Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La “solución económica” puede unir a los estadounidenses: las “Cuatro Leyes” de LaRouche y la Nueva Ruta de la Seda de China

22 de agosto de 2017
8 de agosto del 2017. Foto de la casa blanca.

22 de agosto de 2017 — Apenas ayer, el Presidente de Estados Unidos era una herramienta de la Rusia de Putin, y hoy es un racista y partidario de los neonazis supremacistas, para no decir que es un enfermo mental. Toda esa propaganda enloquecida viene de un solo torrente: de la mentada “Resistencia” creada y dirigida por Obama y Podesta que se ha apoderado de la maquinaria del Partido Demócrata; viene de las agencias de inteligencia británicas y estadounidenses que han colaborado para eliminar al Presidente Trump desde el primer momento en que anunció su candidatura; y de todas las operaciones de los medios noticiosos de Wall Street. Ahora el Presidente ha sido amenazado públicamente, por miembros del Congreso, si se atreve a hablar en público en Phoenix el martes por la noche, y si sus partidarios se atreven allá a acudir a escucharlo.

La nación entera está bajo una increíble manipulación hacia el caos y su propia destrucción posiblemente. La ferocidad de la propaganda se origina en el temor de Londres y de Wall Street ante otro derrumbe financiero inminente. Siguen asustados porque el Presidente Trump, que no ha estado bajo su control político, pueda volverse contra Wall Street y a cooperar con la iniciativa china para los grandes proyectos de infraestructura global para echar manos a la obra de una verdadera recuperación económica en Estados Unidos.

No como Barack Obama, quien entró al gobierno torciendo los brazos de los congresistas para votar a favor de los enormes rescates financieros a Wall Street a través de la Reserva Federal y demás mecanismos creados para ese efecto, y quien luego le siguió haciendo el juego a Londres para convertir al Grupo de los 7 en una enorme maquinaria de rescate para los bancos. Sus guerras y las de Bush, sus rescates financieros que dejaron un desempleo masivo y a las manufacturas por los suelos, han llevado desde entonces a la drogadicción en masa, que ha elevado sin precedentes las tasas de estadounidenses muertos por sobredosis y suicido, una verdadera emergencia nacional.

Ahora, lo que tiene que hacer precisamente el Presidente Trump es lanzarse contra Wall Street y la City de Londres, y ya como medida de emergencia.

Ya dio un primer paso, cuando dijo el viernes 18 que “la forma de unir a los estadounidenses es con millones de empleos”. El ex embajador de Estados Unidos en la ONU, el veterano líder de los derechos civiles, Andrew Young, dijo lo mismo en su entrevista con NBC el domingo 20. “La mayoría de los problemas que enfrentamos ahora están relacionados con la pobreza. Pero todavía queremos ponerlo todo en un contexto racial... Nuestra tarea era la de elevar a todos juntos, de tal manera que aprendiésemos a convivir juntos como hermanos y hermanas, en vez de perecer juntos como unos necios”, dijo Young.

Las medidas para “elevar a todos”, están a la disposición, en las “Cuatro Leyes Económicas para salvar a la nación”, de Lyndon LaRouche, el economista preeminente del “Sistema Americano de economía”, la cual ha hecho referencia Trump, pero que no lo ha comprendido. Empezando de inmediato con la declaración de reinstituir la ley Glass-Steagall en el Congreso para dividir a Wall Street, y comenzar a emitir crédito federal a través de un banco de infraestructura hamiltoniano, Estados Unidos se puede unir al auge en el crecimiento de la infraestructura global con la Nueva Ruta de la Seda de China, para generar billones en inversiones para renovar la infraestructura económica de Estados Unidos. Al igual que en el caso de las inversiones de China, la ciencia tiene que ser el motor, con el foco en la ciencia del espacio y el desarrollo de la energía de fusión termonuclear.

LaRouche, quien advirtió que la ficticia guerra racial que está en marcha contra Trump amenaza con crear un caos y la destrucción nacional, subrayó que “lo que se tiene que impulsar es la solución económica”.

El periódico chino en inglés China Daily publicó el viernes 18 una semblanza de Helga Zepp-LaRouche y Lyndon LaRouche, en donde elabora ó explica cómo se desarrolló durante décadas la actual “Iniciativa de la Franja y la Ruta” en el mundo. Ahora marcha a todo vapor por toda Eurasia, África, y potencialmente en el Medio Oriente devastado por la guerra. EIR publicó el folleto Estados Unidos se une a la Nueva Ruta de la Seda. Este, junto con las “Cuatro Leyes” de LaRouche, es la solución económica.

Trump ha mencionado en diversas ocasiones el “Sistema Americano de Alexander Hamilton, Henry Clay, Abraham Lincoln”. La primera organización americana dedicada a acabar con la esclavitud y a promover la igualdad de oportunidades sin consideración de raza o etnicidad, fue fundada en 1788 y dirigida hasta su muerte por Alexander Hamilton. Hamilton también inició el desarrollo económico de Estados Unidos en la nación industrial más grande del mundo, creando en última instancia literalmente millones de empleos de cada vez mayor productividad, para lo cual inventó el crédito de la banca nacional para la infraestructura. Sus dos objetivos eran realmente uno: Crear una nación unida mediante el desarrollo de todas sus capacidades humanas y de su creatividad y productividad, empleando a todos los que en ella viven o vienen a ella.

Eso se tiene que revivir ahora, mediante una intervención de emergencia en esta crisis política con las leyes económicas propuestas por LaRouche, y vinculándose a la Nueva Ruta de la Seda de China.

Dejen que saquen a Trump, y lo que tendremos de inmediato será una confrontación bélica con Rusia y China, alimentada por la histeria antirrusa y antichina que se ha apoderado del Congreso y del Partido Demócrata.