy en Georgia, Pence alegó que Rusia estaba ocupando una quinta parte del territorio georgiano (refiriéndose a Abjasia y Osetia del Sur),y después agregó: “Estamos parados hoy aquí en la brecha; en el frente de batalla de la libertad, un frente de batalla en peligro por la agresión rusa de hace casi una década”.

El Congreso también está lanzando el mismo tipo de confrontación final en contra de China, movilizados a destruir el esfuerzo de Trump para que haya un acercamiento entre Estados Unidos y China en el proceso de la Nueva Ruta de la Seda. El senador Lindsey Graham (republicano por Carolina del Sur), dijo ayer en NBC que “hay una opción militar para destruir el programa nuclear de Corea del Norte, y a la misma Corea del Norte. Si hubiera una guerra para pararlo [a Kim Jong-un] todo se acabaría. Si han de morir miles, van a morir allá, no van a morir aquí”. Alegó que el Presidente Trump está de acuerdo, refiriéndose a Trump cuando dijo que China podría haber parado el programa nuclear de Corea del Norte pero no ha hecho lo suficiente.

Para no quedar atrás en la locura imperialista británica de “divide y vencerán”, el senador Chuck Schumer (demócrata por Nueva York) le envió una carta al Presidente pidiendo la suspensión de “todas las fusiones y adquisiciones en EU por parte de entidades chinas”. Hay que tener en cuenta que Trump sabiamente invitó a China para que trajera su programa de desarrollo infraestructural de la Franja y Ruta a EU, que contribuya a restablecer las capacidades infraestructurales e industriales devastadas de la nación. “Mi evaluación es que China no va a disuadir a Corea del Norte, a menos que Estados Unidos ejerza mayor presión económica en contra de China. EU tiene que enviarle un mensaje claro al gobierno de China”, despotricó Schumer.

El mensaje en verdad es claro: los dirigentes de ambos partidos en el Congreso no van a permitir la reconstrucción de la economía de Estados Unidos y prefieren lanzar una Tercera Guerra Mundial antes que ver que triunfe el plan de Trump.

También aquí, Tillerson fue la voz de la razón en contra del partido de la guerra: “Ciertamente no culpamos a los chinos por la situación en Corea del Norte”, dijo “A los únicos que hay que culpar de la situación, es a los norcoreanos mismos. Estamos tratando de transmitirle a los norcoreanos: nosotros no somos sus enemigos, nosotros no los estamos amenazando. Pero ustedes nos están presentando una amenaza inaceptable y nosotros tenemos que responder. Y esperamos que en cierto momento ellos empiecen a entender esto, y después nos gustaría sentarnos y poder sostener un diálogo con ellos sobre un futuro que les garantice la seguridad que ellos buscan y la prosperidad económica futura de Corea del Norte”.

Se tiene que subrayar que toda la Rusofobia depende del mito ahora desacreditado de que “Rusia robó las elecciones”, que la inteligencia británica y sus colaboradores en la corrupta comunidad de inteligencia de Obama construyeron en base a puras invenciones. El movimiento LaRouche está en plena movilización en Estados Unidos y alrededor del mundo, para circular el informe, al Presidente, de los Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés) en donde prueban contundentemente que los rusos no hicieron tal cosa, sino que fueron demócratas enfurecidos los que filtraron los infames correos electrónicos del DNC a WikiLeaks, con el fin de denunciar la decisión interna del liderato del Partido Demócrata de evitar que Bernie Sanders obtuviera la candidatura del partido, en vez de la agente de la guerra, Hillary Clinton. Los británicos le robaron las elecciones primarias demócratas a Bernie Sanders y después culparon a Rusia, con el fin de parar a Donald Trump en las elecciones de noviembre. Fracasaron en su intento, pero aún están tratando de derrocar su Presidencia hoy en día.

Se tiene que nombrar un fiscal especial que haga que estos criminales sean presentados ante la justicia, antes de que Estados Unidos se destruya a sí mismo y al mundo con una nueva guerra.

Los rusos han sido muy cuidadosos en distinguir entre las sanciones ilegales y peligrosas que aprobó el Congreso y las propias acciones del Presidente Trump. Pero Trump tiene muy poco tiempo para responder, para poner al descubierto la traición del Rusiagate en contra de la Presidencia.

Como dijo Helga Zepp-LaRouche “movilicémonos como demonios” para forzar una investigación cabal de los crímenes que denunciaron los VIPS en su informe, que se reprodujo en la edición del 28 de julio de la EIR

Ver: larouchepub.com/other/2017/4430_vips_expose_rus-gate.html