Arquitectos de la tortura a la silla de los acusados

12 de agosto de 2017

11 de Agosto de 2017 -– Los dos siquiatras que diseñaron el programa de torturas para la CIA de George W. Bush, que entrenaron a los torturadores y ayudaron a que el programa se implementara, serán llevados a juicio en Spokane, Washington. El juez de distrito, Quackenbush, dictaminó el lunes 7 que la evidencia que presentaron los abogados de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU en sus siglas en inglés) a nombre de tres víctimas de tortura (una de las cuales murió cuando era torturado) era suficiente para denegar el intento de rechazar el juicio. Está programado que el juicio comience el 5 de septiembre.

Un jurado va a escuchar la demanda, denominada como “Salim vs. Mitchell”, en contra de James Mitchell y John Bruce Jessen, por cargos sustentados en el Estatuto de Reclamación por agravios contra extranjeros (Alien Tort Statute) por perpetrar torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes, experimentos humanos sin consentimiento y delitos de guerra. Esta será la primera audiencia judicial al programa de Bush sobre tortura.

De acuerdo a la demanda de ACLU, los tres demandantes fueron secuestrados por la CIA, fueron torturados e hicieron experimentos humanos con ellos, según los protocolos de Mitchell y Jessens, como informó el Spokane Review. Uno de los hombres murió como resultado de las torturas; los otros dos siguen sufriendo los efectos de la tortura física y sicológica a la que fueron sujetos, según alegan los defensores.

“Este es un día histórico para nuestros clientes y para todos los que procuran que se rindan cuentas por la tortura”, le dijo Dror Ladin, abogado de ACLU, a la agencia Associated Press (AP). “La sentencia de la corte quiere decir que por primera vez, individuos responsables del brutal e ilegal programa de tortura de la CIA, tendrán que enfrentar la responsabilidad judicial por lo que hicieron. Nuestros clientes han esperado muchísimo tiempo por que se haga justicia”.

Entre las torturas que se les aplicó a los demandantes, se cuenta el ahogamiento simulado (que llaman “el submarino”), agresiones físicas, privación del sueño, forzarlos a estar de pié por días, en pañales, con sus brazos encadenados sobre la cabeza; arrojarles agua helada, y encerrarlos en cajas, explicó ACLU.