Profundo análisis de Patrick Lawrence sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China

18 de agosto de 2017
 

18 de Agosto de 2017 — El mismo Patrick Lawrence que hizo la investigación sobre el análisis del grupo Veteranos Profesionales de Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés) sobre el fraude del hackeo ruso (“Rusiagate”) al Comité Nacional Demócrata (CND), y dio a conocer la historia ampliamente al publicarla en el periódico The Nation, también escribió un análisis detallado sobre el papel de China en la creación de un Nuevo paradigma, solo días después de que tuviera lugar, en mayo, el histórico Foro sobre la Franja y la Ruta, en Pekín.

 

Titulado “How China Is Building the Post-Western World — Beijing’s Belt and Road project may be the largest single infrastructure program in human history” (Cómo está construyendo China el mundo pos-occidental. El proyecto de Pekín de la Franja y la Ruta puede ser el programa de infraestructura más grande de la historia de la humanidad), también fue publicado en The Nation el 16 de mayo. Lawrence comienza diciendo que él a menudo ha escrito acerca de lo que llama “la paridad entre el Occidente y el no-Occidente”, a lo que le denomina “la necesidad particular más apremiante de nuestro siglo si es que vamos a construir un mundo ordenado, fuera de la pifia trastornada y disfuncional a la que los responsables de ello, todavía se salen con la suya llamando al orden de la posguerra, orden liberal, el orden global, todo lo cual no son más que formas comedidas de decir, el orden diseñado por Occidente e impuesto por Occidente”.

 

El Foro de la Franja y la Ruta, lo calificó Lawrence como “la construcción, sobre el terreno al igual que en los libros de historia, algo como un nuevo orden mundial” por parte de China y Xi Jinping. Dice Lawrence que está naciendo un “mundo postoccidental”, y agrega que “es de lo que habla Vladimir Putin, que parece tener una comprensión excelente de la historia; lo cual constituye la primera, segunda y tercera razón por la cual se supone que lo debemos detestar y de temer. De esto es que se tratan organizaciones como el BRICS”.

 

Lawrence identifica cuatro respuestas de Occidente: “Los ignoran, los menosprecian porque dizque no van a funcionar, o lo catalogan como cínicos intereses individuales, o un plan para acumular más poder”. La primera respuesta fue la que dio Barack Obama, para no unirse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB en sus siglas en inglés), “la posición más estúpidamente arrogante que uno pueda imaginarse”.

 

Luego caracteriza al Proyecto de la Ruta de la Seda como “casi con toda seguridad el mayor programa singular de infraestructura en la historia de la humanidad”, y señala que Trump envió una representación importante a ese foro, y que está tomando en consideración la posibilidad de unirse al AIIB. Pero la gran mayoría de respuestas provenientes de occidente a la Franja y la Ruta son totalmente absurdas, las cuales alegan que se trata de tomar el poder, o de un esfuerzo desesperado para enfrentar el colapso de su economía, mostrando que los líderes en Occidente “no tienen idea del tamaño de lo que ahora estamos presenciando, o simplemente no pueden enfrentarlo”.

 

Llegando a ese punto, Lawrence pregunta, “¿Cuándo fue la última vez que Estados Unidos construyó un tren para los laosianos, bajo cualquier término, para no decir según los términos de China (con sus préstamos a bajas tasas de interés, préstamos de largo plazo)? Piensen en lo que le ha significado para Las filipinas un siglo de vínculos fraternos con Estados Unidos; tienen que comenzar con la pobreza, la prostitución, la droga, el crimen, la desesperanza, todo desenfrenado. No es sorprendente que ahora el Presidente Duterte quiera pasar su tiempo en Pekín (como hacen los malayos, los tailandeses y los vietnamitas)... China también ve que el progreso de otros es un beneficio propio, y este pensamiento abarca a los demás por muchas magnitudes. Esto se tiene que comparar con todas las versiones reduccionistas de que los chinos nada más son egoístas”.

 

Reflexiona y dice que “la crítica a los planes de Xi Jinping con la Franja y la Ruta que provienen hoy de occidente se tienen que ver más bien como un espejo. ¿La imposición de una ideología, el modelo chino, el imperativo de que ’sean como nosotros’?  ¿Mostrarles su poder a otros pueblos? Préstamos y proyectos de desarrollo estructurados en favor de la nación dominante? ¿Condicionalidades al estilo de las multilaterales occidentales? ¿Promover la corrupción para tener mayor influencia? ¿La amenaza de una intervención? Denle la vuelta a todo esto y tienen un cuadro de la política de occidente, de la cual Estados Unidos ha sido el practicante más exitosos, desde 1945”.

 

Históricamente, señala Lawrence, “recordemos los Cinco Principios que presentó Zhou Enlai (junto con Nehru) en la Conferencia de Bandung en 1955, en donde la no interferencia es el espíritu que anima a los cuatro. Xi prácticamente los recitó esta semana en Pekín”.

 

Concluye citando a un amigo que dice: “Los chinos se entienden a sí mismos como personas no-occidentales. Dependiendo de con quien hables, ellos están perfectamente claros de que su propósito es reclamar, para ellos mismos y para los demás, la plenitud de la existencia humana disponible hasta ahora solo para los occidentales. Esta es una definición en miniatura de lo que es la paridad, quizás.

 

“Mucha gente, muy adentro de la ideología occidental y sus suposiciones concomitantes, pueden sentirse incómodos con la idea de que naciones como China, le están poniendo fina siglos de hegemonía atlántica. La tarea consiste en comprender que hay perspectivas alternativas, apelar a las sensibilidades de uno, o si no, otras ideas de democracia, otras ideas del lugar del Estado, el lugar del individuo, el valor de las obras públicas, los límites del mercado, y así por el estilo. El desarrollo como libertad, decía Amartya Sen en un libro de ese título a la vuelta del siglo  Los occidentales no están acostumbrados a pensar en esos términos. La mayor parte del mundo todavía debe”.