Detrás de la epidemia de los opiáceos y la heroína está Narcotráfico S.A. de los británicos

14 de agosto de 2017

14 de Agosto de 2017 — Mucha atención se ha puesto recientemente a la epidemia mortal de consumo y sobredosis de opiáceos y de heroína en Estados Unidos. Algunas de las reacciones han sido bien intencionadas pero muy desorientadas (solo dejar de recetar una cantidad tan alta de opiáceos); otros no vieron el bosque por estar viendo los árboles (el problema es que ahora la heroína es más barata que los opiáceos); otros han tenido malas intenciones y son unos criminales dementes (dicen que los médicos y los hospitales son los culpables, y hay que educarlos sobre el riesgo de los opiáceos).

Sin embargo, la realidad es que la devastadora epidemia de opiáceos y de la heroína en Estados Unidos es parte de la vertiginosa producción y consumo de todas las drogas, globalmente, como parte de la estrategia de mercado de las Guerras de Opio de Narcotráfico S.A. de los británicos, el negocio de un billón de dólares al año que se controla desde arriba por el sistema bancario en bancarrota centrado en Londres , tal y como Lyndon LaRouche y la EIR lo han documentado ya por 30 años.

Más de 250 millones de seres humanos utilizaron el año pasado algún tipo de droga ilícita, según estadísticas del 2015 que acaba de publicar la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC en sus siglas en inglés), en su informe World Drug Report 2017. De estos, 183 millones de personas consumieron marihuana; 37 millones usaron metanfetaminas y otros estimulantes; 35 millones consumieron opiáceos; 22 millones Ecstasy; 18 millones derivados de los opiáceos (opio o heroína); y 17 millones cocaína. De todas las muertes reportadas a nivel mundial relacionadas con las drogas, una cuarta parte de ellas sucedió en Estado Unidos.

La heroína en los mercados estadounidenses viene mayormente de México (80%), de Colombia (15%), y solo una pequeña parte viene de Afganistán. Afganistán todavía es por mucho el mayor productor de opio en el mundo (se refina y se convierte en heroína); produjo un estimado de 6,300 toneladas métricas en el 2016. Le sigue Mianmar con 900 toneladas; y México está rápidamente avanzando hacia el tercer lugar con un estimado de producción de 810 toneladas en el 2016, casi el 13% de la producción total mundial. La producción de opio ha crecido desde “solo” 250 toneladas en el 2011 a 810 toneladas en el 2016: un aumento de más de tres veces en los 5 años recientes, todo bajo la mirada complaciente de Obama.

La producción de la cocaína también ha estado aumentando rápidamente de nuevo, luego de hacer una corta pausa a comienzos de la década del 2000: la producción potencial de cocaína pura brincó de 720 toneladas métricas en el 2011, a 1,100 toneladas en el 2015, un incremento del 55%. La mayor parte de eso se debe al liderato mundial de Colombia, bajo el títere británico y promotor de la legalización, el Presidente Juan Manuel Santos, en donde la producción creció en 125% durante el mismo período de tiempo.

En cuanto a la epidemia de consumo de marihuana en Estados Unidos, la droga preferida e Narcotráfico S.A. para abrir la puerta al abanico completo de sus productos— viene a causa de la exitosa campaña por la legalización de las drogas durante la Presidencia de Obama: del 2007 al 2015, el “consumo diario o casi diario” de la marihuana se incrementó en un 75%, en tanto que el número de quienes dicen que “no corren riesgo y que no hay daño” por fumar marihuana aumentó rápidamente en más de un 150%, según los datos del informe anual de la UNODC.

Tomando en cuenta este cuadro, regresa a la crisis de opiáceos en Estados Unidos, y el elevadísimo número de muertes por sobredosis y de “muertes por desesperación”. Según un informe de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA) (Administración de Servicios de Salud Mental y de Abuso de Sustancias de Estados Unidos, una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos), de las cerca de 7 millones de personas que está actualmente sin trabajo, quienes consumen opiáceos constituyen alrededor de entre un tercio o la mitad de ellos. En un estudio relacionado que fue publicado por el Atlanta Federal Reserve Bank a principios de esta año 2017, de las personas encuestadas entonces que no participan en el Mercado de trabajo por “otras” razones” (esto es, no porque estén estudiando o estén enfermos, etc.), la mitad de ellos dijo que habían tomado alguna droga cuya base es opio en los días anteriores a la encuesta.

¿Por qué? Goldman Sachs tiene una respuesta sencilla, que es una mentira que tergiversa completamente las causas reales. “¿Porqué no hay más personas que están de nuevo buscando trabajo más activamente, cuando el mercado de trabajo se ha fortalecido?” pregunta en una investigación que publicó en el 2015 David Mericle, economista estadounidense de Goldman Sachs. “Parte de la respuesta puede ser la adicción a los opiáceos”.

La realidad es exactamente lo opuesto: el desempleo galopante y la desesperación en muchas partes de Estados Unidos, resultado de la deliberada destrucción de la economía física a manos del quebrado Wall Street, está llevando a cada vez mayores partes de la población estadounidense a caer en los brazos de Narcotráfico S.A. y de la muerte.

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